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RAZONES DE LO QUE
CREEMOS VOL.2
Escrito por Dr. Lester Hutson
Propiedad literaria - Dr Lester Hutson
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Normalmente no se sabe cuál debe ser el trabajo del diácono. Esta incomprensión general existe tanto entre los que son diáconos como los que no. Es importante establecer lo que los diáconos deben hacer y lo que no deben hacer, conforme a la Biblia, para que la iglesia funcione como Dios quiere y no según razonamiento humano.
I. EL DIACONADO ES UN CARGO DE LA IGLESIA QUE ES BÍBLICO Y SAGRADO.
A. La palabra “diácono” (incluyendo su plural y derivados) se encuentra sólo seis veces en la Biblia.
1. Se menciona cuatro veces en 1 Ti. 3:8-13, una en Fil. 1:1 y una en Ro. 16:1 (es obvio, por tratarse de una mujer, que en este caso se usa en el sentido de “sierva” y no se refiere al cargo eclesial de diácono).
2. Aunque la palabra no aparece con frecuencia, estas pocas citas son suficientes para establecer que el diaconado era autorizado por Dios.
a. Pablo, al dirigirse a los filipenses, escribió: “a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los obispos y diáconos” (v. 1). Es evidente que el diaconado era algo normal para esta iglesia.
b. En 1 Ti. 3:8-13 Pablo fija unas directrices divinas sobre el diaconado para todas las iglesias del Señor. Es evidente que “el diaconado” (v. 13) constituía un cargo común y bíblico.
3. Si el consejo y ejemplo divinos tienen peso, cada iglesia debe tener diáconos. Ninguna iglesia puede afirmar estar establecida según el plan del Nuevo Testamento sin tener diáconos.
B. La Biblia no establece cuántos diáconos debe tener cada iglesia.
1. Normalmente se consideran a los siete hombres de Hch. 6 como diáconos. Estoy de acuerdo con ello, aunque no se les llama diáconos en el pasaje. En el Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, W. E. Vine dice: “Los denominados Siete Diáconos en Hch. 6 no son mencionados por este nombre, aunque el tipo de servicio al que estaban dedicados era del encomendado a los diáconos.”
2. En el caso de que fueran diáconos, habría una indicación de cuántos diáconos debería tener una iglesia. Había siete, y la iglesia era tan grande que se refería a los hermanos como “la multitud” (Hch. 6:2). En el día de pentecostés se habían añadido a esta iglesia como tres mil personas (Hch. 2:41). Hch. 4:4 dice: “el número de los varones era como cinco mil.” Y, según Hch. 5:42, el número crecía a diario.
3. Si consideramos la magnitud de esta iglesia, el hecho de tener sólo siete diáconos indicaría que las iglesias actuales suelen tener demasiados diáconos.
4. El pasaje parece indicar que el número de diáconos se determinó por la necesidad.
a. El diaconado no es para conceder un título o prestigio y no debe usarse para este fin.
b. En la iglesia de Jerusalén había un asunto, una disputa (Hch. 6:1), que requería más de lo que podían hacer los pastores. Así que, la iglesia seleccionó, bajo el liderazgo de los pastores (v. 3), a suficientes hombres para resolver el problema, liberando así a los pastores para dedicarse al ministerio de la palabra.
5. Según este ejemplo bíblico, parece que cada iglesia debe tener suficientes diáconos para cuidar de las necesidades que tiene la iglesia.
C. La Biblia fija las cualificaciones para los diáconos.
1. Se requerían tres cualidades principales (Hch. 6:3).
a. Tenían que ser “de buen testimonio”.
b. Tenían que ser “llenos del Espíritu Santo”.
c. Además, tenían que ser llenos “de sabiduría” (v. 10).
d. Los v. 5 y 8 indican que eran hombres llenos de fe.
2. La Palabra de Dios especifica más sobre sus cualificaciones en 1 Ti. 3:8-13.
a. “Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas; que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles. Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas. Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es Cristo Jesús.”
b. Cualquier hombre deshonesto (hacia Dios u hombre), chismoso o mentiroso, borracho o materialista (dar prioridad a los cuidados del mundo sobre los de Dios), no es apto para el diaconado. Como indica el v. 9, debe guardar la Palabra de Dios con corazón puro. Las segundas intenciones también descalifican. El que no controla su casa o que ha estado casado con otra mujer, que todavía viva, no puede ser diácono. Debe ser irreprensible, no perfecto, en el ejercicio de su diaconado.
