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RAZONES DE LO QUE CREEMOS VOL.2
Escrito por Dr. Lester Hutson

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LA MUERTE

Gn. 2:16-17

 

          Hoy, voy a tratar un tema muy común, pero poco entendido.  Voy a hablar sobre la muerte.  Probablemente pensáis que ya conocéis el tema muy bien.  Pero dudo que sea así.  ¿Podéis explicar cómo murió Adán el día en que comió del fruto prohibido, en vista de que siguió viviendo durante muchos años?  ¿Podéis explicar cómo nuestros seres queridos, que mueren en Cristo, tienen vida eterna aunque están muertos?  ¿Tenéis idea de lo que Pablo quería decir cuando afirmó que una persona “viviendo está muerta” (1 Ti. 5:6)?  Y ¿qué significaba lo que Jesús dijo en Jn. 11:26:  “todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” (Jn. 11:26), en vista del hecho de que miles de personas que creyeron ya han muerto?  Dios dijo al hombre en Gn. 2:16-17:  “De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.”  El tema es profundo, no tan sencillo como parece a primera vista, y lo conocemos menos de lo que nos imaginamos.

          Primero,  definamos lo que es la muerte.  Webster dice que muerte es “la cesación total de las funciones vitales de un animal o de una planta.”  Define “morir” como “cesar de vivir en un cierto aspecto”, como “cesar de existir en una cierta capacidad.”  Una definición bíblica es que la muerte es un estado de separación.  La definición de Webster, “cesar de vivir en un cierto aspecto”, es una buena definición desde la perspectiva bíblica.  La muerte no es aniquilación total, o sea, dejar de existir.

          En la Biblia, Dios usa la palabra “muerto” para describir varias condiciones.  Creo que un estudio de algunas de estas condiciones, que la Biblia llama muerte, contestará muchas preguntas y esclarecerá muchas ideas erróneas.  Ayudará a entender lo que es la muerte.

 

I.                    PRIMERO, EXPLICARÉ LA MUERTE FÍSICA.

A.           La muerte física es sencillamente la separación del cuerpo y el espíritu.

1.             Entendemos que el hombre, a la semejanza de Dios, se compone de cuerpo, alma y espíritu. Es una trinidad.

a. El cuerpo da conciencia del mundo.

b.             El alma, o vida, da conciencia de uno mismo.

c. El espíritu da conciencia de Dios.

2.             Cuando el espíritu se separa del cuerpo, éste pierde conciencia.  Como dice Ec. 9:5:  “los muertos nada saben”.  En esta condición, el cuerpo está muerto.  En absoluto quiere decir que el ser completo, o la persona, haya dejado de existir.  Significa, sencillamente, que ha dejado de existir en algún aspecto.  La cesación que ocurre es que el espíritu ya no está en el cuerpo y, por consiguiente, el cuerpo está muerto.  Es a lo que se refiere el forense cuando declara que alguien está muerto.

3.             Así, Santiago dice en Stg. 2:26:  “el cuerpo sin espíritu está muerto”.

B.            Esta condición de ninguna manera es la aniquilación total.

1.             Aunque una persona está muerta, en este sentido, ni su cuerpo ni su espíritu han dejado de existir.

a. El cuerpo se puede tocar, se puede pesar, se ve y se puede medir.  No ha dejado de existir.

b.             En cuanto al espíritu, Jesús habló de un incrédulo que murió físicamente.  Su espíritu fue al infierno donde hablaba, oía, sentía y veía (Lc. 16:22-31).

c. No penséis, ni por un momento, que al morir físicamente todo se acabará, que cesaréis de existir.  No será así.  Lo único que ocurrirá será que se separará el espíritu del cuerpo, y vuestros cuerpos ya no tendrán conciencia.  Todas las funciones vitales del cuerpo cesarán, y la vida en un cierto aspecto (físico) habrá cesado.

2.             Los Testigos de Jehová, en particular, tienen un entendimiento pervertido de esta verdad.

a. Como muchos, no conocen el sentido bíblico de la muerte y piensan que significa aniquilación o cesación de existencia.

b.             Así, suponen que cuando Dios dijo al hombre en Gn. 2:17 “morirás”, se refería a que en el mismo día en que comiera moriría físicamente y dejaría de existir.

c. Creen que al morir físicamente, el hombre simplemente va a la tumba y que así se acaba todo.  No hay un infierno literal.  Piensan que el hombre es como una planta o un animal en cuanto a existencia eterna.

d.             Al demostrarles pruebas bíblicas de que el espíritu sigue existiendo, dicen que creemos la mentira satánica y que le hacemos mentiroso a Dios, en vista de lo que dice en Gn. 2:17.

e. La realidad es que estas personas no saben lo que es la muerte.  No pueden armonizar su creencia de que los Testigos de Jehová vivirán eternamente con su propia doctrina.  Menos aun saben explicar los numerosos casos bíblicos en que los hombres siguen existiendo mucho después de morir.

