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RAZONES DE LO QUE CREEMOS VOL.2
Escrito por Dr. Lester Hutson

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JUSTIFICADOS ANTE DIOS

Ro. 3:19-30

 

          La doctrina de la justificación delante de Dios es elemental en la fe cristiana, si bien, muchas personas, incluso creyentes, no la comprenden.  Saben que Cristo ha hecho algo para arreglar el problema del pecado contra Dios, pero sin estar seguras de cómo.  Es demasiado prevaleciente la idea que el pecado, de algún modo, continúa presente en el creyente, pero que Dios se niega a verlo.  Es como si Dios hubiera aprendido a no ver lo que realmente está ahí.  Otros opinan que Dios ha escondido el pecado para no contemplarlo, quitándoselo de la vista.

          Dios no ignora el pecado, sino que le ha hecho frente tratándolo directamente.  Todas las personas son pecadoras (Sal. 53:1-3), pero Dios, por medio de Cristo, ha pagado todo el precio por el pecado.  Para Dios el problema del pecado está resuelto y el pecador está justificado ante Él.  No quiere decir que no haya pecado, sino que Dios ha pagado el precio completo por él.  El ácido clorhídrico es en verdad ácido, pero si se le añade suficiente hidróxido de sodio se neutraliza mediante una reacción química.  Así deja de ser ácido, porque se ha neutralizado.

          “Justificación” es el término bíblico que denota la manera en que Dios se relaciona con los pecadores.  Este estudio demostrará que la justificación ante Dios significa que Él ha hecho frente al pecado, neutralizándolo, y que no lo ignora o esconde.  Los creyentes gozan de justificación, porque Dios ha pagado el precio por el pecado.

 

I.                    PRIMERO, CONSIDEREMOS MÁS DE CERCA LO QUE SIGNIFICA JUSTIFICACIÓN.

A.            La palabra “justificar” en griego es “dikaioo”.

1.             Se emplea sesenta veces en el Nuevo Testamento.  Significa “mostrar ser justo o recto”.

2.             “Justificado” implica acción consumada.  El uso en la voz pasiva implica que la acción es efectuada por otro. 

3.             En castellano “justificar” significa: “probar una cosa con razones convincentes, testigo o documentos; rectificar o hacer justa una cosa; ajustar; probar la inocencia de uno” (Diccionario de la Lengua Española RAE). 

4.             “Justificar” es una palabra legal que significa “probar una cosa con razones convincentes”.

B.            Definir unos cuantos términos puede ayudar a comprender mejor la justificación.

1.             El adjetivo “justo” (griego:  “dikaios”) significa “merecido o correcto”.

2.             “Justicia” (griego:  “dike”) quiere decir “estado justo o correcto”.

3.             “Justificable” hace referencia a “lo que se puede defender como justo”.

4.             “Absolver” significa “declarar libre de culpa al acusado de un delito”.

5.             “Perdonar” significa “remitir la deuda, ofensa, falta o delito”.

6.             “Suspender” quiere decir “detener o diferir por algún tiempo una acción”.

7.             “Justamente” significa “de manera justa o merecida”.

C.            Mediante la comprensión de estas palabras se consigue una idea general de lo que es la justificación.

1.             Una persona a quien Dios ve justificada es una persona que Él considera justa o correcta.  Además, Dios defiende a los justos.  Éx. 23:22:  “seré enemigo de tus enemigos”.

2.             Dios, mediante una obra ya realizada, puede perdonar al pecador.  El pecado ha recibido su merecido.  Dios no ha tenido que violar ningún principio divino para poder perdonar al pecador culpable. 

3.             No ha concedido una suspensión de condena, sino ha absuelto al pecador.  No ha hecho un aplazamiento de la sentencia, sino la ha satisfecho.  El problema del pecado no ha sido meramente maquillado; ha sido resuelto.

 

II.                 DIOS PUEDE JUSTIFICAR AL PECADOR POR LA OBRA CONSUMADA DE JESUCRISTO.

A.            El castigo por el pecado es la muerte.

1.             “Porque la paga del pecado es muerte” (Ro. 6:23).

2.             Si el pecador merece morir, y así es, entonces Dios no puede justificar al pecador mediante cualquier otra cosa sin dejar de ser justo Él mismo.  Si simplemente pronunciara justos a los pecadores, sin exigir la muerte, violaría su propia ley y dejaría de ser justo.  Por este motivo Dios no puede hacer caso omiso al pecado.  Él se llama el “Justo” (Hch. 3:14) y siempre obra conforme a la justicia (Is. 9:7).  En Job 8:3 encontramos la pregunta:  “¿Acaso torcerá Dios el derecho?”  Abraham preguntó:  “El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” (Gn. 18:25).  La respuesta a esta última pregunta es un sí enfático.  Dios siempre hace lo justo y nunca pervierte la justicia. 

3.             ¿Cómo puede un Dios justo perdonar a hombres pecadores?  La justa ley de Dios exige muerte.  El problema del pecado es real y la justicia de Dios requiere una solución.

B.            La solución de Dios para el problema del pecado fue colocar todos nuestros pecados sobre su propio Hijo, entonces lo mató.

1.             Is. 53:6 dice claramente:  “Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.”  Pedro dijo que Cristo “llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia” (1 P. 2:24).

