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RAZONES DE LO QUE CREEMOS VOL.2
Escrito por Dr. Lester Hutson

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LOT Y LA POLÍTICA

Gn. 19:1-26

 

          Existe actualmente un gran debate sobre si el creyente debe o no involucrarse en la política.  La actividad política de algunos creyentes ha provocado mucha crítica, incluso algunos han intentado desacreditar al cristianismo en sí por este activismo.  Los humanistas han impuesto sus impías decisiones legales sobre nosotros durante décadas, utilizando nuestros impuestos para hacerlo.  Ahora se han enfurecido por nuestra actividad política, mediante la cual intentamos expresar nuestras opiniones.  Nos acusan de querer imponer el pensamiento cristiano en la sociedad.  Para ellos es natural imponer su filosofía y religión ateas sobre la sociedad, pero a nosotros nos tienen por fanáticos, dictadores y enemigos de los derechos humanos cuando procuramos tener influencia.  Han proclamado enérgicamente la separación de iglesia y estado, llamando a los predicadores “políticos de púlpito”.  Opinan que los creyentes no debemos tener voz en el proceso político.  (Sin embargo, insisten en que paguemos impuestos y que apoyemos las leyes, no importa cuán anticristianas y perjudiciales sean.)  Lo inconsistente de su postura es que afirman, por un lado, que la opinión de la iglesia tiene que estar al margen de la política; pero, por otro, que la iglesia tiene la obligación de apoyar las leyes por muy contrarias a la Biblia que sean.  En otras palabras, creen que la iglesia debe mantenerse separada del estado, pero que el estado no tiene que mantenerse separado de la iglesia.  Además, cualquiera puede manifestar su pensamiento contrario a Dios en el gobierno, pero nadie puede apoyar los principios divinos en el mismo gobierno.  La idea es que tenemos que permitir que el pensamiento sin Dios prevalezca en el gobierno, que a su vez dicta leyes que controlan la vida de los creyentes y de la iglesia.  Si los creyentes alzamos nuestras voces para declarar nuestras convicciones en el mundo político, o si apoyamos leyes de sabor cristiano, entonces nos acusan de ser fanáticos y de meternos en lo ajeno.

          Esta actitud no refleja las leyes de separación de iglesia y estado en la constitución americana.  Se han de mantener separados, pero no en el sentido que el pensamiento de la iglesia se excluya del estado, o que la iglesia no tenga ninguna obligación hacia el estado.  En realidad la iglesia, por medio de sus miembros, ha de procurar que el estado haga leyes justas, y la iglesia ha de ser obediente al estado.  Una sociedad, o se gobierna por principios cristianos o se gobierna por principios no cristianos.  Cuando prevalece el gobierno cristiano, entonces todos se benefician de la libertad resultante, incluso los no cristianos, a menos que violen los derechos de otros o intenten establecer un gobierno no cristiano.  Sin embargo, cuando prevalece el gobierno completamente no cristiano, no hay tolerancia para los creyentes.  Los verdaderos principios, valores morales y prácticas cristianos son inaceptables para el estado no cristiano.  La historia lo ha demostrado repetidamente.  En Babilonia, echaban a creyentes al horno y al foso de leones.  En Roma, los hacían gladiadores.  Durante la Edad Media, la Iglesia Católica Romana, siguiendo principios no cristianos, quemaba, serraba, decapitaba... a millones de creyentes.  En la China todavía matan a creyentes.  En Rusia también persiguen, encarcelan y matan a creyentes.  Y en los Estados Unidos, a medida que el gobierno se vuelve menos cristiano el trato dado a las iglesias y a las personas de convicciones cristianas empeora.  Los hombres no son verdaderamente libres si no hay un gobierno dirigido por principios cristianos.  Votar por uno que no gobernará según principios bíblicos es votar a favor de la tiranía, y la pérdida de libertad.  La falta de ejercer una influencia cristiana es votar contra la libertad, especialmente la libertad religiosa.  Es como si dijéramos a los no cristianos:  “Cállennos tan pronto como puedan.  Hagan que tengamos que desobedecer al gobierno para adorar a Dios.  Hágannos esconder para adorar en secreto.  Después persígannos y mátennos, si averiguan que tenemos fe en Dios.”  Además, esta actitud dice:  “Estamos haciendo todo lo posible para concederles el poder para que así puedan perseguirnos y exterminarnos.”

          Lo que acabo de establecer se ve ilustrado muy bien en la vida de Lot (Gn. 19:1-26).  Sería conveniente leer estos versículos antes de que yo señale ciertas verdades que se encuentran en ellos.

 

I.                    LOT SE SENTABA A LA PUERTA DE SODOMA.

A.            Gn. 19:1 dice:  “Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma.”  En lenguaje bíblico, se establece el hecho de que Lot estaba involucrado en la política.

