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RAZONES DE LO QUE CREEMOS VOL.2
Escrito por Dr. Lester Hutson

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EL AMOR EN ACCIÓN
CUARTA PARTE

 

“EL AMOR DEFINIDO

           No existe en las Escrituras una corta y concisa definición del amor.  El Diccionario de la Lengua Española lo define de esta manera:  “Sentimiento que mueve a desear que la realidad amada, otra persona, un grupo humano o alguna cosa, alcance lo que se juzga su bien...”  Queda claro que no es fácil definir el amor.  La mejor definición se consigue mediante un estudio de las Escrituras, averiguando lo que hace el amor.  El propósito de este estudio es concretar algo más de lo que se ha hecho en los estudios previos.

 

  I.          EL AMOR ES ESENCIAL (1 Co. 13:1-3).

A.            El capítulo 12 de este libro es un tratado sobre “dones” espirituales (v. 4).  Eran necesarios en las iglesias para la edificación de los creyentes, porque todavía no tenían la Biblia completa, como la tenemos nosotros.  Pablo enfatizó que estos dones eran inútiles si no eran motivados por amor.

B.            Cada obra del creyente debe ser motivada por amor.

1.             “Porque el amor de Cristo nos constriñe” (2 Co. 5:14).

2.             Lo más importante de la acción es su motivación (Gá. 5:6).

3.             Los fariseos hacían muchas buenas obras, pero el motivo de vanagloria, en lugar de amor, las invalidaba.

C.            Podemos hacer cosas importantes en supuesto servicio a Dios:  diezmar, dedicar muchas horas, ayudar a los débiles, conducir a personas a Cristo, sacrificarnos e incluso morir por la causa.  Pero si no lo hacemos por amor, no nos beneficiará nada.

1.             En el juicio estaríamos con las manos vacías.  Pablo se refiere a esta clase de obras en 1 Co. 3:12-15.  Si el motivo no es el amor, edificamos con madera, heno y hojarasca, los cuales perecerán en el juicio.

2.             Merece atención el hecho de que sólo he dicho que no nos beneficiará a nosotros, porque puede ser de utilidad a la persona que recibe nuestra ayuda.  Por ejemplo, si llevamos a alguien a Cristo, sea cual fuere el motivo, él se beneficia.

D.            APLICACIÓN:  Puesto que es esencial que seamos motivados por amor, sería conveniente que examinásemos nuestras vidas para asegurarnos del motivo de nuestras obras.  ¿Por qué asistimos a la iglesia?  ¿Por qué ofrendamos?  ¿Por qué oramos?  ¿Es por beneficio propio?  ¿Es simplemente por costumbre? Como señala Pablo, podemos tener mucha fluidez para hablar, poder para obrar, generosidad para dar, etc., pero si no es por amor, es vano.

 

II.                LAS CARACTERÍSTICAS DEL AMOR (1 Co. 13:4-7).

A.            “El amor es sufrido.”  Según W. E. Vine, en este caso la palabra “sufrido” significa “ser paciente”, “soportar” o “tener largura de ánimo”.  Ef. 4:2 lo manifiesta con estas palabras de Pablo:  “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor”.   Cuán fácil es condenar a alguien por lo que hace.  Es fácil afirmar:  “No hay justificación para eso” o “Él sabe que está mal”, etc.  Gá. 6:1-2 nos exhorta a restaurar con humildad a uno que está en esta condición.  Haríamos bien en seguir el ejemplo de la paciencia de Dios para con nosotros (2 P. 3:9) cuando somos tentados a juzgar a otros. 

B.             “Es benigno.”  Nos iría muy bien un poco más de benignidad en estos tiempos de severidad, brusquedad y prisas. 

C.            “El amor no tiene envidia.”  Los celos y la envidia son términos afines.  Si uno recibe más honra o si gana más dinero, etc., el envidioso apenas lo soporta.  El amor se regocija con el que prospera, en lugar de tener celos de él.

D.            “El amor no es jactancioso, no se envanece.”  La jactancia es resultado del orgullo.  La vanagloria impulsa a algunos a afirmar:  “Fíjate en lo que he hecho yo.”  Solemos decir que se les sube a la cabeza.  Lc. 18:9-14 demuestra que esa era la condición del fariseo.  Salomón advierte sobre lo mismo (Pr. 16:18).

