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RAZONES DE LO QUE
CREEMOS VOL.2
Escrito por Dr. Lester Hutson
Propiedad literaria - Dr Lester Hutson
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Nos reunimos de forma sistemática para adorar al Señor. Lo hacemos siempre en domingo, pero a veces en otros días. Es importante que lo hagamos con una actitud de reverencia y respeto. La conducta inapropiada en muchas reuniones seguramente invalida el valor que debería tener. En Sal. 89:7 encontramos la constatación de un principio sobre la actitud de los que se acercan para adorar al Señor. Dice: “Dios temible en la gran congregación de los santos, y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.”
El propósito de este estudio es demostrar por qué debemos tener un respeto especial hacia la asamblea de adoración. No se trata de la forma de adoración, sino de la actitud de respeto que debe prevalecer al cantar, orar, predicar, diezmar, ofrendar y celebrar la cena del Señor. Hay varios motivos por los que la conducta en la reunión debe ser muy especial.
I. PRIMERO, CUANDO LA IGLESIA DEL SEÑOR SE REÚNE PARA ADORARLE, ÉL SE REÚNE CON ELLA.
A. Así lo prometió en su Palabra.
1. Mt. 18:20: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Los cinco versículos previos indican que se trata de la iglesia del Señor. Dios mismo ha prometido reunirse con la iglesia.
2. Ap. 1:13-18 nos ofrece una vista espléndida de las iglesias del Señor y su relación con ellas. Manifiesta al Señor en medio de ellas.
3. Mt. 28:20: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.” Es innegable, el Señor está presente cuando su iglesia se reúne para adorarle.
B. Consideremos la majestuosidad de Aquél que se reúne con la iglesia.
1. Salomón dijo de Él: “señalado entre diez mil” (Cnt. 5:10).
2. David le llamó: “Jehová de los ejércitos” (Sal. 84:1).
3. El profeta Isaías dijo: “el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre (Is. 9:6-7).
4. Ap. 1:8: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”.
5. 1 Ti. 1:17 dice: “Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.”
6. 1 Ti. 6:15 dice que es “solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores”.
7. Juan, proféticamente, le vio descender del cielo y dijo de Él: “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.” (Ap. 19:11-16).
8. El apóstol Pablo dijo: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Fil. 2:9-11).
9. Éste es quien se reúne con nosotros.
10. No hay nadie superior a Él, ni en la tierra ni en el cielo. Debería incitar reverencia.
C. Si el Señor Dios de los cielos se reúne con la iglesia, y en efecto lo hace, entonces cada reunión de la iglesia debería ser santa, especial e impresionante.
1. Su presencia distingue las asambleas de la iglesia de todas las demás reuniones.
2. Pueden haber reuniones que no requieran una conducta especial de los asistentes, pero si Dios está presente deberíamos demostrarle nuestro más profundo respeto.
3. Si Dios se congrega con la iglesia, entonces es importante que nuestro comportamiento sea idóneo.
II. DIOS SIEMPRE DESEA LO MEJOR QUE PODAMOS DARLE.
A. Consideremos las Escrituras.
1. Cuando Israel ofrecía sacrificios, habían de ofrecer lo mejor que tenían (Lv. 9:3; 14:10; 23:12; 6:6; Ez. 46:4; Nú. 6:14...).
2. En Nú. 18:29, Dios mandó que Israel ofreciera una ofrenda “elevada”, diciendo: “De todos vuestros dones ofreceréis toda ofrenda a Jehová; de todo lo mejor de ellos ofreceréis la porción que ha de ser consagrada.”
3. Nú. 18:12-13: “De aceite, de mosto y de trigo, todo lo más escogido, las primicias de ello, que presentarán a Jehová, para ti las he dado. Las primicias de todas las cosas de la tierra de ellos, las cuales traerán a Jehová, serán tuyas; todo limpio en tu casa comerá de ellas.” Cuando Salomón construyó la casa de Dios, empleó sólo los mejores materiales y la mejor arquitectura (1 R. 5-10).
4. Dios amonestó a Israel por no ofrecer lo mejor. Hag. 1:4: “¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?” El v. 9: “Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? Dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa.” Mal. 1:6-8: “El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy señor, ¿dónde está mi temor? Dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable. Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice Jehová de los ejércitos.” En los v. 13-14: “Habéis además dicho: ¡Oh, qué fastidio es esto! Y me despreciáis, dice Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestra mano? dice Jehová. Maldito el que engaña, el que teniendo machos en su rebaño, promete, y sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy Gran Rey, dice Jehová de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones.”
