10250 North Freeway @ West Road
Houston, Texas 77037
Tel: (281) 447-8484

RAZONES DE LO QUE CREEMOS VOL.2
Escrito por Dr. Lester Hutson

Propiedad literaria - Dr Lester Hutson

Este material es propiedad literaria y se prohibe copiar o reproducir sin permiso expresado en escrito por el Dr. Lester Hutson

 

Para ordenar su copia de Razones de lo que Creemos,
vea la sección marcada Publicaciones

18

LA FAMILIA, EL REINO Y LA IGLESIA

          Hay referencias bíblicas a tres divisiones diferentes de creyentes.  Unas hablan de la familia de Dios, otras del reino de Dios y varias mencionan la iglesia de Dios.  Hay mucha confusión entre estudiantes de la Biblia en cuanto a estas tres divisiones.  Algunos opinan que son expresiones sinónimas.  Piensan que en el momento en que uno es salvo, automáticamente pertenece a los tres grupos.  De esta idea surgió la teoría de la iglesia universal, o sea, que todos los creyentes son miembros de la iglesia.  La mayoría de los estudiantes bíblicos no saben diferenciar entre familia, reino e iglesia de Dios.

          Sin embargo, cuando uno afirma que sólo las iglesias bautistas tienen a Jesús como su fundador y cabeza, empieza a notarse la diferencia entre familia, reino e iglesia.  Ante una afirmación bíblica así, siempre hay alguien que, sin fundamento, piensa que quiere decir que sólo los bautistas son salvos.  Afirmar que sólo los bautistas tienen a Jesús como fundador y cabeza, de ninguna manera significa que sólo son salvos los bautistas.  Al contrario, los bautistas sinceros creen lo opuesto.  Su postura ha sido, y sigue siendo, que no hay que ser bautista para ser salvo, pero que hay que ser salvo para ser bautista.

          Las presuposiciones, y conclusiones erróneas, surgen cuando no hay luz.  Así que, una comprensión de la familia, el reino y la iglesia puede deshacer muchas teorías erróneas, como la de la iglesia universal.  Veremos que los bautistas auténticos son miembros de la familia de Dios, y también son miembros del reino de Dios, antes de llegar a ser miembros de la iglesia bautista. 

 

I.                    PRIMERO, CONSIDEREMOS LA FAMILIA DE DIOS.

A.           La familia de Dios se compone de todos los hijos de Dios en el cielo y en la tierra.

1.             En Ef. 3:15, Pablo menciona la “familia en los cielos y en la tierra”.

2.             Cuando uno cree en Cristo es renacido “no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 P. 1:23).  Este nuevo nacimiento nos hace hijos de Dios (1 Jn. 3:2), “por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Ro. 8:15).  Así podemos decirle a Dios:  “Padre nuestro que estás en los cielos” (Mt. 6:9).

3.             Nos hace hermanos en Cristo con todos los que han experimentado el nuevo nacimiento.  He. 3:1 establece esta hermandad especial diciendo:  “hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús”.  Son “hermanos santos” los que son “participantes del llamamiento celestial”.  Se refiere a los salvos.  La palabra “hermanos” se usa para describir varias relaciones distintas, pero sólo llegamos a ser hermanos en el sentido de que somos miembros de la familia espiritual de Dios por medio de la fe en Cristo.  Así, Gá. 3:26 declara que “todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús”.  Al tener fe, o nacer de nuevo, uno llega a ser miembro de la familia de Dios, y así es hermano de todos los demás hijos de Dios.  La Biblia emplea muchas veces “hermano” en este sentido.  (Ejemplos:  Ro. 12:1; Ro. 1:13; 1 Co. 2:1; Ef. 6:23; 1 Ti. 4:6, etc.)

B.            Todos los miembros de la familia, del Antiguo y Nuevo Testamento, llegan a serlo de la misma manera.

1.             Ya hemos visto que Gá. 3:26 dice que “todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús”.

2.             Algunos piensan que las personas del Antiguo Testamento se salvaban de una forma diferente de las del Nuevo.  Pero éste no es el caso.

a. A las personas del Nuevo Testamento se les dice que crean en Cristo, y sólo en Él, para ser salvas.  Hch. 16:31 dice:  “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”.  La misma verdad se repite en citas como Jn. 3:15-18; Jn. 5:24 y 1 Jn. 5:5.  Jesús dice a personas del Nuevo Testamento que si no creen en Él como Salvador morirán en sus pecados (Jn. 8:24).