2.             Dios, colocando nuestros pecados sobre Cristo, le aplicó la pena de muerte sin matarnos a nosotros.  Isaías lo afirmó así:  “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él” (Is. 53:5).  Ro. 5:8 dice:  “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

3.             Es decir, Dios, mediante la persona de Cristo, hizo justicia.  Hizo frente al problema del pecado, pero en conformidad con sus leyes de justicia.  2 Co. 5:19 lo dice así:  “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”.  Dios no nos imputa nuestras transgresiones, porque las imputó a su propio Hijo amado.  Entonces, Dios, conforme con su justicia, las juzgó en su Hijo sobre la cruz, y no disculpó ningún pecado.  Todos fueron juzgados.  Ro. 3:24-26:  “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.” 

4.             Somos justos por la sustitución de Cristo por nosotros.  Él murió, fue sepultado y resucitó.  Pecamos siempre (1 Jn. 1:8-10), pero nuestros pecados YA fueron juzgados en Cristo sobre la cruz.  Es decir, la paga por nuestros pecados se efectuó POR ADELANTADO.  La obra de Cristo en la cruz pagó nuestra deuda (pasada, presente y futura); no importa cuánto hayamos pecado o cuánto pequemos, no hay condena para nosotros.  Ya somos justificados “en su sangre” (Ro. 5:9).

5.             Es un delito robar un automóvil.  Sin embargo, si un rico pagara una cantidad de dinero suficiente para cubrir los gastos de todos los automóviles que uno pudiera sustraer del concesionario, entonces el hecho de llevar un automóvil no se consideraría un delito.  Los gastos ya estarían pagados para siempre.  Así es como Dios ve a los pecadores en Cristo.  Cualquier pecado cometido ya ha sido juzgado en y pagado por Él.  Por eso Ef. 1:6 dice:  “con lo cual nos hizo aceptos en el Amado.”

6.             Tratando el tema de nuestra justificación ante Dios a pesar de que continuamos pecando, 1 Co. 6:9-11 dice:  “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios?  No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.  Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.”  Si Dios nos tuviera por responsables de estos pecados, ninguno entraría en el reino de Dios, pero no lo hace.  Para Él, Cristo ha satisfecho por completo la pena por ellos.  Así que, a pesar de los pecados, tenemos justificación ante Dios.

7.             Dios no se engaña a sí mismo cuando nos ve justos.  Al pronunciarnos justos no afirma una mentira.  Es que, de verdad, somos justos.  Dios ha solucionado el problema del pecado en consonancia con su justicia.  No queda nada por resolver.  Es como el criminal que ha cumplido su condena o el deudor que ha liquidado su deuda, Dios nos ha absuelto de la demanda que había contra nosotros por el pecado.  Ro. 8:1:  “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”.  Somos justos delante de la ley de Dios.  Él nos defiende como nuestro abogado defensor, juez y jurado.

8.             Ro. 8:33-34:  “¿Quién acusará a los escogidos de Dios?  Dios es el que justifica.  ¿Quién es el que condenará?  Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”  Cuando Dios defiende a uno, la oposición de hombres o demonios se esfuma como paja en el fuego.

9.             Ro. 5:1 establece una verdad muy hermosa.  Dice que “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.  “Justificados” está en el tiempo aoristo.  Denota una acción realizada en el pasado con consecuencias continuadas.  ¡Cuán bella es la vida eterna!  Por el valor de la obra consumada de Cristo, Dios justifica al individuo en el momento en que cree.  En cualquier momento posterior a creer, todavía es justo.  Así será por toda la eternidad.

 

III.               SIN EMBARGO, HAY QUE RECALCAR QUE APARTE DE LA OBRA CONSUMADA DE CRISTO EN LA CRUZ NO HAY JUSTIFICACIÓN DELANTE DE DIOS.

A.            Es un engaño pensar que uno puede ser justo (sin condena por el pecado) ante Dios sin tener a Cristo. 

1.             Si no se resuelve el problema del pecado no hay justificación.  Por lo tanto, los que ignoran, niegan, racionalizan... el problema del pecado, todavía están en la condenación y son injustos ante Dios.  La condenación de Dios está sobre los que todavía no han aceptado a Cristo, por el motivo que sea.  Jn. 3:18:  “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”

2.             Además, los que piensan que tienen el problema del pecado resuelto por sus buenas obras, bautismo, participación eclesial, etc., no tienen justificación ante Dios.  Job dijo:  “Si yo me justificare, me condenaría mi boca; si me dijere perfecto, esto me haría inicuo.”  Continuó en los v. 30-31:  “Aunque me lave con aguas de nieve, y limpie mis manos con la limpieza misma, aún me hundirás en el hoyo, y mis propios vestidos me abominarán.”  Gá. 2:16 lo expone así:  “sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.”  Gá. 3:11 dice:  “Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque:  El justo por la fe vivirá”.

3.             La realidad es que ningún hombre puede solucionar el problema del pecado.  Nadie puede cumplir la condena que se exige por él.  Sólo podemos ignorarlo o minimizarlo.  No lo podemos resolver en conformidad con las exigencias divinas.  Después de todos nuestros esfuerzos para remediar el problema, el pecado sigue ahí para condenarnos, manifestando nuestra injusticia ante Dios.

B.            Es sólo cuando uno acepta por fe la obra de Cristo en la cruz, que Dios aplica aquella obra a sus pecados particulares.

1.             Entonces, Dios mismo se encarga de aplicar el remedio de Cristo por el pecado.  El resultado es la justificación instantánea delante de Dios.

2.             Hch. 13:38-39:  “Sabed, pues, esto, varones hermanos:  que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree.”

3.             Job 25:4:  “¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios?”  La respuesta es sencilla y hermosa:  “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”.  No se trata de lo que podamos hacer nosotros para justificarnos delante de Dios.  Es lo que Dios ha hecho en Cristo que justifica.  Es exclusivamente aquella obra que permite que Dios nos considere justos.

 

Lo que cree hace la diferencia