1.             El comentario del Antiguo Testamento por Keil Delitzsch explica que la puerta de los antiguos pueblos de oriente era generalmente una entrada en forma de arco con huecos profundos en ambos lados.  Estos arcos servían para reunirse los habitantes socialmente o para llevar a cabo negocios.

2.             En Lm. 5:14 se ve que los ancianos u oficiales de la ciudad se reunían en ese lugar.  Dice:  “Los ancianos no se ven más en la puerta”.  También es evidente por lo que dice Dt. 21:18-21 que se trataban asuntos oficiales en ese lugar:  “Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndole castigado, no les obedeciere; entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva; y dirán a los ancianos de la ciudad:  Este nuestro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho.  Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá, y temerá.”

3.             Por ser la puerta el lugar de reunión oficial, muchas veces se usan “puerta” y “gobierno” como sinónimos.  Así se refirió al gobierno de Tiro en Is. 24:12:  “La ciudad quedó desolada, y con ruina fue derribada la puerta.”  Dn. 5:49, al señalar que Daniel estaba en la puerta [Nota: en castellano se traduce “terah” por “corte”, que es sólo por implicación, ya que la palabra significa “puerta”], indica que pertenecía al gobierno de Nabucodonosor, rey de Babilonia.  Dios, al hablar de justicia en la puerta, se refiere a gobierno justo, en Am. 5:12-15:  “Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los tribunales [Nota:  la palabra hebrea es “sha’ar” que significa “entrada” o “apertura”; sólo puede significar “tribunales” por implicación o extensión] hacéis perder su causa a los pobres.  Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo.  Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís.  Aborreced el mal, y amad el bien, y estableced la justicia en juicio [Nota:  “estableced la justicia en juicio” en hebreo es literalmente “estableced la justicia en la puerta”]; quizá Jehová Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José.”

4.             Por esto creemos que cuando Gn. 19:1 dice que Lot se sentaba a la puerta de Sodoma, se refiere a algo más que físicamente estar a la entrada de la ciudad.  Estaba en la puerta como oficial.  La palabra hebrea para puerta en Gn. 19:1 es “sha’ar”, que James Strong dice que implica el acto de guardar la entrada de la ciudad.  Henry Morris, en su libro sobre Génesis, afirma creer que Lot era magistrado de Sodoma.  Dr. Louis Entzminger, en su comentario sobre Génesis, dice que Lot tenía una posición en la justicia de la ciudad.  En Gn. 19:9, los hombres de Sodoma le llamaron “juez” a Lot.  El radical hebreo es “shaphat”, que significa “juzgar”, “pronunciar sentencia”, y por extensión “gobernar”. 

5.             Se acepta casi de forma universal que Lot era un oficial de Sodoma.

B.            Como Lot, todos los que oyen estas palabras, también están involucrados en el gobierno.

1.             Hay muchas naciones donde no es así, y parece que aquí no va a ser así por mucho más tiempo.  Pero de momento, cada estadounidense forma parte del gobierno.  Nuestro gobierno declara que es un gobierno “del pueblo, para el pueblo y por el pueblo”.  Principalmente es por la libertad que hay para proclamar nuestras opiniones, procurar influenciar a otros y votar, que tenemos una participación en el gobierno de los Estados Unidos de América.  La mayor parte del mundo no puede expresar su opinión sobre el gobierno, intentar cambiarlo o votar para elegir a los oficiales gubernamentales.  No tienen ninguna verdadera participación en el gobierno, pero los estadounidenses tienen libertad para participar.

2.             Puede que no seamos oficiales como Lot, pero todavía tenemos voz y voto.  El oficial puede tener más voz que el ciudadano, pero éste último sigue teniendo voz.  El voto del ciudadano puede quitar al mal oficial para reemplazarlo con uno mejor.  Tenemos la bendición de que la última palabra se pronuncia en las urnas, y el ciudadano puede expresarse ahí.

3.             Uno puede contestar que no se mete en política y que no tiene voz, porque ni vota.  Sin embargo, hay que reconocer la verdad del refrán, “Quien calla otorga.”  No votar por uno de buenos principios, es votar por el candidato equivocado.  Así gana por incomparecencia.  ¿Consideraría un tribunal inocente a la persona que miraba mientras se ahogaba un bebé que podría haber salvado?  Tampoco es inocente el que no vota para elegir un gobierno mejor.  En el sistema de gobierno de los Estados Unidos, estamos metidos en la política, con o sin nuestro consentimiento.  Uno participa, mediante su silencio o mediante su voto.  De una forma u otra contribuimos a establecer un buen gobierno o uno malo.  Si no tomamos una postura en contra del mal, apoyando el bien, entonces somos responsables del mal que resulta.

