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RAZONES DE LO QUE CREEMOS VOL.1
Escrito por Dr. Lester Hutson

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LA COMUNIÓN CERRADA
(TERCERA PARTE)

1 Co. 10:16-17

 

LA NECESIDAD DE UNIDAD ECLESIAL EXIGE LA COMUNIÓN CERRADA

             Puesto que el cuerpo de Cristo es la iglesia, la cual es una congregación de creyentes bautizados, y no una asamblea de todos los creyentes, entonces sólo el cuerpo local puede cumplir el mandato de tomar el pan.  El significado y simbolismo bíblicos se destruyen si más de una iglesia participa en la celebración de la mesa del Señor.

            En este estudio trataremos el tema del simbolismo de la cena, que sólo puede mantenerse mediante la práctica de la comunión cerrada.

 

I.               LA CENA DEL SEÑOR ES UNA MANIFESTACIÓN DE UNIDAD.

A.            Ef. 4:3-6 manifiesta la necesidad de unidad eclesial.

1.    El pasaje se dirige a “un cuerpo” (v. 4), que hemos demostrado ser la iglesia local.

2.    Como manifiesta el v. 3, el cuerpo ha de poner mucho empeño en “guardar la unidad”.

3.    Los que forman un cuerpo deben tener siempre presente que todos han creído en un mismo Señor, han ejercido una misma fe, han recibido un mismo bautismo y que son guardados por un mismo Espíritu, mientras sirven a un mismo Dios.

4.    La unidad de la iglesia debe ser un ejemplo de la unidad de la fe.

B.            El texto (1 Co. 10:16-17) enseña que esta unidad se manifiesta mediante la celebración de la cena del Señor.

1.    En el v. 17, Pablo señala que muchos miembros participan de un mismo pan, pero son del mismo cuerpo (en este caso el cuerpo se refería a la iglesia de Corinto, 1 Co. 1:2).

2.    Mediante la celebración de la cena, este cuerpo o iglesia manifiesta su naturaleza de unidad.

C.            La iglesia de Jerusalén ejemplifica este principio:  la armonía entre los miembros demuestra su unidad.

1.    Hch. 1:14:  “Todos éstos perseveraban unánimes”.

2.    Hch. 2:1:  “estaban todos unánimes juntos.”

3.    Hch. 2:46:  “Y perseverando unánimes cada día”.

4.    Hch. 2:42 demuestra el papel destacado de la celebración de la cena del Señor:  “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”

D.            Hay muchos factores involucrados en la celebración de la cena del Señor por una iglesia.

1.    No sólo representa la muerte de Cristo.

2.    Da testimonio de la unidad:  de la iglesia y de la fe.

3.    Demuestra la comunión entre los miembros de la iglesia y su comunión con el Señor.

 

II.            ESTA UNIDAD SÓLO PUEDE MANIFESTARSE SI LOS PARTICIPANTES EN LA CENA SON MIEMBROS DE LA MISMA IGLESIA.

A.            El simbolismo se pierde si hay miembros de otras iglesias.

1.    En lugar de haber “un cuerpo” (1 Co. 10:17; Ef. 4:4), hay dos o más cuerpos.  Incluso los que creen en la iglesia universal tendrían que admitir que sólo hay una pequeña parte del gran cuerpo universal.

2.    Un versículo como 1 Co. 10:17 tendría que decir:  “Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos muchos cuerpos”, en lugar de “un cuerpo”.

3.    La comunión expresada en 1 Co. 10:16-17 sería imposible, si se trataran de miembros de diversas iglesias.

a.          No todos han sido bautizados en un mismo cuerpo (1 Co. 12:13).

b.          Así no forman un mismo cuerpo, colaborando y experimentando los mismos sufrimientos (1 Co. 12:14-31).

4.    Si un miembro de un cuerpo participa en la cena del Señor en otro cuerpo, entonces la unidad que la cena representa no se mantiene.  Lo mismo ocurre cuando los miembros de una congregación invitan a otros hermanos a participar de la mesa del Señor con ellos.

5.    Cuando se hace así, la representación de unidad llega a ser falsa.

B.            Además, los requisitos establecidos para la celebración de la cena, incluyendo la disciplina de miembros, indican que los participantes deben ser solamente los miembros de la iglesia local.

1.    Para que cualquier organización funcione de forma eficaz, ha de haber normas y suficiente autoridad para asegurar su acatamiento.

2.    Dios ha dado esta autoridad a su iglesia.

a.          Hay que llevar al hermano ofensor ante la iglesia (Mt. 18:17).

b.          2 Ts. 3:6:  “Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.”

c.          Tit. 3:10:  “Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo”.

d.          1 P. 4:17:  “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios”.

e.          1 Co. 5:9-13 expone el tema con más detalles.

3.    Está claro que la iglesia tiene la responsabilidad de hacer cumplir ciertas normas de conducta entre sus miembros.

a.          1 Co. 5:12:  “¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?”

b.          Casi todas las denominaciones reconocen que es una referencia a la iglesia local, porque ¿cómo podría una iglesia universal practicar la disciplina de sus miembros?

4.    Hacer cumplir las normas que Dios ha establecido para su iglesia es esencial para “guardar la unidad” que tiene que prevalecer en la cena del Señor.

a.          1 Co. 10:21:  “No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.”

b.          Así que, Pablo les instruyó:  “no os juntéis [...] con el tal ni aun comáis” (1 Co. 5:11).

5.    El cumplimiento de estas exhortaciones exige la práctica de la comunión cerrada.

a.          Los que practican la comunión abierta, en conformidad con su concepto de la iglesia universal, no pueden llevar a nadie ante el juicio de la iglesia.  De hecho, muchos opinan que no es correcto hacerlo.

b.          Cuando invitan a una persona desordenada a participar en la cena del Señor, en realidad, le invitan a recibir una condenación sobre sí (1 Co. 11:29).

c.          Cada iglesia local puede disciplinar a sus propios miembros, manteniendo así la unidad necesaria para celebrar la cena del Señor; sin embargo, ninguna iglesia puede disciplinar a miembros de otras congregaciones, y por lo tanto no debe invitarles a compartir la mesa del Señor con ellos.

 

La conclusión es que cada iglesia es local y que sólo sus propios miembros deben celebrar la mesa del Señor juntos.  

 

Lo que cree hace la diferencia