10250 North Freeway @ West Road
Houston, Texas 77037
Tel: (281) 447-8484

RAZONES DE LO QUE CREEMOS VOL.2
Escrito por Dr. Lester Hutson

Propiedad literaria - Dr Lester Hutson

Este material es propiedad literaria y se prohibe copiar o reproducir sin permiso expresado en escrito por el Dr. Lester Hutson

 

Para ordenar su copia de Razones de lo que Creemos,
vea la sección marcada Publicaciones

46

EL AMOR EN ACCIÓN
TERCERA PARTE

 

“EL AMOR DE DIOS”

I.                    EL AMOR DE DIOS ES ETERNO.

A.            Dios amó a Israel “con amor eterno” (Jer. 31:3).  No es ni inconstante ni voluble, como el amor humano.  Según Jn. 3:16, el amor divino tampoco depende de la obediencia y bondad del hombre.  “Porque de tal manera amó Dios al mundo” cubre una cantidad incalculable de crímenes de toda clase.  “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro. 5:8). 

B.            El amor humano es inconstante y muchas veces temporal.  Así lo demostró Pedro en los últimos capítulos del evangelio según Juan.  Además Ap. 2:4 y He. 13:1 lo constatan.  No haría falta hacer afirmaciones así, si el amor humano fuera eterno como el de Dios.  Nunca se dice nada parecido en cuanto al amor divino.  El hombre frecuentemente ama sólo cuando es correspondido con amor o cuando consigue lo que quiere. 

C.            Es un consuelo saber que el amor de Dios, a diferencia del amor humano, es eterno.  Es realmente significativo que podamos depender del amor de Dios para siempre. Es así, porque Dios no cambia (Mal. 3:6).  Es el mismo ayer, hoy y mañana (He. 13:8).  A pesar de nuestras faltas, el amor divino será igual mañana que hoy.

D.            Esto significa que los creyentes tenemos seguridad.  Ro. 8:35 pregunta:  “¿Quién nos separará del amor de Cristo?”  Entonces, hasta el final del capítulo, concluye que nada puede separarnos de su amor.  Jesús lo afirma en Jn. 8:39.  No somos guardados por nuestros méritos y nuestro poder (1 P. 1:5), sino por el poder del eterno Dios.  Puesto que su amor es eterno, no podemos hacerlo vacilar, ni todos los demonios del infierno lo pueden hacer.

 

II.                 EL AMOR DE DIOS ES SUPREMO.

A.            En otro estudio vimos que el amor puede variar en grado.  El amor humano, como el termómetro, sube y baja según el ambiente (Mt. 24:12; Fil. 2:2).

B.            Puesto que Dios no varía (Mal. 3:6), su amor siempre tiene que ser el mismo.  No varía en cantidad o en cualidad.

C.            Dios demuestra que su amor es superior al de todos.

1.             “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Jn. 15:13).

2.             Pero su amor superó esto, porque Él murió por sus enemigos.  “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Ro. 5:6).  “Porque de tal manera amó Dios al mundo [la humanidad], que ha dado a su Hijo unigénito” (Jn. 3:16). 

3.             No hay ningún amor superior al suyo.

D.            Así que, lo que sucedió en la cruz es la manifestación suprema del máximo amor.  Fue la mayor demostración que se haya contemplado jamás.

1.             Fue el regalo de Dios de su único Hijo por los impíos (Gá. 2:20).

2.             Así Él se llama “el buen pastor” (Jn. 10:11).

(La cruz no fue porque Dios amara más al mundo en ese momento que en otros, porque el amor de Dios no cambia.  Su amor siempre es el máximo.  Siempre ha amado al mundo; no sólo en el calvario.  Ese momento simplemente fue el elegido para manifestar el amor que siempre había tenido.)

 

III.               DIOS PUSO SU AMOR EN MOVIMIENTO.

A.            Como hemos visto en los puntos anteriores, el calvario fue una demostración del amor divino.

1.             Si leemos Tit. 3:4-6, vemos que “derramó en nosotros” (v. 6) “su amor” (v. 4). 

2.             “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo” (1 Jn. 4:9).

