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RAZONES DE LO QUE
CREEMOS VOL.2
Escrito por Dr. Lester Hutson
Propiedad literaria - Dr Lester Hutson
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III. LA VERDADERA CUESTIÓN SOBRE GUARDAR EL SÁBADO O ADORAR EN DOMINGO ESTÁ EN LA DIFERENCIA ENTRE LEY Y GRACIA.
A. El sábado representa ley y el día del Señor representa gracia.
1. Guardar el sábado se impuso bajo la ley, cuyo propósito era llevarnos a Cristo, la gracia. Gá. 2:16 dice de forma rotunda: “sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado” Gá. 3:21-22 dice: “¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley. Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.” En cuanto a la ley, Gá 3:24-25 dice: “De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo”. La palabra “ayo” viene de la griega “pedagogue” (“pais”, un mozo, o niño, “ago”, conducir). Se utilizaba para los esclavos infantiles que llevaban a los niños a la escuela. La ley, incluyendo guardar el sábado, no podía justificar a los que la guardaban. No podía enseñarles a ser suficientemente buenos. Ése no era su propósito. Sólo era una sombra de Aquél que vendría, el Cristo (He. 10:1).
2. La justicia no consiste en guardar la ley. Cristo es nuestra justicia (Ro. 3:21-22). De hecho, “el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Ro. 10:4). Los que están en Cristo no están obligados a guardar la ley, porque están bajo la gracia. Escuchemos las palabras inspiradas del apóstol Pablo: “Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo. Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal, y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios. Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne” (Col. 2:13-23). ¿Qué se consigue mediante la observancia de los rituales de la ley, incluyendo el sábado? Tiene una atracción carnal, pero no honra a Cristo, cabeza de la iglesia. No debe ser así para los que han probado la gracia de Dios. Gá. 3:16-19 explica que la ley continuó en vigor hasta llegar la promesa (Cristo). Al llegar Él, se cumplió la ley; o sea, la ley llegó a su fin, Cristo (Ro. 10:4).
B. Como demuestran estas escrituras, la gracia ha reemplazado la ley.
1. Cristo nos ha librado de los rituales y de las ordenanzas de la ley, para que no nos gloriemos en la circuncisión o en la observancia del sábado. Sólo debemos gloriarnos en Uno, en el Señor Jesucristo. Pablo dice en Gá. 6:14-15: “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación.” Por eso, Gá. 5:1 declara: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.”
2. Algunos insisten en mezclar los preceptos del sábado con el día del Señor. Afirman que no se debe trabajar en domingo, y que debe ser día de descanso. Sin embargo, no es bíblico. El domingo es el día para adorar al Señor resucitado, no es un día de reposo, sin actividad alguna. La precaución que debemos tener en cuanto al domingo es que nada debería impedir la reunión de hermanos para celebrar la resurrección del Salvador y para adorarlo.
3. Al igual que el tabernáculo fue reemplazado por el templo, y el templo por la iglesia, el sábado fue reemplazado por el día del Señor. El sabath ha sido sustituido por la ordenanza de la iglesia (el día del Señor), lo cual es muy superior al sábado.
4. Puede que algunos digan que esencialmente son iguales el sábado y el día del Señor, pero no es así. El día del Señor es tan diferente al sábado como la cena del Señor lo es de la pascua. Pueden haber semejanzas, igual que hay similitud entre agua y alcohol, pero no son iguales. Como señaló Frank Stagg, en su comentario sobre Hechos de los apóstoles, el día del Señor era diferente del sábado en cuanto a origen y en cuanto a naturaleza. La confusión entre el sábado y el día del Señor no surgió hasta un siglo después de la resurrección.
5. Otros han sido tan ignorantes como para argumentar que el emperador romano, Constantino, originó la adoración dominical. Sin embargo, esta afirmación resulta absurda. La adoración en domingo empezó con la resurrección de Jesucristo. No es difícil averiguar lo que hizo Constantino. En 321 d. C., aprobó una ley romana para legalmente establecer el domingo como día de adoración. Sólo estableció como ley lo que creyentes habían hecho durante trescientos años. Es interesante que Constantino sólo hizo obligatoria la adoración en domingo para la gente del pueblo o la ciudad, no para los campesinos. Los que se dedicaban a la agricultura debían seguir sembrando y segando en domingo, igual que cualquier otro día.