b.             A las personas del Antiguo Testamento, se les dio el mismo método para la salvación.  De Cristo, Hch. 10:43 dice que “de éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.”  Cuando Pablo llegó predicando a Cristo como el único medio de salvación, afirmó, sin contradicción, que predicaba el mismo plan de salvación que se había propagado desde el primer hombre del Antiguo Testamento, Adán.  “Pero habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder:  Que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles” (Hch. 26:22-23).  Es el evangelio: Cristo había de morir, ser sepultado y resucitar (1 Co. 15:1-4).  Aquí, bajo inspiración divina, Pablo afirma que los profetas, incluyendo a Moisés, predicaron el mismo evangelio como el medio de salvación.

c. Abraham es un buen ejemplo del hecho de que la gente del Antiguo Testamento tenía que creer el evangelio de Cristo (que la muerte, sepultura y resurrección era una certeza futura), al igual que la gente del Nuevo Testamento tiene que creer que el evangelio es una obra consumada.  Gá. 3:8 dice:  “Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham”.  Jesús, el Salvador, lo sabía y afirmó que “Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó” (Jn. 8:56).  Así, Ro. 4:3 dice: “creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia” (Ro. 4:3).  Está claro.  Abraham (y todos los demás santos del Antiguo Testamento) se salvó por fe en Jesucristo, exactamente de la misma forma que se salvan los santos del Nuevo Testamento.

d.             Las ordenanzas del Antiguo Testamento (la pascua, los holocaustos, los días sagrados, etc.) y las del Nuevo Testamento (el bautismo, la cena del Señor, el día del Señor) simbolizan el quitar los pecados, pero en realidad no los quitan.  Señalan a Cristo quien únicamente quita el pecado.

C.           Así, la familia de Dios se compone de más personas que los creyentes que se encuentran en el mundo en un momento determinado.

1.             No sólo se compone de los creyentes viviendo en la tierra, sino también de los salvos que ya están en el cielo.  Consiste en todos los salvos, desde Adán hasta la última persona que se haya salvado.

2.             Es decir, no solamente somos hermanos de los creyentes de todo el mundo, sino también de Abraham, Moisés, David, Pablo y todos los demás que están en el cielo.  Todos los que hemos creído en Jesucristo formamos parte de la misma gran familia.

 

II.                 AHORA, CONSIDEREMOS EL REINO DE DIOS.

A.           Hay varios aspectos del reino de Dios.

1.             Por definición, el reino es la posición, la calidad, el estado o los atributos de un rey.  Es una autoridad, dominio, monarquía, reinado o territorio real.

2.             El contexto determina la interpretación correcta de la palabra.

a. Por ejemplo, en Mt. 13 el reino se compone de todos los que profesan ser discípulos de Cristo.

b.             Sal. 103:19 dice:  “Jehová estableció en los cielos su trono, Y su reino domina sobre todos.”  En este caso, “reino” expresa el dominio de Dios sobre todos.

c. “Reino”, tal como aparece en Hch. 1:6 y Dn. 2:44, hace referencia al reino y territorio futuros de Cristo sobre la tierra desde Jerusalén.

B.            El reino de Dios, tal como se usa en este estudio, incluye solamente a los creyentes que viven sobre la tierra en un momento determinado.

1.             Col. 1:13 habla de este reino, haciendo referencia a que “nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo”. 

2.             Ro. 14:17 también hace referencia a este reino cuando afirma:  “el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.”  Aquí se refiere a los creyentes en la tierra, no los que están en el cielo.  Los miembros de este reino participan en comer y beber, que son actividades terrenales, no celestiales.

3.             Éste es el reino al cual no se puede entrar, o ver, sin nacer de nuevo (Jn. 3:3, 5).  Según Ef. 5:5, los incrédulos no tienen parte o herencia en este reino.

C.           Este aspecto del reino de Dios es muy desconocido y malentendido. 

1.             Frecuentemente, se refiere a él como la iglesia universal e invisible de Dios.  Pero, veremos que no es así.

2.             La diferencia principal entre la familia de Dios y el reino de Dios es que la familia incluye a todos los salvos de todas las edades, o en la tierra o en el cielo, mientras el reino incluye a los salvos que viven en la tierra en un momento determinado.

 

III.               AHORA, CONSIDEREMOS LA IGLESIA DE DIOS.

A.            La iglesia de Dios se refiere a una congregación, local y visible, que se ha formado para realizar el encomendado del Señor.

1.             La palabra castellana “iglesia” se deriva del vocablo griego “ekklesía”.  El uso común de la palabra era para referirse a una asamblea, local y visible, de personas convocadas para algún fin.

2.             En este sentido, usó Jesús esta palabra.  “Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad” (Mt. 10:1-42; 28:19-20).  1 Co. 12:28 dice:  “a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles”.  Cuando Dios los convocó, encomendándoles un trabajo, les llamó una iglesia.

