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RAZONES DE LO QUE CREEMOS VOL.2
Escrito por Dr. Lester Hutson

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PAN Y COPA SIN LEVADURA
PRIMERA PARTE

Mt. 26:26-29

 

          Este estudio no es para exponer todas las razones por las que usamos vino en la cena del Señor, ni para resolver todas las objeciones que tienen los que usan zumo de uva.  Para ello tendría que escribir varios capítulos.

          El propósito de este estudio es ofrecer el razonamiento que nos conduce a usar vino en la cena del Señor, y provocar unas preguntas para los que usan zumo de uva.

 

I.                   EMPECEMOS CON UNA DEFINICIÓN DE VINO.

A.            Según el Diccionario de la Lengua Española (RAC), el sustantivo “vino” tiene solamente dos definiciones, una la primaria, y otra por extensión.

1.             Licor alcohólico que se hace del zumo de las uvas exprimido, y cocido naturalmente por la fermentación.

2.             Zumo de otras plantas o frutos que se cuece y fermenta al modo del de las uvas.

3.             Además, hay una larga lista de expresiones que contienen la palabra “vino”.

4.             Es digno de mención que no hay ni la más remota insinuación de que se trate, en ningún caso, de una bebida sin fermentar.

B.            En cuanto al uso abstracto de “vino” en la Biblia, se podría decir mucho.  En Is. 65:8 el profeta dice:  “Como si alguno hallase mosto en un racimo”, que es un uso abstracto.  Es como si dijéramos que en una semilla de manzana hay muchas manzanas.  Es sólo un uso abstracto.  Al igual que la semilla tiene que producir un árbol que dé fruto para que haya manzanas, las uvas en el racimo tienen que fermentar antes de ser vino. 

C.            Hay dos términos griegos para vino en el Nuevo Testamento

1.             La palabra más común es “oinos”.  El hecho de que el vino rompiera los odres demuestra su fermentación (Mt. 9:17; Mr. 2:22; Lc. 5:37).  Pablo, hablando de “oinos”, dijo:  “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución” (Ef. 5:18).  No hace falta indagar mucho en la Biblia para averiguar que “oinos” se refiere al zumo de uva fermentado, capaz de embriagar.

2.             “Gleukos” se traduce “mosto”, vino joven o nuevo,  una vez en el Nuevo Testamento.  En Hch. 2:13 la multitud acusó a los apóstoles de estar “llenos de mosto.”  El contexto de este pasaje pone de manifiesto que, por el comportamiento inusual de los apóstoles, provocado por la obra del Espíritu Santo, la multitud pensaba que estaban ebrios.  La acusación era que estaban ebrios con “gleukos” (mosto, o vino nuevo) y no con “oinos” (vino completamente fermentado).  La implicación es que uno podría embriagarse más rápidamente con vino nuevo que con vino viejo.  “Gleukos” denota vino dulce o nuevo.  James Strong afirma que “gleukos” contiene más azúcar natural y por esto es más embriagante.

3.             La conclusión es que cada vez que el Nuevo Testamento usa la palabra “vino” se trata de una bebida fermentada capaz de embriagar (excepto en el uso metafórico).

D.            Los que se oponen a usar vino en la cena del Señor dan mucha importancia a “mosto”, vino nuevo o dulce.

1.             Se esfuerzan en demostrar que vino nuevo, o dulce, es el zumo sin fermentar de uva que no embriaga.

2.             Lo que opinan los hombres importa poco, pero lo que Dios dice sobre este tema establece la verdad.  Se han ofrecido varias definiciones de vino nuevo, pero para averiguar la verdad debemos aceptar lo que dice la Palabra de Dios, no lo que dicen los viñadores u otros.  Si la definición de la Real Academia Española no armoniza con la Palabra de Dios, entonces hay que aceptar la definición de Dios y no la de la Academia.

3.             Sin embargo, en este caso hay armonía entre la Academia y Dios.  A diferencia de lo que algunos sostienen, el vino nuevo es embriagante.

a. Los del contexto de Hch. 2:13 sabían perfectamente que el “mosto” (“gleukos”) embriagaba.  Pedro, a los que suponían que los apóstoles estaban ebrios con el mosto, contestó:  “Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis”.  La implicación clara es que el mosto embriagaba.

b.             El profeta Oseas también sabía que el mosto embriagaba.  Dijo:  “Fornicación, vino y mosto quitan el juicio” (Os. 4:11).  Vino viejo es vino completamente fermentado, mientras vino nuevo (mosto) está todavía en el proceso de fermentación.

c. El profeta Isaías dijo:  “serán embriagados como con vino [vino nuevo]”.  Muchos sostienen que el vino nuevo, o dulce, no embriaga, por tratarse de una bebida sin fermentar.  Sin embargo, no coincide con la definición de Dios.  Él afirma que embriaga y, según la afirmación de Isaías, era muy embriagador.