IV. LA EVIDENCIA SEÑALA QUE LOS CREYENTES DEBEMOS CONGREGARNOS EN DOMINGO, NO EN SÁBADO.
A. Los creyentes en el Nuevo Testamento se reunían en domingo.
1. Cristo resucitó en domingo (Mt. 28:1; Mr. 16:1-2, 9; Lc. 24:1-6; Jn. 20:1, 19).
2. Juan relata que Jesús se reunió con sus apóstoles, estando Tomás ausente, en el día de la resurrección (Jn. 20:1-25). Entonces, exactamente ocho días más tarde (o sea, en domingo), estando Tomás presente, estaban reunidos de nuevo (Jn. 20:26). 1 Co. 12:28 dice que los apóstoles formaron la primera iglesia. Por lo tanto, los miembros de la primera iglesia se reunieron en el primer domingo después de la resurrección. No lo hicieron en sábado, sino en domingo (y no era en observancia del sabath).
3. Ahora llegamos a Hch. 20:7, donde encontramos una iglesia en Troas, Asia Menor. Era el primer día de la semana y los hermanos se habían reunido para adorar al Salvador resucitado, especialmente por medio de la celebración de la cena del Señor. No sólo se reunieron para escucharle a Pablo, sino se congregaron como de costumbre. Pablo estuvo con ellos y les predicó en el primer día de la semana. Matthew Henry dice: “Hubo una asamblea solemne de cristianos, conforme a su costumbre y conforme a la costumbre de todas las iglesias.” Algunos han argumentado, basándose en el v. 11, que no comieron la cena hasta el día siguiente. Sin embargo, el v. 7 dice que los discípulos (plural) partieron el pan. Se celebró la cena del Señor en la reunión de iglesia en domingo; y, antes de marcharse el lunes, Pablo tomó alimento en preparación para el viaje.
4. 1 Co. 16:2 arroja más luz sobre la práctica de las iglesias de la Biblia de reunirse en domingo. Dice: “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.” No quiere decir que hicieran una reunión especial en domingo para hacer una colecta. Su costumbre era congregarse en domingo y Pablo les instruyó que tomaran una ofrenda mientras estaban juntos. Otra vez, queda constatado que se reunían en domingo, no en sábado.
5. La Biblia es nuestra regla y manual de práctica. Lo que Dios aprueba, lo debemos adoptar. Dios aprueba el domingo, y según la Biblia es el día correcto para todos los creyentes. Algunos pueden pensar con mucha sinceridad que debe ser el sábado, o incluso otro día; sin embargo, la sinceridad no lo hace acertado. Lo que importa es la verdad, y ella señala que la adoración debe efectuarse en domingo, en vez de hacer reposo en sábado.
B. Históricamente, adorar en domingo ha sido la práctica de los creyentes desde la resurrección.
1. Perseguían y asesinaban a los cristianos, pero éstos nunca perdieron de vista la reunión semanal en el primer día de la semana. Durante siglos, el domingo era un día cualquiera para judíos y romanos, pero, para los santos de Dios, era el día del Señor.
2. Seguramente, ninguna otra observancia ha dado más testimonio del cristianismo como la del día del Señor. Sea donde sea, la celebración del primer día de la semana testifica acerca del Salvador resucitado.
3. No vamos a hacerlo en este estudio, pero si consideráramos la información histórica que hay sobre el tema, veríamos corroborado que el domingo, no el sábado, es el día que los cristianos han guardado a lo largo de los siglos, desde la resurrección de Cristo.
4. En conclusión, veamos mediante comparación y contraste, un resumen de lo que hemos estudiado sobre el sábado y el domingo.
| SABATH | DÍA DEL SEÑOR |
| 1. Sábado | 1. Domingo |
| 2. Día de reposo | 2. Día de adoración |
| 3. Origen: Sinaí | 3. Origen: Resurrección |
| 4. Dado a judíos | 4. Dado a cristianos |
| 5. Local | 5. Universal |
| 6. Ofensa capital | 6. Voluntario |
| 7. Ley | 7. Gracia |
| 8. Camino inferior | 8. Camino superior |
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