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RAZONES DE LO QUE CREEMOS VOL.2
Escrito por Dr. Lester Hutson

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9

LA PROFECÍA DE JOEL

Hch. 2:16-21

 

          Existe actualmente una tendencia destacada a entender y aplicar indebidamente este texto.  Muchos, y de forma especial los carismáticos, aseveran que estas profecías se están cumpliendo en nuestros tiempos.  Hch. 2:16-21 se cita mucho para respaldar la práctica equivocada de lenguas, sanidades, milagros, visiones y revelación especial. 

          De forma categórica, rechazamos la creencia que esta clase de manifestaciones sea para nuestros tiempos.  Creemos que esta profecía concreta de Joel todavía no se ha cumplido y que no se cumplirá hasta la segunda venida de Cristo.

 

I.                    ES FÁCIL AVERIGUAR CUÁNDO SE CUMPLIRÁ ESTA PROFECÍA.

A.            Primero, puede ayudar especificar por qué muchos no aciertan en cuanto al tiempo de su cumplimiento.

1.             Tácticas psicológicas de engaño emotivo, realizadas en nombre del Espíritu de Dios, han convencido a muchos de que vivimos en los tiempos del cumplimiento de esta profecía.

2.             Esta suposición demuestra una falta de analizar toda la profecía tal como Pedro la citó.  Llegan sólo hasta los v. 16-18, pero dejan de lado a los v. 19-21, que también pertenecen a la misma profecía.  Si se pretende entender el pasaje hay que estudiar todas sus partes.

3.             2 Ti. 2:15 indica que hemos de usar “bien la palabra de verdad”.  Sacar versículos, palabras o pasajes de su contexto constituye una violación de este principio.  El resultado de hacerlo es llegar a conclusiones equivocadas.  Así es cómo llegan a haber tantas doctrinas falsas.  Los que sólo estudian los v. 16-18 para averiguar el tiempo del cumplimiento, ignorando los v. 19-21, no usan correctamente las Escrituras.  Por ello, llegan a la conclusión errónea de que estas profecías se están cumpliendo ahora en vez de entender que se refieren al futuro.

B.            Los v. 19-21 constituyen la clave para averiguar cuándo se cumplirá la profecía.  Dicen:  “Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”  Corresponden estos versículos con Jl. 2:30-31.

C.            Ahora bien, si podemos averiguar cuándo sucederá esto, también sabremos cuándo se cumplirá la profecía.  Las Escrituras lo especifican.

1.             En Ap. 13:7 Juan escribe sobre una bestia que tendrá poder “sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.” 

a. Se refiere al anticristo que reinará sobre las naciones.  2 Ts. 2:3-4:  “Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.”

b.             Las naciones impías exaltarán al anticristo como  cabeza de ellas.  Sal. 83:2 profetiza sobre este suceso:  “Porque he aquí que rugen tus [de Dios] enemigos [las naciones impías], y los que te aborrecen alzan cabeza [el anticristo].”

2.             Bajo el liderazgo de este impío anticristo, las naciones se levantarán contra Dios en la batalla de Armagedón (Ap. 16:16). 

a. Sin embargo, Sal. 68:21 advierte que “Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos”.

b.             Dios destruirá por completo el reino del anticristo (Dn. 2:31-35).  Cuando el Señor venga para establecer su reino, se dirá de los reinos terrenales que de ellos  no queda “rastro alguno” (v. 35).

c. Ap. 19:11-21 describe este gran acontecimiento así:  “Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.  Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.  Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es:  EL VERBO DE DIOS.  Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.  De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.  Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre:  REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.  Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo:  Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes.  Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.  Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen.  Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.  Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.” Así se ve la destrucción total de la bestia, la cabeza de las naciones impías.

d.             Ap. 14:9-11 muestra cómo todos los que siguen al anticristo serán lanzados al infierno.  “Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz:  Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos.  Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.  Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.  Oí una voz que desde el cielo me decía:  Escribe:  Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor.  Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.”

e. Ap. 19:20 describe la destrucción del mismo anticristo.  “Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen.  Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.”

3.             La Biblia afirma que será un tiempo de acontecimientos sobrenaturales.

a. Is. 13:11-13:  “Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.  Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir al hombre.  Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día del ardor de su ira.”  Además de castigar al mundo (v. 11), también removerá los cielos y la tierra (v. 13).

b.             Ap. 6:12-16 relata de forma asombrosa lo que pasará con los elementos naturales de la tierra.  “Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento.  Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.  Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas:  Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero.”  El versículo siguiente afirma que estas maravillas en el cielo y en la tierra anuncian la llegada del día de la ira del Señor:  “porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?” (v. 17).

c. El apóstol Pablo hizo referencia a este suceso en He. 12:26-27.  Este pasaje se escribió unos treinta años después de Pentecostés, lo cual manifiesta que todavía no se había cumplido cuando Pablo lo escribía.  Habla de la gran sacudida de los elementos terrenales.  Pablo cita Hag. 2:21-22, que especifica que esta sacudida ocurrirá cuando Dios destruya “la fuerza de los reinos de las naciones” (v. 22).  Ya queda demostrado que se refiere al trono del anticristo.

4.             Así que, la Biblia establece que estos sucesos milagrosos en el cielo y en la tierra, profetizados por Joel (Jl. 2:30-31) y citados por Pedro (Hch. 2:19-20), tendrán lugar cuando Dios arroje su ira sobre la tierra.  Ocurrirán durante la tribulación, cuando se destruya el reino levantado por el anticristo.

a. Pedro dice en Hch. 2:19-20, citando a Jl. 2:30-31, que Dios dará “prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre”.

b.             Para que nadie se equivoque en cuanto al momento del cumplimiento de la profecía, Joel dice:  “Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor.  Echad la hoz, porque la mies está ya madura.  Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos.  Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión.  El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor.  Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y la fortaleza de los hijos de Israel.”