E.             “No hace nada indebido.”  Se trata de comportamiento cuestionable o dudoso.  Pablo señala que todo le es lícito (1 Co. 6:12), pero después explica que si algo puede ofender al hermano no hay que hacerlo (1 Co. 8:12-13).  Santiago tiene en alta estima a los que no ofenden (Stg. 3:2).

F.             “No busca lo suyo.”  Vivimos en un mundo donde cada cual busca lo suyo.  Sin embargo, el amor edifica a otros (Ef. 4:16) y sirve a otros (Gá. 5:13 y también en He. 13).  El amor no se ocupa sólo de uno mismo, sino también de los demás.

G.            “No se irrita, no guarda rencor.”  ¡Cuán fácil es para el hombre enfadarse y pensar lo peor de otros y sus intenciones!  Permitimos que los puntos flacos de otros prevalezcan sobre sus puntos fuertes.  Incluso algunas personas se jactan:  “No tengo por qué aguantar...”  No proviene del amor.

H.            “No se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.”  El mundo tiene “por delicia el gozar de deleites” (2 P. 2:13; también 2 Ts. 2:12; Ro. 1:32).  Sin embargo, este texto indica que el amor verdadero se goza de la verdad.  Es preocupante ver la actitud negativa que prevalece hacia la verdad, e incluso algunos se enfadan cuando ésta se predica.

I.               “Todo lo sufre.”  Es asombroso las muchas faltas que puede cubrir el amor (1 P. 4:8; Pr. 10:17; 17:9).  El amor verdadero hace posible la amistad verdadera.  Con amor uno puede ver lo bueno y lo malo del individuo, y seguir amándolo.

J.               “Todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”  En estas expresiones se ve cómo el amor puede unir.  Donde hay amor verdadero, también puede haber verdadera unión (Col. 2:2).  Además, según 1 Jn. 4:17-18, el amor echa fuera al temor, incluyendo la inseguridad que éste incita.

 

III.               EL AMOR HUMANO PUEDE VARIAR EN CUANTO A INTENSIDAD.

A.            El amor de Dios siempre es supremo.

B.            Pero el amor humano puede aumentar y disminuir.  Pedro es un ejemplo de ello (Jn. 21:15-17).

1.             Mt. 24:12 dice:  “el amor de muchos se enfriará.”  La intensidad baja.

2.             Fil. 1:9 dice:  “que vuestro amor abunde”.  O sea, “que llegue a su intensidad máxima.”

3.             Fil. 2:2 hace referencia a la necesidad de tener “el mismo amor”.  Aparentemente, Pablo había detectado diferencias de intensidad de amor entre los hermanos.

C.            Seguimos con el problema de llegar al amor máximo, y muchas veces ni llegamos a tener el mismo amor los unos por los otros.  No debe ser así.  2 Co. 6:6 y 1 P. 1:22 demuestran que el amor debe ser sincero, sin fingimiento o hipocresía (Ro. 12:9).

D.            Es hipocresía afirmar amar más de lo que amamos (Ez. 33:31).  Muchos decimos que amamos a Dios, pero hacemos bien poco para demostrarlo.  Aunque decimos que tenemos un gran amor, no visitamos, no ofrendamos, no oramos, no usamos nuestros talentos y no asistimos a la casa de Dios con fidelidad.  No debe ser así.

 

IV.              DE TODAS LAS CARACTERÍSTICAS HUMANAS, EL AMOR ES LA MÁS IMPORTANTE (v. 13).

A.            Las Escrituras destacan su importancia.

1.             “Todas vuestras cosas sean hechas con amor” (1 Co. 16:14).

2.             “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor” (Col. 3:14).

3.             Salomón demuestra la importancia del amor en Pr. 15:17:  “Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio.”

“El amor nunca deja de ser” (1 Co. 13:8).  Algunas cosas cesarían (las profecías, lenguas, sanidades, etc.), pero el amor continuaría.  El amor es esencial en todas las épocas.  Puede ser difícil definirlo, pero es fácil ver lo que hace.  Es la fuerza más poderosa de todas.  Alcanza allí donde nada más puede hacerlo.  Por eso Pablo dijo:  “sigue [...] el amor” (1 Ti. 6:11) y “estimularnos al amor” (He. 10:24).  El amor puede hacer milagros.

 

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