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RAZONES DE LO QUE
CREEMOS VOL.2
Escrito por Dr. Lester Hutson
Propiedad literaria - Dr Lester Hutson
Este material es propiedad literaria y se prohibe copiar o reproducir sin permiso expresado en escrito por el Dr. Lester Hutson
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Hoy, voy a tratar un
tema muy común, pero poco entendido. Voy
a hablar sobre la muerte. Probablemente
pensáis que ya conocéis el tema muy bien.
Pero dudo que sea así. ¿Podéis
explicar cómo murió Adán el día en que comió del fruto prohibido, en vista
de que siguió viviendo durante muchos años?
¿Podéis explicar cómo nuestros seres queridos, que mueren en Cristo,
tienen vida eterna aunque están muertos? ¿Tenéis
idea de lo que Pablo quería decir cuando afirmó que una persona “viviendo
está muerta” (1 Ti. 5:6)? Y ¿qué
significaba lo que Jesús dijo en Jn. 11:26:
“todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” (Jn.
11:26), en vista del hecho de que miles de personas que creyeron ya han muerto? Dios dijo al hombre en Gn. 2:16-17: “De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de
la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres,
ciertamente morirás.” El tema es
profundo, no tan sencillo como parece a primera vista, y lo conocemos menos de
lo que nos imaginamos.
Primero, definamos lo que es
la muerte. Webster dice que muerte
es “la cesación total de las funciones vitales de un animal o de una planta.”
Define “morir” como “cesar de vivir en un cierto aspecto”, como
“cesar de existir en una cierta capacidad.”
Una definición bíblica es que la muerte es un estado de separación.
La definición de Webster, “cesar de vivir en un cierto aspecto”, es
una buena definición desde la perspectiva bíblica.
La muerte no es aniquilación total, o sea, dejar de existir.
En la Biblia, Dios usa la palabra “muerto” para describir varias
condiciones. Creo que un estudio de
algunas de estas condiciones, que la Biblia llama muerte, contestará muchas
preguntas y esclarecerá muchas ideas erróneas.
Ayudará a entender lo que es la muerte.
I.
PRIMERO, EXPLICARÉ LA MUERTE FÍSICA.
A.
La muerte física es sencillamente la separación del cuerpo y el espíritu.
1.
Entendemos que el hombre, a la semejanza de Dios, se compone de cuerpo,
alma y espíritu. Es una trinidad.
a.
El cuerpo da conciencia del mundo.
b.
El alma, o vida, da conciencia de uno mismo.
c.
El espíritu da conciencia de Dios.
2.
Cuando el espíritu se separa del cuerpo, éste pierde conciencia.
Como dice Ec. 9:5: “los muertos nada saben”.
En esta condición, el cuerpo está muerto. En absoluto quiere decir que el ser completo, o la persona,
haya dejado de existir. Significa,
sencillamente, que ha dejado de existir en algún aspecto.
La cesación que ocurre es que el espíritu ya no está en el cuerpo y,
por consiguiente, el cuerpo está muerto. Es
a lo que se refiere el forense cuando declara que alguien está muerto.
3.
Así, Santiago dice en Stg. 2:26: “el
cuerpo sin espíritu está muerto”.
B.
Esta condición de ninguna manera es la aniquilación total.
1.
Aunque una persona está muerta, en este sentido, ni su cuerpo ni su espíritu
han dejado de existir.
a.
El cuerpo se puede tocar, se puede pesar, se ve y se puede medir.
No ha dejado de existir.
b.
En cuanto al espíritu, Jesús habló de un incrédulo que murió físicamente.
Su espíritu fue al infierno donde hablaba, oía, sentía y veía (Lc.
16:22-31).
c.
No penséis, ni por un momento, que al morir físicamente todo se acabará,
que cesaréis de existir. No será
así. Lo único que ocurrirá será
que se separará el espíritu del cuerpo, y vuestros cuerpos ya no tendrán
conciencia. Todas las funciones
vitales del cuerpo cesarán, y la vida en un cierto aspecto (físico) habrá
cesado.
2.
Los Testigos de Jehová, en particular, tienen un entendimiento
pervertido de esta verdad.
a.
Como muchos, no conocen el sentido bíblico de la muerte y piensan que
significa aniquilación o cesación de existencia.
b.
Así, suponen que cuando Dios dijo al hombre en Gn. 2:17 “morirás”,
se refería a que en el mismo día en que comiera moriría físicamente y dejaría
de existir.
c.
Creen que al morir físicamente, el hombre simplemente va a la tumba y
que así se acaba todo. No hay un
infierno literal. Piensan que el
hombre es como una planta o un animal en cuanto a existencia eterna.
d.
Al demostrarles pruebas bíblicas de que el espíritu sigue existiendo,
dicen que creemos la mentira satánica y que le hacemos mentiroso a Dios, en
vista de lo que dice en Gn. 2:17.
e.
La realidad es que estas personas no saben lo que es la muerte.
