![]()
10250 North Freeway @ West Road
Houston, Texas 77037
Tel: (281) 447-8484
RAZONES DE LO QUE
CREEMOS VOL.2
Escrito por Dr. Lester Hutson
Propiedad literaria - Dr Lester Hutson
Este material es propiedad literaria y se prohibe copiar o reproducir sin permiso expresado en escrito por el Dr. Lester Hutson
Para ordenar su copia de Razones de lo que Creemos,
vea la sección marcada Publicaciones
Aunque son pocos en comparación con toda la cristiandad, hay los que insisten en que los cristianos deberíamos congregarnos en sábado, y no en domingo. Con vehemencia, instan en que hay que guardar el sábado, y guardarlo en el séptimo día de la semana. Se reúnen en sábado, especialmente los Adventistas del Séptimo Día, y celebran una reunión parecida a la de cualquier iglesia bautista. Realmente es incongruente hacer una reunión típica del domingo y, con ella, pretender guardar el sábado. En definitiva, no guardan el sábado, sino sólo hacen una reunión en este día.
Hay algunos verdaderos creyentes que tienen confusión sobre la adoración en sábado o en domingo. Adoran en domingo, pero sin saber por qué. El adorar en domingo, para ellos, es más bien por costumbre, y no por convicción, como debería ser. Personas así son presa fácil para las falsas doctrinas de los Adventistas del Séptimo Día, y otros grupos que insisten en guardar el sábado.
El propósito de este estudio es demostrar que la Biblia enseña que debemos congregarnos en domingo, y que no estamos obligados a guardar el sábado.
I. PRIMERO, CONSIDEREMOS LO QUE ES EL SÁBADO.
A. El sábado era el descanso semanal para los judíos.
1. Cada séptimo día era el sábado de reposo. Sábado, en castellano, proviene del radical hebreo “sabath”, que significa “descansar o reposar”. Indica un intervalo entre períodos de trabajo. Los judíos debían trabajar seis días y descansar el séptimo.
2. Gn. 1 relata que Dios creó los cielos y la tierra, y todo lo que había en ella en seis días. Gn. 2:1-3 dice: “Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.” Así, Dios mismo estableció el principio de descansar después de trabajar, y santificó o apartó el séptimo día como día de descanso.
3. Entonces, cuando Dios dio la ley de Moisés en el monte Sinaí, incorporó en ella como el cuarto mandamiento el guardar el sábado como día de descanso. Éx. 20:8-11 lo constata así: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.”
4. Es importante tener en cuenta que el sabath semanal no era el único de los sabaths judíos. Los siete días de la fiesta de los panes sin levadura eran sabaths (Lv. 23:6, 15-16). Lv. 23 menciona otros. En Lv. 23:38, se emplea el plural, “los días de reposo de Jehová”. Cada quincuagésimo año (el año después de siete sietes de años) era año sabático, llamado de jubileo. Durante todo este año no se había de sembrar o segar. Habían de suprimir muchas actividades cotidianas. Lv. 25:8-17 explica el año sabático. Lv. 26 da más información sobre sábados. Ahora bien, cada sábado era definitivamente día de descanso. Sin embargo, a veces, otros días de la semana también eran días de descanso.
B. Ahora, consideremos más de cerca el descanso semanal.
1. Tenía lugar cada séptimo día, sábado. Lv. 25:3 y Éx. 20:10 dicen claramente: “mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios”.
2. No se había de hacer ningún trabajo en sábado. Éx. 20:10 dice: “no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.” Indudablemente, el sábado era para descansar.
3. Aunque el sabath se hacía en memoria del descanso de Dios después de la creación, no se instituyó como ley hasta la ley de Moisés. Dios dio el mandamiento en el monte Sinaí (Éx. 20:8-11). La primera mención que se hace de él es Éx. 16:23. Es obvio que era de la ley de Moisés, y el Nuevo Testamento no manda guardar el sábado, ni una sola vez. El Nuevo Testamento sí que hace mención de los otros nueve mandamientos.
4. Violar el sábado constituía una ofensa capital. Nú. 15:32-36 relata la violación del día de reposo por un hombre que recogía leña. El v. 35 dice: “Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento.” Así hicieron, porque el Señor lo había mandado.
5. Además, el sábado, como el resto de la ley, se dio a Moisés y a la nación de Israel. Éx. 16:28-30: “Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Mirad que Jehová os dio el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. Así el pueblo reposó el séptimo día.” Pablo dejó muy claro que la ley se dio a los judíos. Ro. 3:1-2: “¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la circuncisión? Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios.” En su libro sobre el tema, Marion Riddle señaló el obstáculo que habría en las zonas polares para guardar el sábado, especialmente durante el invierno. Los judíos no podían hacer fuego en sábado (Éx. 35:3). D. M. Canright escribió en su libro Seventh-Day Adventism Renounced (Adventismo del Séptimo Día Renunciado), que si dos personas, que guardaran estrictamente el sábado, salieran de Chicago, una en dirección oeste y la otra hacia el este, pronto no estarían guardando el sábado al mismo tiempo. Si continuaran así hasta volver a encontrarse en Chicago, habría un espacio de dos días entre las observancias del sábado. Una guardaría el sábado en domingo, mientras la otra lo guardaría en viernes. Ninguna lo guardaría en conformidad con Éx. 20:10. Cuánto más consideramos el asunto, más complicado se vuelve. Las dificultades surgen por intentar hacer universal una ley sólo para los judíos en una localidad determinada. Guardar el sábado es tan exclusivo de los judíos como lo es la pascua, el holocausto continuo, el tabernáculo o el templo. Algunos aspectos de la ley consistían en códigos morales, prevención y control de enfermedades y otras normas universales. Algunas de estas normas eran previas a la ley de Moisés y eran confirmadas más tarde. Éstas no se limitan a los judíos. Sin embargo, muchas de las normas de la ley eran ceremoniales, indicando al Mesías. Todas ellas encontraron su cumplimiento en Cristo, y de ninguna manera rigen hoy en día, ni para judíos ni para gentiles. Así es el sábado. Se dio a los judíos, y se cumplió en Cristo, porque Él es nuestro reposo, o sabath (He. 4:8-11; Mt. 11:28-29).