D. La iglesia debe tener mucha precaución a la hora de conceder este cargo.
1. 1 Ti. 3:10: “Y éstos también sean sometidos a prueba primero”.
a. Antes de ser diácono debe demostrar que es capaz y cualificado para ello.
b. El que previamente no tenga las cualificaciones no debe ser diácono.
c. Es perjudicial para la causa de Cristo, y muchas iglesias han sufrido como consecuencia de nombrar como diácono a un neófito, pensando que así maduraría. Es contrario al plan de Dios.
2. La iglesia de Jerusalén escogió a hombres que ya tenían una reputación de honestidad, sabiduría, fe y dependencia del Espíritu Santo (Hch. 6:3).
3. Entonces fueron ordenados de forma oficial para el diaconado. Debemos continuar practicando esta clase de ordenación (Hch. 6:6).
II. EL TRABAJO DEL DIÁCONO ES UNO DE SERVICIO.
A. La palabra “diácono” y su plural se traduce del griego “diakonos”.
1. Su significado literal es “asistente” o “siervo”.
2. Aunque sólo se traduce tres veces “diácono” (y tres más usando palabras derivadas: diaconisa, diaconado), la palabra “diakonos” aparece a menudo en el Nuevo Testamento griego. Por ejemplo, en Ro. 13:4 se traduce “servidor”, y en Mt. 23:11 “siervo”.
3. En cuanto al uso de la palabra en relación con el diaconado, nunca denota señor, director, jefe...
a. Muchos diáconos se ven como una junta de directores de la iglesia. Piensan que deben fijar las normas de la iglesia, tomando decisiones que la iglesia debería aceptar. Muchos no se ven como trabajadores, sino como dirigentes y piensan que los demás deben hacer el trabajo. Muchos creen que una de sus obligaciones importantes es la de vigilar y corregir al pastor.
b. Este concepto se opone radicalmente a lo que Dios enseña sobre el tema en su Palabra. No hay justificación bíblica para pensar así.
c. Los diáconos son siervos de la iglesia y no a la inversa. Los diáconos están puestos, según la Biblia, para ejecutar los deseos de la iglesia. La iglesia no está obligada de ninguna manera a hacer lo que los diáconos quieran.
d. Muchas veces los diáconos piensan que deberían reunirse en privado para determinar los asuntos de la iglesia. Si están en oposición a algo, la iglesia ni tiene la oportunidad para expresar su opinión. En otros casos, los diáconos se molestan puerilmente cuando la iglesia no acepta su recomendación.
e. Esto no ocurriría si los diáconos aceptaran que su función es cumplir el deseo de la iglesia y no a la inversa. Tampoco perdería la iglesia el control de sus propios asuntos mediante la dirección por una junta de diáconos. Mandar los diáconos a la iglesia es invertir el orden. Los diáconos son los siervos de la iglesia y no al revés.
B. Los diáconos sólo tienen la autoridad que la iglesia les concede por medio del pastor.
1. La Biblia no concede autoridad fija a los diáconos.
2. En Hch. 6 surgió una necesidad en la iglesia. Los pastores no podían atenderla sin abandonar sus estudios y su predicación y el tiempo necesario para prepararse. Así que, la iglesia eligió a hombres para suplir la necesidad (v. 6).
3. Los pastores instruyeron a la iglesia, diciendo: “Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo” (v. 3).
a. Es obvio que los pastores dirigían el trabajo de los diáconos, y éstos daban cuentas directamente a los pastores.
b. El mismo motivo de su existencia era aliviar la carga pastoral (v. 2, 4). Cada diácono tiene la responsabilidad de asumir trabajo que libere al pastor para dedicarse al ministerio de la Palabra: orar, estudiar, predicar, enseñar... Aarón y Hur, quienes parecen tipificar a los diáconos, sostenían los brazos de Moisés, quien tipifica al pastor, para que Israel, que tipifica a la iglesia, pudiera conseguir la victoria (Éx. 17:8-13).
4. Cuando la iglesia toma una decisión, bajo el liderazgo de Dios mediante el pastor, puede esperar el servicio de los diáconos en la ejecución de la misma, porque los diáconos fueron designados para servir a la iglesia.
C. Ser diácono requiere tiempo y dedicación.
1. Un siervo (y un diácono es precisamente esto) es inútil si no tiene tiempo o voluntad para servir.
2. Muchos hombres buenos no pueden ser diáconos por no tener voluntad para dedicarse al trabajo implicado. Sus propios asuntos toman preferencia sobre los asuntos de la iglesia. No tienen tiempo para realizar trabajos en la iglesia. No tienen tiempo para dedicarse a las actividades especiales y los ministerios de la iglesia.
Para que el diácono pueda liberar al pastor y hacer que la iglesia funcione con más eficacia, tendrá que sacrificar muchos de sus asuntos personales y mucho de su tiempo. Si no es así, no realiza el trabajo del diácono conforme a la Biblia.Lo que cree hace la diferencia