No pueden armonizar su creencia de que los Testigos de Jehová vivirán
eternamente con su propia doctrina. Menos
aun saben explicar los numerosos casos bíblicos en que los hombres siguen
existiendo mucho después de morir.
C.
La muerte de Lázaro demuestra que la muerte física es sólo la separación
entre el espíritu y el cuerpo, la cesación de sólo un aspecto de la vida, y
no la aniquilación total.
1.
Jn. 11:1-14 muestra que Lázaro se enfermó y murió.
El versículo 11 cita a Jesús: “Nuestro
amigo Lázaro duerme”; pero el versículo 13 dice: “Pero Jesús decía esto
de la muerte de Lázaro”. En el
versículo 14 Jesús dijo: “Lázaro
ha muerto.” Estaba claro que había
muerto físicamente; y en el versículo 39 ya hacía cuatro días que estaba
muerto y hedía.
2.
Es obvio que su espíritu y su cuerpo estaban separados, sin dejar de
existir su espíritu (como afirman los Testigos de Jehová y otros), porque en
el versículo 43 Jesús lo llamó y al reunirse el espíritu con el cuerpo volvió
a vivir físicamente. El versículo
44 dice: “Y el que había muerto
salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un
sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.”
3.
Lo único que significó la muerte para Lázaro (o para cualquier
persona) fue la separación del espíritu y el cuerpo.
Cuando se va el espíritu, el cuerpo se muere.
D.
Esto es la muerte en el sentido en que mejor se entiende.
1.
Pero, incluso en este sentido, muchos no entienden lo que es.
2.
Y así es a pesar de que la Biblia habla de la muerte en este sentido
muchas veces.
a.
He. 9:27 hace referencia a ella diciendo que “está establecido para
los hombres que mueran una sola vez”.
b.
David habla de ello en Sal. 104:29:
“Les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo.” Seguramente es a lo que se refiere 1 S. 20:3 cuando dice
“que apenas hay un paso entre mí y la muerte.”
II.
AHORA, DESCRIBIRÉ OTRA CONDICIÓN CONOCIDA COMO “MUERTO EN DELITOS Y
PECADOS”.
A.
Se refiere a la condición de estar separado de cualquier gozo, comunión,
compañerismo o relación correcta con Dios.
1.
Adán cayó en esta condición cuando desobedeció a Dios en el Edén.
Dios rompió con él y lo expulsó (Gn. 3:23-24).
2.
En referencia a la desobediencia de Adán, Dios le había dicho:
“el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Gn. 2:17); pero
Adán no murió físicamente en el mismo día de veinticuatro horas, porque Gn.
5:5 demuestra que vivió muchísimos años más, un total de novecientos treinta
años. Puesto que Dios no puede
mentir (Tit. 1:2), es obvio que Adán murió en otro sentido.
3.
Ro. 6:23 declara que “la paga del pecado es muerte”, y todo pecador
es ajeno a Dios (Ef. 2:12), en enemistad con Él (Ef. 2:15) y bajo su ira y
condenación (Jn. 3:18, 36).
4.
Esta separación de comunión y alejamiento de cualquier provisión
espiritual de Dios es la muerte en pecados, porque es el pecado lo que produjo
esta separación. Las personas bajo
esta condición pueden estar bien vivas físicamente y así “viviendo está[n]
muerta[s]” (1 Ti. 5:6).
B.
La Biblia habla de esta condición muchas veces.
1.
Toda persona cae en esta condición, en un momento u otro.
a.
Ro. 3:23 dice que “todos pecaron, y están destituidos de la gloria de
Dios”, y Ro. 6:23 afirma que “la paga del pecado es muerte”.
b.
Así concluye Pablo que “si uno murió por todos [como hizo Cristo]
luego todos murieron” (2 Co. 5:14). En
algún momento toda persona se encuentra en la condición de muerta “en sus
delitos y pecados”.
c.
A ello se refiere cuando dice: “por
la transgresión de aquel uno murieron los muchos” (Ro. 5:15).
d.
Aquí parece aplicable “el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”
(Jn. 11:25).
2.
Aunque todo creyente tiene vida eterna, cada uno debe confesar que no
siempre ha sido así. En algún
momento cada uno se encontraba muerto en sus delitos y pecados.
a.
En la carta a los romanos, Pablo hizo una referencia a Dios como el que
“da vida a los muertos” (Ro. 4:17).
b.
A los creyentes en Éfeso escribió que “él os dio vida a vosotros,
cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Ef. 2:1). Les recuerda, en los versículos 4 y 5: “Pero Dios, que es
rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros
muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo”.
c.
Dijo a los colosenses que “a vosotros, estando muertos en pecados y en
la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonando
todos los pecados” (Col. 2:13).
3.
Cada persona, viva en este sentido, simplemente es una que tiene una
relación correcta con Dios, que tiene el problema de la separación resuelto,
que ya no está separada de las provisiones de Dios.
C.
Muchos se refieren a esta condición como “muerte espiritual”.
1.
No es la muerte espiritual y llamarla así es afirmar algo que no está
escrito.
2.
