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RAZONES DE LO QUE
CREEMOS VOL.2
Escrito por Dr. Lester Hutson
Propiedad literaria - Dr Lester Hutson
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Empezando con la ropa de hojas de higuera de Adán y Eva hasta nuestros días, el hombre ha intentado justificarse mediante sus propios esfuerzos. Algunos, de forma desesperada, buscan pruebas bíblicas para sostener su creencia que la salvación de la pena del pecado es por obras. Piensan que han dado con la prueba definitiva en Jn. 6:29 donde Jesús dijo: “Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.”
I. MUCHOS AFIRMAN, BASÁNDOSE EN ESTE TEXTO, QUE LA FE ES UNA OBRA.
A. Piensan que tener fe en el evangelio de Cristo es efectuar una obra.
1. Se toma por sentado que el antecedente del pronombre demostrativo “Esta”, en Jn. 6:29, es “creáis en el que él ha enviado”. Así que, “la obra de Dios” se hace equivalente a “creer”, haciendo de creer una obra.
2. Este versículo se suma a otros pasajes para establecer un argumento sin fundamento. Por ejemplo, mediante 1 Ts. 1:3 y 2 Ts. 1:11, que hablan de “vuestra obra de fe”, llegan a una conclusión mal fundada de que la fe es una obra. Con esta conclusión preconcebida, es fácil ver cómo “ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor”, de Fil. 2:12, significa para ellos que la salvación de la pena del pecado es una obra. Este argumento ilógico se justifica mediante el mal empleo de versículos como: Ro. 2:10: “pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno”; Ro. 2:13: “los hacedores de la ley serán justificados.”
3. También hay otra argumentación para apoyar la idea de que la fe es una obra. Citan Mr. 16:16, que dice: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo”, o Hch. 2:38, que también dice: “Arrepentíos, y bautícese [...] para perdón de los pecados”. Así afirman que hay que hacer ambas cosas, creer y bautizarse. Esto constituye una premisa falsa. La suposición que tienen es ésta: si la fe y el bautismo constituyen un mismo mandato, entonces ambos elementos son esenciales para la salvación. Luego unen esta idea a 1 P. 3:21 y He. 6:1-2, que indican que el bautismo es una buena obra, y así llegan a la conclusión mal fundada de salvación por obras. Su razonamiento es éste: si el bautismo es una buena obra tan esencial para la vida eterna como la fe, entonces la fe también debe ser una buena obra.
4. Así, Satanás consigue más apoyo para convencer al mundo que la salvación es por obras.
B. Además, hay otro grupo que cree que la fe es una obra, pero cree que es la obra de Dios y no la del hombre.
1. Entienden que la elección divina, o gracia soberana, es como Dios, de forma arbitraria, salva a algunos mientras no salva a otros. Significa que el hombre no tiene elección propia en la salvación, sino Dios decide a quién salvar. De forma unilateral, Dios alcanza el corazón del elegido, dándole fe.
2. Entienden que “creáis en el que él ha enviado” es “la obra de Dios” (Jn. 6:29). La diferencia entre los dos grupos es que el primero cree que la fe es una obra humana mientras el segundo cree que es una obra divina. Ambos grupos creen que la fe es una obra. El último grupo une pasajes como Ef. 2:8 (“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”) con Jn. 6:29. Afirman que la fe es “el don de Dios”. Lo que no entienden es que el don de Dios es la salvación, no la fe. El antecedente de “esto” no es “fe”, sino “salvos”. Por lo tanto, la salvación es “el don de Dios”. La fe es el medio por el que se llega al don de Dios.
II. EN REALIDAD, LA FE NO ES NI OBRA DE DIOS NI OBRA DEL HOMBRE.
A. Fe es un estado del corazón o de la mente. No es una acción por parte del hombre ni por parte de Dios.
1. “Fe” se traduce del griego “pistis”, que significa “firme persuasión, una convicción basada en lo oído”.
2. “Creer” es del griego “pisteuo”, que significa “estar convencido de o confiar en”.
3. Por definición, es evidente que la fe no es una obra, ni de Dios ni del hombre.
B. Si la fe fuera una obra, entonces la salvación sería por obras. Pero Ef. 2:8 dice: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe”; y Hch. 16:31 dice: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo”.
1. Es evidente que la salvación se apropia por fe. Por lo tanto, si la fe es una obra, entonces la salvación se apropia por obras.
2. Sin embargo, contradice lo que Dios dice. Ef. 2:8-9: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” Tit. 3:5: “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia”. Gá. 2:16: “el hombre no es justificado por las obras”.