B. No creo que Dios quiera menos de nosotros que de ellos.
1. Cada canción debe ser la mejor posible. Cuando cantamos en la congregación, está mal no cantar lo mejor posible. A pesar de ello, a veces manifestamos que es aceptable hacerlo de cualquier forma. Es una deshonra para Dios que le ofrezcamos menos que lo mejor, incluyendo la música en la reunión. Sin embargo, a veces, la participación musical denota una obvia falta de preparación, incluso en números que llamamos “especiales”.
2. Cada oración debe ser la mejor posible. Que Dios nos proteja de repetir oraciones que ya sabemos de memoria. Cada oración debe fluir de forma espontánea del corazón.
3. Cada ofrenda debe ser la mejor posible. No debemos sólo darle a Dios lo que nos sobre. Sean grandes o pequeñas, nuestras ofrendas deben reflejar lo mejor de nosotros.
4. Cada sermón debe ser el mejor posible. Los que predican deben prepararse con diligencia. Que Dios nos libre de sermones sin preparación. Normalmente los que comunican menos son los que hablan más. Si la predicación forma parte de la adoración, y así es, entonces debe ser el mejor sermón posible, ofrecido al Señor.
5. Toda la reunión debe ser lo mejor posible. Debería demostrar preparación previa por parte de todos, y especialmente de los que tienen un papel destacado. Debería indicar que le estamos ofreciendo lo mejor que tenemos al Señor.
6. El comportamiento y el respeto de cada uno que adora deben ser lo mejor posible. ¿Debemos entrar a la presencia del Señor de cualquier manera? Todo el comportamiento, hasta la forma de vestir, debe denotar respeto por el Señor.
III. CADA ASAMBLEA DE LA IGLESIA ES UN MOMENTO CRÍTICO.
A. Es un momento santo, en un lugar santo.
1. Es un momento santo, porque es tiempo apartado para el Señor. Hch. 20:7 y 1 Co. 16:2 indican que el primer día de la semana es el día del Señor. Es el día establecido para celebrar la resurrección del Salvador (Mt. 28:1-6). Las reuniones de adoración son momentos separados para adorar a Dios. Así que, son momentos santificados. Sin duda, es un tiempo santo por la presencia del Señor, que también está con nosotros. Por lo tanto, la reunión de adoración no es como cualquier otro momento. Es especial.
2. Es un lugar santo, porque pertenece al Señor.
a. Las propiedades de la iglesia no pertenecen al pastor o a los miembros. Son del Señor. El lugar de reunión es un lugar santificado, porque está dedicado a la adoración a Dios.
b. Así que, es un lugar santo. A veces el pueblo de Dios trata el lugar de reunión deshonrosamente. Ensucian las paredes, no lo mantienen limpio, permiten que los niños rompan himnarios... Debemos darnos cuenta que el lugar de reunión no es como cualquier sitio. Es un sitio especial, un lugar sagrado, porque pertenece al Señor. Deberíamos tratarlo de la forma que corresponde.
B. Cuando la iglesia del Señor se reúne, hay personas incrédulas que necesitan el mensaje.
1. El evangelio se canta y se predica. Muchas veces los incrédulos presentes sienten el peso de convicción.
2. La reunión tiene como propósito conducirlos a la salvación, especialmente en la invitación.
3. A algunos de ellos, sólo les hace falta un poco más de persuasión.
4. Sin embargo, demasiadas veces hay distracciones por algún adulto, o niño, que tiene un comportamiento inadecuado. Así, el pecador se aleja perdido, cuando podría haberse salvado. ¡Qué trágico!
C. Además, la asamblea de la iglesia ofrece la oportunidad a los creyentes de recibir lo que necesitan del Señor.
1. Necesitan ánimo y edificación que pueden conseguirse a través de las canciones y otras facetas de la reunión.
2. Necesitan corrección e instrucción que pueden recibir por la predicación, las oraciones y la música.
3. Muchas veces, prestar atención a la verdad que se ofrece podría resultar en gran mejoría para las vidas de los oyentes y participantes.
4. Pero es posible que alguien les robe la oportunidad de permitir que la reunión produzca el efecto deseado en sus corazones.
D. Una asamblea de adoración es una herramienta eficaz; no obstante, muchas veces Satanás logra impedir, mediante distracciones, su eficacia. Es un momento crítico, pero muchos se comportan, y permiten que sus hijos se comporten, como si la reunión no tuviera ninguna importancia.
IV. NUNCA DEBERÍA PRACTICARSE UN COMPORTAMIENTO QUE PERJUDIQUE EL PROPÓSITO DE LA REUNIÓN.
A. Voy a explicar explícitamente lo que constituye comportamiento perjudicial al propósito de la reunión.
1. Hablar cuando no toca es una distracción innecesaria. Pueden haber momentos en las reuniones cuando sea aceptable, e incluso necesario hablar. Por ejemplo, momentos especiales en que cada uno pueda compartir, pedir en oración, etc. Sin embargo, hablar fuera de tiempo es una de las actividades que más estorba en la asamblea, no importa la edad de la persona que lo hace. Especialmente distrae si la persona que lo hace está en una posición en que muchas personas la pueden ver. Muchas personas se distraen, perdiendo así el valor de lo que se hace en ese momento, por alguien que habla, incluso en voz baja.