 

II.                 LOT ESTABA EN LA PUERTA, PERO CALLADO.

A.            No hay ninguna indicación de que intentara que el pueblo abandonara su iniquidad para volverse hacia Dios.

1.             En verdad Lot estuvo “abrumado por la nefanda conducta de los malvados” sodomitas (2 P. 2:7-8), pero no hizo nada para cambiarles.

2.             Era un creyente en una ciudad de homosexuales, sodomitas, gays.  Se parece bastante a la situación de la iglesia Berea en Houston.  ¿Verdad?  Lo contempló, lo odió, pero no hizo nada.  Todavía parece bastante a la situación de la iglesia Berea.  ¿Verdad?

B.            El gobierno se compondrá de hombres, buenos o malos.

1.             Cuando hombres de principios tienen poder, prevalece la libertad y justicia, y el pueblo se regocija.  Pr. 29:2 dice:  “Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra”.  Los principios de Dios funcionan.  Son justos y equitativos.  Los principios establecidos en la Biblia son veraces (Jn. 17:17), y esa verdad hace libres a los hombres (Jn. 8:32).  Esto mismo se ha experimentado en los Estados Unidos.  Los hombres que fundaron esta nación, y los líderes de las primeras décadas, eran personas con una orientación bíblica.  Creían en Dios, en la moralidad bíblica, la familia, el patriotismo, el libre comercio, la ley y el orden, y libertad y justicia para todos.  Todos estos son principios bíblicos.  Bajo esta clase de liderazgo, los Estados Unidos llegaron a ser la nación incuestionablemente más poderosa y próspera de la tierra.  Sólo empezamos a perder este poder al tener un porcentaje más alto de líderes que rechazan la Biblia.

2.             Este deterioro bajo liderazgo impío no debería sorprendernos.  Salomón dijo:  “Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra”; pero añadió:  “mas cuando domina el impío, el pueblo gime” (Pr. 29:2).  La opresión y el sufrimiento del pueblo siempre aumentan cuando los gobernantes rechazan el pensamiento bíblico.  El pueblo sufre pérdida de derechos, aumento de crimen, incremento de impuestos, desaparición de justicia, y más y más opresión.  Sólo los que no quieren ver pueden ignorar esta realidad.  Sin embargo, es increíble cómo tantas personas no quieren ver la relación entre el abandono de los principios bíblicos y la decadencia social.  La relación es obvia y directa, pero no la quieren ver.

C.            Si los que tenemos principios bíblicos rehusamos usar nuestra voz en el proceso político, en oposición a los que se oponen a Dios, damos pie a la destrucción.

1.             En realidad este silencio en la puerta (el gobierno) está diciendo:  “Éste es un aspecto de la vida en que Dios no cuenta.  Aunque vivimos aquí, pagamos impuestos para financiar los programas del gobierno, vivimos en conformidad con sus leyes y nuestras vidas están afectadas por las decisiones del gobierno.”  Guste o no, estamos involucrados en el gobierno.  ¿Es Jesús Señor de todo o no?  Col. 1:18 dice:  “para que en todo tenga la preeminencia”.  ¿Significa todo menos el gobierno?  ¿Significa que el creyente debe separar su cristianismo del gobierno?

2.             ¿Es correcto que el pueblo de Dios deje que un gobierno impío imponga leyes injustas sobre nosotros, sin decir nada?  ¿Y usar nuestros impuestos para costear sus programas?  ¿Esta bien que los creyentes permanezcamos en silencio mientras el gobierno legaliza el asesinato de un millón doscientos mil bebés cada año?  Además, usan nuestros impuestos para financiar muchos de estos asesinatos.  ¿Es correcto que no nos opongamos a los políticos que están a favor de los sodomitas en nuestra tierra?  Esta práctica es directamente opuesta a la Palabra de Dios.  ¿Debemos callarnos mientras enseñan los fundamentos humanistas a nuestros hijos en las escuelas públicas?  El humanismo es una religión opuesta diametralmente a la Palabra de Dios.  Enseña que Dios no existe.  Niega la creación, enseñando la evolución.  Rechaza la moralidad, enseñando amoralidad.  Condena el capitalismo, enseñando comunismo.  Condena el patriotismo, enseñando internacionalismo.  Y enseña muchas otras cosas en oposición a la Palabra de Dios.  No hay ninguna insinuación en la Biblia de que el creyente deba permanecer en silencio, tolerar el pecado y dejar a Dios fuera de una faceta de la vida.  El Libro nos enseña que somos la sal de la tierra (Mt. 5:13).  Hemos de brillar en un mundo de tinieblas (Fil. 2:15).  Hemos de ser celosos de buenas obras (Tit. 2:12-14).  Dios dice:  “Díganlo los redimidos de Jehová” (Sal. 107:2).  No significa que deba ser así en todo menos la política.  Es injustificable ante Dios que permitamos que los impíos ganen, sin que les protestemos.  Dios no juzgará como inocente esta apatía en el día del juicio.