3.             Hablando a este mismo grupo, en Mt. 16:18, les llamó “mi iglesia” para diferenciarla de otros que más adelante podrían llamarse la iglesia de Dios.  Los que no tienen un linaje que llegue hasta Jesucristo como fundador, no pueden constituir la iglesia de Dios.  Es una de las razones por las que grupos empezados por el papa, o Charles y John Wesley, o Juan Calvino, o Martín Lutero, o Alexander Campbell, o Joseph Smith, o Mary Baker Eddy, o Herbert W. Armstrong, o cualquier otra persona tardía, no pueden ser iglesias de Dios. 

4.             Cada uno de esta primera iglesia de Dios tuvo un bautismo de un predicador bautista (Hch. 1:21-22), así tenían bautismo bautista.

B.            De esta primera iglesia bautista, a la que Jesús llamó “mi iglesia” (Mt.16:18), hay una continuidad de iglesias hasta nuestros días.

1.             La historia de las verdaderas iglesias bautistas pueden trazarse hasta esta primera iglesia, la que Jesús edificó.

2.             Han tenido, y siguen teniendo, un testimonio de ser cuerpos locales y visibles efectuando el encomendado, o la comisión, de Jesucristo que es: (1) ganar almas, (2) bautizar a los conversos y (3) enseñarles las verdades de Su palabra (Mt. 28:19-20).

3.             Sólo creyentes pueden ser miembros de la iglesia de Dios (Hch. 2:41, 47), y llegan a serlo por el bautismo.

a. 1 Co. 12:13 dice que los diferentes miembros son bautizados en el cuerpo.

b.             Hch. 2:41 demuestra que se añaden miembros a la iglesia cuando se bautizan.

C.            Así, la iglesia de Dios es un cuerpo local y visible, y se compone sólo de creyentes bautizados.

1.             Cuando uno cree en Jesucristo como Salvador personal, nace a la familia de Dios (1 Jn. 5:1).  También llega así a pertenecer al reino de Dios, hasta que muera físicamente y vaya al cielo.

2.             Sin embargo, podría ser que este creyente nunca llegara a formar parte de la iglesia del Señor.  Si no se bautiza, nunca será miembro de la iglesia.

 

IV.              FINALMENTE, VEAMOS ALGUNAS COMPARACIONES Y CONTRASTES ENTRE EL REINO DE DIOS Y LA IGLESIA DE DIOS.

A.            Reino e iglesia proceden de palabras griegas totalmente diferentes.

1.             Reino viene de “basileia” que denota una soberanía, un poder real o dominio.

2.             Iglesia viene de “ekklesía” que denota un cuerpo local y visible de personas convocadas para un fin.

3.             Además, es importante saber que “ekklesía” denota localidad, visibilidad y organización.  Términos como universal e invisible son antónimos de la palabra iglesia; no sinónimos.  Así, un estudio de la palabra iglesia no da ningún apoyo al concepto de la iglesia universal, visible o invisible.

B.             La iglesia (en su uso abstracto) es una asamblea o congregación, organizada para llevar a cabo la gran comisión.  El reino incluye a todos los santos que viven sobre la tierra en un momento dado, los que son de la iglesia de Dios y los que no lo son.

C.            Se refiere a la iglesia como algo edificado (Mt. 16:18).  No se hace tal referencia al reino de Dios.

D.            La Biblia habla de iglesias en plural, pero el reino de Dios es siempre singular.

E.             Cristo dijo:  “dilo a la iglesia” (Mt. 18:17).  Nunca dijo nada así en cuanto a su reino.

F.             Se refiere a la iglesia como cuerpo (Ef. 1:22-23; Col. 1:18).  No se refiere al reino como cuerpo.

G.            Pertenecer a la iglesia depende del voto democrático de la iglesia (Ro. 14:1; 1 Co. 5:5; 2 Co. 2:6).  Pertenecer al reino de Dios es obra de Dios, independiente de lo que haga la iglesia (Col. 1:13).

H.            Dios tenía miembros como Abraham en su reino (Gá. 3:6-7) mucho antes de llegar al mundo y establecer su iglesia durante su ministerio personal (Mt. 16:18).

Por lo tanto, hay una diferencia entre la familia, el reino y la iglesia de Dios.  Para evitar que surjan herejías y doctrinas falsas que dañen al creyente (Ef. 4:14), es importante comprender cuál es la diferencia entre la familia, el reino y la iglesia.  Por consiguiente, conviene utilizar estos términos correctamente.

 

Lo que cree hace la diferencia