Afirmar que uno está “muerto espiritualmente” es decir que no tiene
conciencia espiritual, como un cuerpo muerto o una piedra de granito.
3.
Sin conciencia espiritual de Dios, sería imposible que el individuo
oyera y comprendiera el evangelio para recibir la salvación. Ro. 1:16 y 10:17 muestran que se ha de oír el evangelio para
ser salvo. Es precisamente lo que
creen los calvinistas o los que creen en la elección incondicional.
Afirman que todos los pecadores apartados de Dios están en una condición
en la que no pueden oír y responder a la invitación evangélica.
Argumentan que es necesario que primero Dios obre de una forma especial
para que puedan creer el evangelio. Así,
creen que algunos llegarán al cielo y otros no, no porque algunos oyeron y
creyeron y otros oyeron y no creyeron. Dicen
que algunos llegarán al cielo y otros no, porque Dios, de forma arbitraria,
decretó antes de la fundación del mundo en quiénes Él haría una obra
especial de gracia por Su Espíritu y a quiénes Él dejaría en su condición
de perdición, sin esperanza. Y
todos los últimos, que sin duda acabarán en el infierno, son responsables por
su propia condenación, a pesar de que estaba fuera de su poder elegir el cielo.
4.
Aunque hay personas que lo enseñan, no se puede verificar en las
Sagradas Escrituras. Los incrédulos
están muertos en un sentido muy literal. Están
muertos en sus delitos y pecados, pero no están muertos espiritualmente.
Decir a una persona muerta espiritualmente “Cree en el Señor
Jesucristo, y serás salvo”, sería igual que decir a un cadáver que se
levantara y anduviera. Sin embargo,
Dios ha dicho precisamente a los incrédulos que creyeran, y está en su poder
hacerlo, a pesar del hecho de que están muertos en sus delitos y pecados.
La muerte no significa que no se den cuenta de nada.
La muerte significa que únicamente han dejado de existir en un sentido
específico, sólo en el aspecto de tener una relación y comunión correctas
con Dios. La Palabra de Dios afirma:
“el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Ap. 22:17).
No hay justificación bíblica para creer que Dios jamás pida a alguien
que haga algo sin haberle dado previamente la habilidad de cumplirlo.
Los calvinistas afirman que sí lo ha hecho, citando la ley por ejemplo;
sin embargo, hasta ahora, no han podido corroborar su enseñanza a la luz de las
Escrituras.
5.
Así, creemos que, en vista de que Dios manda que todos oigan y crean el
evangelio, todos están vivos espiritualmente en el sentido de tener la
habilidad de responder. Tienen
conciencia y pueden hacer lo que Dios les pide.
a.
Después de pecar Adán, muriendo así en sus delitos y pecados, tal como
Dios había predicho (Gn. 2:17), Dios entró al huerto y le habló a Adán y éste
le oyó (Gn. 3:7-8).
b.
Si Adán hubiera estado muerto espiritualmente, como algunos dicen, no
podría haber oído la voz de Dios; pero, la oyó.
c.
Sí, Adán estaba muerto, como cualquier incrédulo, en delitos y pecados;
pero, no estaba muerto espiritualmente. Todavía
tenía conciencia de Dios.
6.
En realidad nadie morirá espiritualmente.
a.
El espíritu eterno del hombre siempre tendrá conciencia.
b.
Incluso tendrá conciencia después de salir del cuerpo, o en el cielo (Ap.
21:4) o en el infierno (Lc. 16:22-31).
7.
Aunque no mueren espiritualmente, millones
están muertos en sus delitos y pecados, sin esperanza mientras permanezcan en
esa condición.
III.
HAY OTRA CONDICIÓN DE MUERTE QUE QUIERO DESCRIBIR DE FORMA BREVE.
A.
Es la condición que la Biblia denomina muerte eterna.
1.
Los que mueren físicamente, estando en sus delitos y pecados, pasan a un
estado de eterna separación de Dios.
2.
Éstos “sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia
del Señor y de la gloria de su poder” (1 Ts. 1:9).
3.
Y finalmente, todos ellos serán echados a un gran lago eterno de fuego y
azufre (Ap. 20:14), que se llama “la muerte segunda.”
4.
Probablemente, algunos que escuchan estas palabras, por rechazar creer la
verdad, experimentarán esta separación eterna (muerte) de Dios en el
sufrimiento y tormento de fuego.
5.
Todos tienen que afrontar la muerte física, pero no es necesario
afrontar la segunda muerte eterna. Por
eso Jesús pudo decir que “todo aquel que vive y cree en mí, no morirá
eternamente” (Jn. 11:26).
B.
Ahora veamos cómo uno puede estar muerto.
1.
Puede tener vida física y vida en Cristo.
2.
Puede estar muerto físicamente, pero vivo en Cristo.
3.
Puede tener vida física, pero muerto en delitos y pecados.
4.
También puede estar muerto físicamente y muerto en delitos y pecados.
5.
En tal caso, verá también la segunda muerte y así estará muerto,
muerto, muerto.
Lo que cree hace la diferencia