D.            Comparando escritura con escritura, conforme con Is. 28:10, el testimonio de Dios es inequívoco acerca del cumplimiento de la profecía citada por Pedro en Hch. 2.  Tendrá lugar sólo cuando Dios derrame su ira durante la tribulación venidera.

1.             Por lo tanto, está claro que su cumplimiento es todavía futuro.

2.             No ocurrió en el día de Pentecostés, ni se está cumpliendo en nuestros días.  Todavía no se han visto “prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre”; sin embargo, se verán cuando se cumpla la profecía.

3.             Está claramente establecido que todo esto sucederá durante los acontecimientos de la venida del Señor.

 

II.                 LA DESTRUCCIÓN DEL ANTICRISTO Y SUS SEGUIDORES, DESCRITA ANTERIORMENTE, PREPARARÁ EL CAMINO PARA EL CUMPLIMIENTO TOTAL QUE OCURRIRÁ DURANTE EL MILENIO.

A.            Cuando Cristo venga, Él destruirá el reino del anticristo y establecerá su propio reino (Dn. 2:35).  Así reinará durante el milenio (Ap. 20:1-4).

B.            Quedará un remanente después de la terrible destrucción que Dios realizará sobre la tierra.

1.             Zac. 14:16:  “Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos.”

2.             Este remanente se llama “toda carne” en Jl. 2:28 y Hch. 2:17.

3.             Muchos interpretan que “toda carne” se refiere a toda la población actual o a todos los que han vivido desde Pentecostés.

a. Sin embargo, el uso correcto de la palabra de verdad indica que “toda carne” hace referencia a las personas que vivirán sobre la tierra durante el cumplimiento de la profecía. 

b.             Es evidente que no estamos viviendo su cumplimiento hoy en día.  No todo el mundo tiene al Espíritu, ni todos los jóvenes ven visiones, ni todas las hijas profetizan, ni todos los ancianos reciben sueños.  De hecho, mucha gente ni cree que hay Dios.

c. No hay ninguna evidencia para identificar “toda carne” con la situación actual en el mundo.

d.             Es sorprendente que tantas personas afirmen que estamos viviendo el cumplimiento de esta profecía, ante la falta de señales.

e. Es importante notar que el pasaje no predice que “toda carne” que cree, o ora, o realiza otra cosa tendrá al Espíritu sobre ella.  Simplemente dice “toda carne”, sin cualificaciones.

C.            Todo el remanente, que quedará después de la ira de Dios sobre la tierra, experimentará lo profetizado en Jl. 2:28-29 y Hch. 2:17-18.

1.             Entonces, Cristo será rey sobre toda la tierra.  Zac. 14:9:  “Y Jehová será rey sobre toda la tierra.  En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.”

2.             Jl. 3:17-21:  “Y conoceréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén será santa, y extraños no pasarán más por ella [...] Y limpiaré la sangre de los que no había limpiado; y Jehová morará en Sion.”

3.             Sal. 22:27-28:  “Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.  Porque de Jehová es el reino, y él regirá las naciones.”

4.             Zac. 14:21:  “Y toda olla en Jerusalén y Judá será consagrada a Jehová de los ejércitos; y todos los que sacrificaren vendrán y tomarán de ellas, y cocerán en ellas; y no habrá en aquel día más mercader en la casa de Jehová de los ejércitos.”

5.             Este remanente, de todas las naciones, experimentará el Espíritu de Dios.  Así lo profetizó Joel.  Y Pedro anunció:  “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.”

6.             He. 8:10-11 demuestra que Dios pondrá “sus leyes en la mente de ellos” y que “todos [le] conocerán”.

 

III.               UNOS CUANTOS RECIBIERON AL ESPÍRITU DE DIOS EN EL DÍA DE PENTECOSTÉS; PERO, DURANTE EL CUMPLIMIENTO MILENIAL DE LA PROFECÍA DE JOEL, EL ESPÍRITU SERÁ DERRAMADO SOBRE TODOS.

A.            Joel, y por consiguiente Pedro, afirman que los sucesos sobrenaturales del tiempo del fin (el cumplimiento de la profecía de Joel) serán por el Espíritu del Señor.

B.            En Hch. 2:16 Pedro dice:  “Mas esto es lo dicho por el profeta Joel”.

1.             Joel anunció que el acontecimiento sería por el Espíritu del Señor.  Pedro dijo a los hombres de Israel que lo que veían suceder en aquel Pentecostés era por el mismo Espíritu.

2.             Es decir:  “Esto [las cosas que veis ocurrir] es lo [el Espíritu de Dios] dicho por el profeta Joel” [el mismo Espíritu que oscurecería el sol y que sería derramado sobre todos los hombres en los últimos días].

3.             Pedro les aseguraba que lo que veían suceder (Hch. 2:4-11) no era por ni una borrachera ni por espíritus malignos.  En cambio, eran testigos de los efectos del Espíritu de Dios (el mismo Espíritu que todos los hombres recibirán durante el milenio).  Es decir, el mismo Espíritu que obró en Pentecostés obraría en el cumplimiento total de la profecía de Joel.

C.            Lo que ocurrió a unos cuantos en Pentecostés es un ejemplo de lo que sucederá durante el milenio.

1.             En el ejemplo, su poder se limitó a unos cuantos.

2.             Durante el reino milenario, su poder estará sobre todos.

 

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