II. AHORA, CONSIDEREMOS LO QUE ES EL DÍA DEL SEÑOR.
A. Al referirnos al día del Señor, nos referimos al domingo, el primer día de la semana.
1. Los primeros cristianos se referían al primer día de la semana como “el día del Señor”. Como la palabra castellana “domingo” que también significa día del Señor.
2. La Biblia se refiere al primer día de la semana como “el día del Señor” en Ap. 1:10. La expresión griega es “kuriake hemera”, que quiere decir “el día que pertenece al Señor” o “el día del Señor”. Así, nos referimos al día del Señor. Casi todos los eruditos griegos testifican que por la estructura lingüística es incuestionable que “el día del Señor” se refería al domingo, el primer día de la semana. En el libro ya citado de D. M. Canright, empezando en la página 186, traza la historia desde el siglo diecinueve hasta Pablo en Troas, demostrando que “el día del Señor” se ha documentado como domingo. Continúa hasta la página 192, documentando la historia del día del Señor, y demuestra, por el testimonio de muchos eruditos griegos, que Ap. 1:10 no puede referirse a ningún otro día que no sea el domingo. Podemos afirmar, sin miedo de contradicción documentada, que durante los primeros cinco siglos ningún escritor identificó “el día del Señor” con ningún día que no fuera el domingo.
B. La razón por la que el primer día de la semana llegó a recibir el nombre “día del Señor” es porque el Señor resucitó en ese día.
1. Aquel glorioso coronamiento del evangelio (la resurrección), ocurrido en domingo, hizo que ese día llegara a ser el día más especial para los creyentes. Históricamente, cuando los creyentes utilizaban la expresión “el día del Señor”, los demás creyentes (y muchas veces los incrédulos) sabían que se refería al domingo, el primer día de la semana.
2. Lc. 24:1; Mt. 28:1; Mr. 16:1-2 y Jn. 20:1 relatan el descubrimiento por los discípulos de la resurrección en el primer día de la semana.
3. Al congregarse los creyentes en el primer día de la semana, se reunían, tanto entonces como ahora, para adorar al Salvador resucitado, y no para reposar. Cuando la Biblia habla del tema, esto es lo que pone de manifiesto. En Troas (Hch. 20:7), los discípulos se reunían en el primer día de la semana para “partir pan”, o sea, para celebrar la cena del Señor. Sabemos que era así, porque el único pan que los discípulos habían de partir en una reunión de iglesia era la cena del Señor (1 Co. 11:33-34). También, 1 Co. 16:2 hace referencia a ofrendar en el primer día de la semana.
4. Así que, el propósito de reunirse los creyentes en el primer día de la semana es para adorar al Señor y celebrar su resurrección. Cada reunión dominical es un testimonio del Cristo resucitado.
5. En su Commentary on Acts (Comentario de Hechos de los Apóstoles), H. Frank Fort establece que David habló proféticamente de la resurrección de Cristo en el primer día de la semana en Sal. 118:24. David dijo: “Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él.” El v. 17, que dice: “No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de JAH”, establece que es una referencia a Cristo. El v. 22 dice: “La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo.” Sabemos que se refiere a Jesús por Mt. 21:42; 1 Co. 3:11; Mr. 12:10 y Lc. 20:17. Estas escrituras se cumplieron el día en que Jesús resucitó, porque fue en aquel día en que Jesús podía afirmar “estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos” (Ap. 1:18). En vista de la eterna resurrección, pudo decir “no moriré, sino que viviré” (Sal. 118:17), y se podía decir de Cristo que “ha venido a ser cabeza del ángulo” (Sal. 118:22). Hablando del día de la resurrección, podemos afirmar: “Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él” (Sal. 118:24). Resucitó en el primer día de la semana (Mt. 28:1), y todavía nos regocijamos en este día. De hecho, nos reunimos en domingo cada semana para alabar y adorar al Señor, alegrándonos por lo que el Cristo resucitado ha hecho.
C. Veamos algunos detalles del día del Señor.
1. Es el primer día de la semana, en lugar de ser el séptimo (Hch. 20:7).
2. Se inició cuando Jesucristo resucitó, en lugar de ser de la ley de Moisés (Lc. 24:1-6).
3. Es un día de adoración, en lugar de ser un día de reposo (1 Co. 16:2; Hch. 20:7).
4. Es un día para creyentes, en lugar de ser para judíos o incrédulos de cualquier raza (Hch. 20:7).
5. Es un día universal para todos los creyentes, en lugar de ser una costumbre local para judíos.
6. Es un día en que los cristianos deben reunirse voluntariamente (He. 10:25), en lugar de ser una ley cuyo incumplimiento resulte en pena capital.
Lo que cree hace la diferencia