3.              “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Ro. 5:8).

B.            1 Jn. 3:16 dice:  “En esto hemos conocido el amor”.  ¿Cómo puedo saber que Dios me ama?  No puedo ver el corazón de Dios; por lo tanto, la única manera para saber que me ama es por lo que me dice y por lo que hace.  Me lo mostró mediante la muerte de su Hijo.  Así sé que Dios me ama.

 

IV.              ¿QUIÉNES RECIBEN EL AMOR DE DIOS?

A.            En sentido general, toda la creación.

1.             Todo lo que hay se beneficia del amor divino.  Todo debe su existencia a Dios, quien creó por amor (Jn. 1:3).

2.             La vida se beneficia del amor divino.  La lluvia y el sol son para todos (Mt. 5:45).

B.            En cuanto a la salvación con sus beneficios, los creyentes son los que se benefician del amor divino.

1.             Llegamos a ser hijos de Dios mediante fe (Jn. 1:12).

2.             Ahora somos sus hijos por causa de su amor (1 Jn. 3:1-2).

3.             Así somos herederos de Dios (Gá. 4:6-7).

4.             Ef. 1:13; Hch. 16:31; Jn. 3:16, 36.  Es obvio que la salvación ocurre cuando uno cree (también Jn. 14:6; Hch. 4:12).

C.            “Todo aquel” puede beneficiarse del amor divino en la salvación.

1.             Así dicen Jn. 3:16 y Jn. 4:14.

2.             También el “alguno” de Jn. 6:52 indica lo mismo.

3.             Ro. 3:22 enseña que “la justicia de Dios” o salvación es “para todos”.  Hasta aquí no hay condiciones ni restricciones.  La provisión no está limitada, pero los beneficiarios son los que creen.  Sólo los creyentes han conocido el amor de Dios, pero cualquier incrédulo podría conocerlo.

D.            Dios salva en el momento en que uno cree (Jn. 3:36).  El nuevo nacimiento (Jn. 3:3) hace que uno sea una nueva criatura en Cristo (2 Co. 5:17).  Así llegamos a concluir que el amor de Dios por nosotros es un amor individual, no simplemente un amor colectivo.  Él conoce al creyente.  Conoce sus pensamientos y sus acciones, y lo ama tal como es.  No se trata de amor general sin conocimientos íntimos.  Para ilustrarlo, daré un ejemplo.  Como creyente, amo a la gente de la India.  Pero se trata de un amor general, ya que no conozco a ningún individuo de aquel país.  Sólo tengo conocimiento general de ellos.  Sin embargo, amo a mi familia de forma muy diferente.  Conozco a mi esposa e hijos, y los amo, no solamente como colectivo, sino como individuos.  Así Dios nos ama a nosotros individualmente.  Nos conoce de forma personal y tiene interés en nuestras necesidades personales.

E.             Recibir el amor de Dios en la salvación es gratis.

1.             Somos salvos por la gracia de Dios (Ef. 2:8-9).

2.             No es por obras (Tit. 3:5).

3.             La justificación es gratis (Ro. 3:24).

4.             El amor de Dios no está en venta.  No se puede conseguir mediante obras.

 

V.                 ¿CUÁL DEBE SER NUESTRA RESPUESTA ANTE EL AMOR DE DIOS?

A.            Como ya hemos señalado, debemos seguir el modelo del amor divino.  Probablemente a eso se refería Judas cuando escribió:  “conservaos en el amor de Dios” (Jud. 21).

B.            Debemos amar los unos a los otros, demostrando todo el amor posible en nuestras vidas (Jn. 13:34; Ef. 5:1-2).

C.            Debemos ayudar a los demás (Gá. 6:2).  Así, al poner nuestro amor en movimiento, se perfecciona el amor de Dios en nosotros (1 Jn. 4:12).

             

Lo que cree hace la diferencia