2. Levantarse durante la reunión también es una distracción. De hecho, cuando alguien entra o sale, sea niño o adulto, capta la atención de casi todos los que hay en la reunión. Cuando comienza una reunión, cada persona debe estar preparada para permanecer en ella hasta el final, excepto en casos de verdadera necesidad. Especialmente es importante tener cuidado durante la invitación, cuando personas están considerando decisiones importantes para sus vidas.
3. Llegar tarde a la reunión también distrae. Es bueno llegar con puntualidad. A veces es inevitable llegar tarde, pero debería ser una excepción. Uno de los momentos en que más distracción causa es durante la cena del Señor. Llegar tarde a la reunión puede ser un hábito muy negativo.
4. Los niños pequeños también pueden distraer. Jugar, hacer ruido, levantarse, chillar, hablar... Es que distrae a casi todo el mundo. Es asombroso como muchos padres pueden quedarse tranquilos ante tales comportamientos, como si no pasara nada. Los niños deben aprender desde muy pequeños a comportarse correctamente en la reunión de adoración. No se debería permitir que sean un estorbo a la eficacia de la adoración a Dios. Los padres deben asegurarse de que sus hijos tengan una conducta idónea en la iglesia.
5. Pasar notas también es una distracción. Todo el mundo que lo ve se pregunta qué pasa. Por lo menos, durante un instante la atención no se pone en el Señor, sino en lo que está sucediendo. Es obvio que la persona que escribe la nota no está prestando atención a lo que ocurre en la reunión, ni la persona que la está recibiendo.
6. Dormir en la reunión es una distracción. Molesta y estorba a los que lo ven, especialmente si la persona ronca. Además, la persona que se duerme no parece estar demasiado interesada en lo que está teniendo lugar en este momento. Es una falta de respeto.
7. Masticar chicle también puede distraer. Debe haber una norma para uno que participa en la adoración de no masticar chicle durante la reunión. Y los padres deberían asegurarse de que sus hijos no lo hagan.
8. Demostrar afecto entre personas de sexo opuesto durante la reunión es de mal gusto y distrae. Frecuentemente se ven personas, especialmente jóvenes, cometer esta clase de distracción. Indudablemente no es un comportamiento apropiado para la iglesia.
9. O sea, cualquier actividad que quita la atención de la adoración al Señor es una distracción. No deberíamos deshonrar al Señor con comportamiento inadecuado en la iglesia. Pablo preguntó: “¿menospreciáis la iglesia de Dios?” (1 Co. 11:22). “Menospreciar” significa “tener en menos de lo que merece”. Mediante conducta, como la mencionada antes, es posible menospreciar, o tener en poco, la reunión de la iglesia del Dios viviente. Simplemente quiere decir que uno no da la prioridad o respeto que merece la reunión.
B. Conducta inapropiada puede anular la eficacia de la reunión.
1. La reverencia es un sentimiento y una actitud de profundo respeto y amor, y la manifestación de ello.
2. Dios dijo a Israel: “mi santuario tendréis en reverencia” (Lv. 19:30; 26:2).
3. También dijo Dios: “En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado” (Lv. 10:3). Dios desea ser especial en nuestras vidas. Desea lo mejor de nosotros. Ciertamente no quiere que nos acerquemos a Él en adoración como si se tratara de cualquier persona. Quiere nuestra reverencia. Debemos considerar a Moisés al acercarse al Señor en Éx. 3. Dios le habló desde la zarza ardiendo: “No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.” Si la presencia especial del Señor en un lugar desértico lo hizo santo, entonces su presencia especial en la reunión de iglesia también lo convierte en lugar santo. Dios exigió una conducta especial, respetuosa y reverente de Moisés; asimismo espera una conducta reverente de los que nos acercamos a Él en adoración.
4. El rey David escribió: “Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo” (Sal. 100:2).
5. He. 12:28: “tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia”. Dice la Palabra que debemos servirle con temor y reverencia.
6. Al mirar la Biblia, no es difícil averiguar qué clase de conducta quiere Dios de su pueblo al reunirse en adoración. Desea reverencia y respeto. No me refiero al legalismo ni al formalismo, sino honra y conducta idóneas.
7. Todos debemos practicar lo anteriormente expuesto. Y todos los padres deberíamos asegurarnos que nuestros hijos lo practiquen. Debemos enseñarles cómo comportarse en la iglesia.
8. El rey David dijo: “Dios temible en la gran congregación de los santos, y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él” (Sal. 89:7), y todavía es así.
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