 

II.                 DEBEMOS USAR VINO EN LA OBSERVANCIA DE LA CENA DEL SEÑOR SI QUEREMOS MANTENER COHERENCIA CON LA BIBLIA.

A.            En la cena del Señor, el pan y el vino representan respectivamente el cuerpo y la sangre del Cristo crucificado.

1.             El cuerpo y la sangre de Jesucristo eran perfectos, sin pecado.

a. He. 7:26 dice que era “santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores”.

b.             Era “uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” (He. 4:15).

c. 2 Co. 5:21 declara:  “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”  1 P. 2:22 dice:  “el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca”.

2.             Para que su sacrificio fuera eficaz para quitar nuestros pecados, Jesús tenía que ser perfecto, sin pecado.

a. Y así fue.  1 P. 1:19:  “sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”.

b.             Como el Cordero perfecto de Dios (Ap. 5:5-6, 9-10), sólo Él tiene capacidad y dignidad para redimir al hombre para Dios.

3.             Ahora, cuando tomamos el pan y el vino de la cena del Señor, testificamos acerca de su cuerpo quebrantado y su sangre derramada por nosotros.

a. Jesús lo dijo claramente en Mt. 27, afirmando que el pan partido representaba su cuerpo (v. 26) y que el vino simbolizaba la “sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados” (v. 28).

b.             Así que, 1 Co. 11:24 dice del pan:  “Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido”.  Y el v. 25 dice de la copa:  “Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre”.

B.            Para demostrar la pureza del sacrificio del Señor Jesucristo por nosotros, usamos elementos sin levadura en la cena del Señor.

1.             En la Biblia la levadura simboliza pecado y doctrina falsa.  Así, Jesús advirtió:  “Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos” (Mt. 16:6).  El v. 12 dice:  “Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.”  Pablo dijo, indicando la connotación negativa de levadura:  “¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?” (1 Co. 5:6).  Entonces añadió:  “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa” (v. 7).

2.             La levadura es una sustancia que se añade a la masa para que suba.  Es un agente que fermenta.

3.             De ninguna manera queremos que haya levadura en los elementos que representan el cuerpo y la sangre sin pecado de nuestro Salvador.  La levadura en ellos desfiguraría el simbolismo del cuerpo y la sangre, indicando que nuestro Salvador tuviera pecado.

4.             Así que, tenemos cuidado en usar pan sin levadura y copa sin levadura en la celebración de la cena.

a. Usamos pan sin levadura para representar el cuerpo perfecto.  El pan no contiene levadura simplemente porque no se la añadimos.  La levadura que se añade al pan no se puede sustraer.  La levadura impregna toda la masa.

b.             De la misma manera que usamos pan sin levadura, usamos copa sin levadura.  El estado en que “el fruto de la vid” no contiene levadura es el vino, no el zumo de uva.  Las uvas tienen parásitos naturales, o bacterias, en la piel que constituyen una levadura que provoca la fermentación.  El zumo de uva, hervido o no, contiene esta levadura.  La única forma para librar el zumo de uva de su levadura es permitir que se fermente por completo.  En el proceso de fermentación, la levadura y otras impurezas se separan, y el zumo se convierte en vino.  Las impurezas reposan al fondo y el vino (puro y libre de levadura) se puede sacar, separándolo de las impurezas.  Así que, para que el fruto de la vid sea sin levadura, hace falta eliminarla, porque naturalmente ya contiene levadura. 

c. Así que, el pan es sin levadura por no añadirla, y el zumo es sin levadura por extraerla.  Pero en ambos casos se trata de un producto sin levadura.

5.             Es asombrosa la incoherencia de los que insisten en usar pan sin levadura, pero rechazan el vino, usando zumo de uva.

a. En realidad, emplean pan sin levadura y copa con levadura.

b.             La contradicción es patente.  De hecho, es una práctica contradictoria.  Emplean pan que indica que Jesús era puro, pero usan zumo de uva que indica que Jesús era impuro.  Obviamente es importante usar un elemento puro para representar la sangre de Cristo.  Y el vino es el único estado en que el fruto de la vid es suficientemente puro como para representar su sangre.  El zumo de uva, con su levadura e impurezas, no puede representar correctamente la sangre del Señor.  Es como usar pan con levadura para representar su cuerpo.

6.             Por lo tanto, ambos elementos que usamos en la celebración de la cena del Señor son sin levadura:  pan sin levadura y copa sin levadura.  Si es importante que sea sin levadura en uno de ellos, también lo es en el otro.  Si insistimos en pan sin levadura (y así lo hacemos para demostrar la pureza del cuerpo de Cristo), entonces debemos insistir en que la copa sea sin levadura también (o sea, vino, que demuestra la pureza de la sangre de Cristo).

   

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