3. Se puede insistir enfáticamente que fe es una obra y que la salvación es por obras; sin embargo, Dios piensa de otra manera. Todo estudiante sincero de la Biblia tiene que aceptar la Palabra de Dios antes que aceptar la de cualquier hombre. Dios afirma que la salvación no es por obras que el hombre pudiera hacer.
C. El mismo contexto de Jn. 6:29 establece que la obra a que se refiere no es de ningún hombre.
1. El v. 29 claramente dice “Esta es la obra de Dios”.
2. Es evidente que se refiere a una obra, pero una obra de Dios y no del hombre.
3. Derriba la enseñanza que la fe sea una obra humana. Aunque Jn. 6:29 se refiriera a la fe como una obra (y no es el caso), sería la obra de Dios y no la del hombre. La referencia de 2 Ts. 1:11 y 1 Ts. 1:3 a “la obra de fe” no quiere decir que la fe sea una obra. Se refiere a las obras producidas por fe. Pablo, refiriéndose a las obras de los tesalonicenses, dijo: “en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido” (1 Ts. 1:8).
4. El uso correcto de las Escrituras no conducirá a la conclusión que la fe sea una obra.
D. Tampoco es la fe una obra de Dios.
1. Es obvio que Jn. 6:29 dice “obra de Dios”, pero veremos a continuación que no se refiere a la fe o creencia.
2. Este pasaje tampoco apoya la idea de que Dios arbitrariamente concede fe a quien Él quiere.
III. LA OBRA DE JN. 6.29 SE REFIERE AL MILAGRO DE DAR DE COMER A LOS CINCO MIL HOMBRES CON CINCO PANECILLOS Y DOS PECES.
A. Jn. 6:1-14 es el relato de esta obra milagrosa de Jesús.
B. Al día siguiente, acudieron a Jesús los mismos a quienes Él había dado de comer. Seguramente estaban asombrados todavía.
1. Jn. 6:22-25: “El día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar vio que no había habido allí más que una sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que éstos se habían ido solos. Pero otras barcas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias el Señor. Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaum, buscando a Jesús. Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá?”
2. Al llegar ellos, Jesús puso de manifiesto que lo habían buscado, no para conseguir ayuda espiritual, sino para comer. Jn. 6:26: “Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.” Entonces les aconsejó: “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre” (v. 27).
3. En respuesta a su consejo, preguntaron: “¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?” (v. 28). Tenían el mismo concepto satánico sobre la salvación que el que ha prevalecido entre los hombres desde el principio. Querían saber cómo merecer la vida eterna. Deseaban arreglar su situación con Dios mediante obras.
C. La frase que pronunció Jesús en el v. 29 manifiesta que no habían entendido la obra milagrosa de dar a comer a los cinco mil.
1. Jesús les dijo: “Esta es la obra de Dios”, refiriéndose a dar a comer a los cinco mil. El antecedente de “Esta” no es “creáis”, o sea, fe. El antecedente es el milagro de Jesús, que era Dios encarnado (Mt. 1:23). Todo el contexto se refiere a este milagro.
2. Al pronunciar Jesús la frase del v. 29, la gente entendió que se refería a alguna obra que él había hecho y no al hecho de creer. Inmediatamente le preguntaron: “Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces?”
3. Es obvio que querían otra obra para ayudarles a creer, pero Jesús ya había realizado una obra milagrosa diseñada para incitar que creyeran que Él era el Salvador. Les recordó que el milagro de dar de comer a los cinco mil era la obra de Dios. Entonces, les dijo que su propósito era “que creáis en el que él ha enviado” (v. 29).
D. Un estudio serio del contexto de Jn. 6:29 establece el hecho que la obra a que se refiere no es la fe. Se refiere al milagro de dar de comer a los cinco mil, lo cual era la obra de Dios y no del hombre. El propósito de esa obra divina era para que creyeran que Jesús era el Cristo y que así recibieran la vida eterna (Jn. 5:24). Igual que los que vieron el milagro no entendieron, los que creen que la fe es una obra no entienden lo que Dios dice.
1. “La obra de Dios” en Jn. 6:29 se trataba del milagro de dar de comer a los cinco mil. Su propósito era que creyeran en Jesús. Muchos que vieron esta obra, y otras semejantes, no creyeron. Así que, Mt. 11:20 dice: “Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido”.
2. Sin embargo, estos milagros no sólo eran para el beneficio de los observadores. Se hicieron y se han relatado para nosotros también. Jn. 20:31 constata su propósito: “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.”
Así que, no confundamos las cosas. La fe no es una obra, ni de Dios ni del hombre. Fe en Cristo se refiere a la disposición que debería producirse en el individuo al considerar las obras poderosas de Dios, las cuales están escritas por inspiración divina y testifican que Jesús es verdaderamente el Cristo.Lo que cree hace la diferencia