C.           La muerte de Lázaro demuestra que la muerte física es sólo la separación entre el espíritu y el cuerpo, la cesación de sólo un aspecto de la vida, y no la aniquilación total.

1.             Jn. 11:1-14 muestra que Lázaro se enfermó y murió.  El versículo 11 cita a Jesús:  “Nuestro amigo Lázaro duerme”; pero el versículo 13 dice: “Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro”.  En el versículo 14 Jesús dijo:  “Lázaro ha muerto.”  Estaba claro que había muerto físicamente; y en el versículo 39 ya hacía cuatro días que estaba muerto y hedía. 

2.             Es obvio que su espíritu y su cuerpo estaban separados, sin dejar de existir su espíritu (como afirman los Testigos de Jehová y otros), porque en el versículo 43 Jesús lo llamó y al reunirse el espíritu con el cuerpo volvió a vivir físicamente.  El versículo 44 dice:  “Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario.  Jesús les dijo:  Desatadle, y dejadle ir.”

3.             Lo único que significó la muerte para Lázaro (o para cualquier persona) fue la separación del espíritu y el cuerpo.  Cuando se va el espíritu, el cuerpo se muere.

D.           Esto es la muerte en el sentido en que mejor se entiende.

1.             Pero, incluso en este sentido, muchos no entienden lo que es.

2.             Y así es a pesar de que la Biblia habla de la muerte en este sentido muchas veces.

a. He. 9:27 hace referencia a ella diciendo que “está establecido para los hombres que mueran una sola vez”.

b.             David habla de ello en Sal. 104:29:  “Les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo.”  Seguramente es a lo que se refiere 1 S. 20:3 cuando dice  “que apenas hay un paso entre mí y la muerte.”

 

II.                 AHORA, DESCRIBIRÉ OTRA CONDICIÓN CONOCIDA COMO “MUERTO EN DELITOS Y PECADOS”.

A.           Se refiere a la condición de estar separado de cualquier gozo, comunión, compañerismo o relación correcta con Dios.

1.             Adán cayó en esta condición cuando desobedeció a Dios en el Edén.  Dios rompió con él y lo expulsó (Gn. 3:23-24).

2.             En referencia a la desobediencia de Adán, Dios le había dicho:  “el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Gn. 2:17); pero Adán no murió físicamente en el mismo día de veinticuatro horas, porque Gn. 5:5 demuestra que vivió muchísimos años más, un total de novecientos treinta años.  Puesto que Dios no puede mentir (Tit. 1:2), es obvio que Adán murió en otro sentido.

3.             Ro. 6:23 declara que “la paga del pecado es muerte”, y todo pecador es ajeno a Dios (Ef. 2:12), en enemistad con Él (Ef. 2:15) y bajo su ira y condenación (Jn. 3:18, 36).

4.             Esta separación de comunión y alejamiento de cualquier provisión espiritual de Dios es la muerte en pecados, porque es el pecado lo que produjo esta separación.  Las personas bajo esta condición pueden estar bien vivas físicamente y así “viviendo está[n] muerta[s]” (1 Ti. 5:6).

B.            La Biblia habla de esta condición muchas veces.

1.             Toda persona cae en esta condición, en un momento u otro.

a. Ro. 3:23 dice que “todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”, y Ro. 6:23 afirma que “la paga del pecado es muerte”.

b.             Así concluye Pablo que “si uno murió por todos [como hizo Cristo] luego todos murieron” (2 Co. 5:14).  En algún momento toda persona se encuentra en la condición de muerta “en sus delitos y pecados”.

c. A ello se refiere cuando dice:  “por la transgresión de aquel uno murieron los muchos” (Ro. 5:15).

d.             Aquí parece aplicable “el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Jn. 11:25).

2.             Aunque todo creyente tiene vida eterna, cada uno debe confesar que no siempre ha sido así.  En algún momento cada uno se encontraba muerto en sus delitos y pecados.

a. En la carta a los romanos, Pablo hizo una referencia a Dios como el que “da vida a los muertos” (Ro. 4:17).

b.             A los creyentes en Éfeso escribió que “él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Ef. 2:1).  Les recuerda, en los versículos 4 y 5: “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo”.

c. Dijo a los colosenses que “a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonando todos los pecados” (Col. 2:13).

3.             Cada persona, viva en este sentido, simplemente es una que tiene una relación correcta con Dios, que tiene el problema de la separación resuelto, que ya no está separada de las provisiones de Dios.

C.           Muchos se refieren a esta condición como “muerte espiritual”. 

1.             No es la muerte espiritual y llamarla así es afirmar algo que no está escrito.

2.             Afirmar que uno está “muerto espiritualmente” es decir que no tiene conciencia espiritual, como un cuerpo muerto o una piedra de granito.