3.             La idea de separación de iglesia y estado es aplicable en cuanto al control directo, pero no tiene nada que ver con la influencia.  De hecho, varios de los que escribieron la constitución con la cláusula de separación de iglesia y estado, eran creyentes.  La evidencia demuestra que utilizaron influencia para formar nuestra república.  La cláusula de separación es una garantía de que la iglesia no controlará directamente al estado (como hicieron los Católicos en Europa hace cinco siglos).  Además, garantiza que el estado no controlará a la iglesia, mediante el control de sus planes de estudios y sus finanzas o mediante la aplicación de impuestos.  La cláusula no indica de ninguna manera que los creyentes no deban participar en política ni que la iglesia sea libre de la obediencia a las leyes civiles.  En realidad, cada creyente debe usar toda la influencia que tiene a fin de que el gobierno sea lo mejor posible, porque así pueden haber mejores condiciones de vida para todo el mundo.

 

III.               LOT PERDIÓ A SUS HIJOS Y A SU ESPOSA, Y PERDIÓ SU CIUDAD.

A.            Sé que no es fácil pronunciarse a favor de la justicia y en contra de la maldad.

1.             Cuando Lot finalmente levantó su voz, los de Sodoma se rieron de él, llamándole juez.  Gn. 19:4-5 relata cómo llegaron a casa de Lot para tener relaciones homosexuales con los invitados.  “Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí, y dijo:  Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad”  (v. 6-7).  “He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado” (v. 8). Entonces respondieron:  “Quita allá; y añadieron:  Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez?  Ahora te haremos más mal que a ellos.  Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta” (v. 9).  Parece algo de las noticias de hoy.  Si uno está en contra del aborto, sodomía y la enmienda de la igualdad de derechos, entonces le llaman fanático e intolerante.  Al igual que hicieron con Lot, dirán que nos metemos en lo que no deberíamos, y que no tenemos derecho para decir lo que está bien y lo que está mal.  Dirán que violamos sus derechos, intentando imponerles nuestra moralidad.

2.             El profeta Amós advirtió:  “Ellos aborrecieron al reprensor en la puerta de la ciudad [el gobierno], y al que hablaba lo recto abominaron” (Am. 5:10).  En cuanto uno empieza a hablar en favor de las cosas de Dios públicamente, comprenderá la verdad de Am. 5:10.  Nos odiarán y se opondrán a nosotros, afirmando que nos hemos metido en asuntos que no nos conciernen.

B.            Sin embargo, si permitimos que los impíos nos callen, mediante sus intimidaciones, todos saldremos perdiendo.

1.             Gn. 19:14 dice:  “Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo:  Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va a destruir esta ciudad.  Mas pareció a sus yernos como que se burlaba.”  Lot había perdido a sus propios hijos.  No creían en Dios y sus códigos morales.  Estaban llenos del pensamiento de Sodoma.  Mientras él había estado callado, la ciudad de Sodoma había estado muy activa.  Incluso las dos hijas menores estaban contaminadas con el pensamiento de Sodoma.  Gn. 19:30-38 relata la relación incestuosa que mantuvieron con su padre y la vergüenza y deshonra resultantes.  Podemos permanecer en silencio, pero los impíos se llevarán hasta a nuestros propios hijos.

2.             Gn. 19:26 dice que Lot perdió también a su esposa.  “Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal.”  La neutralidad ante las cuestiones de actualidad hace que uno pierda hasta el respeto de su esposa.  La debilidad produce desprecio.  El aumento de divorcio, promiscuidad sexual, sodomía y sensualidad hacen aumentar la posibilidad de que nuestras propias esposas se vean envueltas en inmoralidad.  Si se quedan en casa viendo las telenovelas y el resto de la inmundicia televisiva, corren el mismo riesgo que la esposa de Lot.  Si uno no se opone a estas cosas, es fácil que incluso pierda a su propia esposa.

Además, Lot perdió su ciudad.  Nosotros también estamos en el umbral del fin de la libertad de los Estados Unidos.  Si no nos despertamos, levantando nuestras voces con posturas firmes, vamos a perder nuestros hogares, la libertad de religión y de opinión, y perderemos nuestros bienes.  Nos encontraremos con un gobierno que matará a bebés, a ancianos y a disidentes.  Se adueñará de toda la propiedad, y nosotros trabajaremos para el gobierno.  Defenderán los derechos de los criminales y de los impíos, mientras condenarán a los rectos.  Llevarán a nuestros hijos para enseñarles sus filosofías ateas.  Si permanecemos en silencio mucho más, será para nosotros como fue para Lot:  demasiado tarde.

 

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