3.             Sin conciencia espiritual de Dios, sería imposible que el individuo oyera y comprendiera el evangelio para recibir la salvación.  Ro. 1:16 y 10:17 muestran que se ha de oír el evangelio para ser salvo.  Es precisamente lo que creen los calvinistas o los que creen en la elección incondicional.  Afirman que todos los pecadores apartados de Dios están en una condición en la que no pueden oír y responder a la invitación evangélica.  Argumentan que es necesario que primero Dios obre de una forma especial para que puedan creer el evangelio.  Así, creen que algunos llegarán al cielo y otros no, no porque algunos oyeron y creyeron y otros oyeron y no creyeron.  Dicen que algunos llegarán al cielo y otros no, porque Dios, de forma arbitraria, decretó antes de la fundación del mundo en quiénes Él haría una obra especial de gracia por Su Espíritu y a quiénes Él dejaría en su condición de perdición, sin esperanza.  Y todos los últimos, que sin duda acabarán en el infierno, son responsables por su propia condenación, a pesar de que estaba fuera de su poder elegir el cielo.

4.             Aunque hay personas que lo enseñan, no se puede verificar en las Sagradas Escrituras.  Los incrédulos están muertos en un sentido muy literal.  Están muertos en sus delitos y pecados, pero no están muertos espiritualmente.  Decir a una persona muerta espiritualmente “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo”, sería igual que decir a un cadáver que se levantara y anduviera.  Sin embargo, Dios ha dicho precisamente a los incrédulos que creyeran, y está en su poder hacerlo, a pesar del hecho de que están muertos en sus delitos y pecados.  La muerte no significa que no se den cuenta de nada.  La muerte significa que únicamente han dejado de existir en un sentido específico, sólo en el aspecto de tener una relación y comunión correctas con Dios.  La Palabra de Dios afirma:  “el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Ap. 22:17).  No hay justificación bíblica para creer que Dios jamás pida a alguien que haga algo sin haberle dado previamente la habilidad de cumplirlo.  Los calvinistas afirman que sí lo ha hecho, citando la ley por ejemplo; sin embargo, hasta ahora, no han podido corroborar su enseñanza a la luz de las Escrituras.

5.             Así, creemos que, en vista de que Dios manda que todos oigan y crean el evangelio, todos están vivos espiritualmente en el sentido de tener la habilidad de responder.  Tienen conciencia y pueden hacer lo que Dios les pide.

a. Después de pecar Adán, muriendo así en sus delitos y pecados, tal como Dios había predicho (Gn. 2:17), Dios entró al huerto y le habló a Adán y éste le oyó (Gn. 3:7-8).

b.             Si Adán hubiera estado muerto espiritualmente, como algunos dicen, no podría haber oído la voz de Dios; pero, la oyó.

c. Sí, Adán estaba muerto, como cualquier incrédulo, en delitos y pecados; pero, no estaba muerto espiritualmente.  Todavía tenía conciencia de Dios.

6.             En realidad nadie morirá espiritualmente.

a. El espíritu eterno del hombre siempre tendrá conciencia.

b.             Incluso tendrá conciencia después de salir del cuerpo, o en el cielo (Ap. 21:4) o en el infierno (Lc. 16:22-31).

7.             Aunque no mueren espiritualmente,  millones están muertos en sus delitos y pecados, sin esperanza mientras permanezcan en esa condición.

 

III.               HAY OTRA CONDICIÓN DE MUERTE QUE QUIERO DESCRIBIR DE FORMA BREVE.

A.           Es la condición que la Biblia denomina muerte eterna.

1.             Los que mueren físicamente, estando en sus delitos y pecados, pasan a un estado de eterna separación de Dios.

2.             Éstos “sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder” (1 Ts. 1:9).

3.             Y finalmente, todos ellos serán echados a un gran lago eterno de fuego y azufre (Ap. 20:14), que se llama “la muerte segunda.”

4.             Probablemente, algunos que escuchan estas palabras, por rechazar creer la verdad, experimentarán esta separación eterna (muerte) de Dios en el sufrimiento y tormento de fuego.

5.             Todos tienen que afrontar la muerte física, pero no es necesario afrontar la segunda muerte eterna.  Por eso Jesús pudo decir que “todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” (Jn. 11:26).

B.            Ahora veamos cómo uno puede estar muerto.

1.             Puede tener vida física y vida en Cristo.

2.             Puede estar muerto físicamente, pero vivo en Cristo.

3.             Puede tener vida física, pero muerto en delitos y pecados.

4.             También puede estar muerto físicamente y muerto en delitos y pecados.

5.             En tal caso, verá también la segunda muerte y así estará muerto, muerto, muerto.

¿Cuál es tu caso?

 

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