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RAZONES DE LO QUE CREEMOS VOL.1
Escrito por Dr. Lester Hutson

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EL TESTIMONIO DE LA CENA DEL SEÑOR

1 Co. 11:20-34

 

            Creemos que la cena del Señor es una de las sagradas ordenanzas de la iglesia.  Ejemplifica la obra consumada de Cristo en el calvario.  En este estudio veremos algunos de los puntos específicos sobre esta ordenanza.

 

I.               LA CENA DEMUESTRA LA MUERTE DE CRISTO.

A.            1 Co. 11:26:  “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.”

B.            El pan representa y recuerda el cuerpo de Cristo, que fue partido por nosotros.

1.     La Biblia declara que su cuerpo fue partido por nosotros.

a.          1 P. 2:24:  “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero”.

b.          Mt. 27 y Lc. 23 describen cómo su cuerpo fue partido.

c.          Is. 53 lo profetiza, especialmente en el v. 5.

2.    Cada vez que se toma el pan de la cena es para recordar aquel cuerpo quebrantado.

a.          1 Co. 11:23-24:  “Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado:  Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo:  Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.”

b.          Mt. 26:26, Mr. 14:22 y Lc. 22:19 registran las palabras de Cristo mismo.

3.    Cada vez que se toma el pan, se debe recordar el sufrimiento indescriptible de Cristo.

C.            El vino representa la sangre que Cristo derramó por nosotros.

1.    La Biblia describe cómo derramó su sangre.

a.          Le abrieron el costado con una lanza y salió sangre (Jn. 19:34).

b.          He. 9:12:  “y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.”

2.    Cada vez que se toma el vino es un testimonio de la sangre derramada de Cristo.

a.          Pablo dijo en 1 Co. 11:25:  “Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo:  Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.”

b.          Mt. 26:27-28; Mr. 14:23-24 y Lc. 22:20 demuestran este hecho.

D.            La muerte de Cristo se produjo mediante el quebrantamiento de su cuerpo y el derramamiento de su sangre.

E.             El pan y el vino simbolizan el cuerpo y la sangre de Cristo, pero no quiere decir que literalmente lo sean.

1.    1 Co. 11.26 dice:  “la muerte del Señor anunciáis”.  Los elementos de la cena simbolizan y representan su muerte.

2.    Cuando algunos entendieron equivocadamente que hacía falta comer su carne y beber su sangre de modo literal (Jn. 6:51-53), Jesús les dijo:  “las palabras que os he hablado son espíritu y son vida” (v. 63).

3.    Es incorrecto pensar que hay que tomar la carne y sangre literales de Cristo para apropiar la salvación.  Ésta se confiere cuando uno cree la verdad sobre Cristo (Jn. 3:36).

 

II.            LA CENA DA TESTIMONIO DEL SACERDOCIO DE CRISTO Y DE LA COMUNIÓN QUE EL CREYENTE TIENE CON ÉL.

A.            El propósito de la cena se hace constar en 1 Co. 11:24, que dice:  “haced esto en memoria de mí.”

B.            En relación con la conmemoración de Cristo, debemos examinar nuestros corazones para asegurar una buena comunión con Dios.

1.    Así dice 1 Co. 11:27-28, 31-32.

2.    La única forma para que el creyente vuelva a estar bien con Dios es por la confesión (1 Jn. 1:8-9).

3.    Sólo podemos volver a estar bien con Dios por el ministerio del Sumo Sacerdote (He. 4:14-16).

4.    Cuando confesamos nuestros pecados, tenemos comunión, o sea, estamos bien con el Señor; entonces podemos tomar la cena con honradez, representando correctamente nuestra relación con Dios.

C.            El examen de uno mismo antes de celebrar la cena permite que cada celebración llegue a ser una verdadera conmemoración de nuestro Sacerdote.

 

III.          ADEMÁS, LA CENA DA TESTIMONIO DE LA VENIDA DE CRISTO.

A.            Pablo dijo que debemos celebrar la cena “hasta que él venga” (1 Co. 11:26).

1.    Una afirmación así se basa en una conclusión ya asentada.

2.    El Señor dijo que no seguiríamos tomando la cena del mismo modo que lo hacemos en la actualidad para siempre, sino que un día todos los creyentes estaríamos reunidos para celebrarlo con Él (Mt. 26:29).

B.            Muchos pasajes hacen referencia a la venida de Cristo.

1.    1 Ts. 4:13-17.

2.    Jn. 14:1-3.

C.            Cada vez que celebramos la cena, debemos recordar que no todo va a continuar de la misma manera para siempre.

1.    Un día seremos librados de esta vida repleta de problemas y pecados (Ro. 8:23).

2.    Un día volverá por nosotros el mismo que murió en nuestro lugar.

 

IV.         LA CELEBRACIÓN DE LA CENA DEBE DEMOSTRAR SU NATURALEZA SAGRADA, PORQUE ES LA REPRESENTACIÓN DE UNAS VERDADES MONUMENTALES.

A.            Nunca debe celebrarse a la ligera.

1.    Así hicieron los corintios, incitando una represión fuerte del apóstol Pablo (1 Co. 11:20-22, 34).

2.    Se debe evitar cualquier distracción (hablar, pasar notas, hacer ruido, entrar y salir...) que pudiera deshonrar la mesa del Señor.

B.            La conmemoración del sacrificio supremo de Cristo en la cena debe ser una experiencia especialmente sagrada, produciendo sentimientos muy profundos.

1.    Pablo establece la solemnidad del acto en 1 Co. 11:23-33.

2.    La misma institución de la cena (Mt. 26:26-30) indica su gran seriedad.

 

V.            SE DEBE CELEBRAR LA CENA CADA SEMANA.

A.            Lo anterior demuestra que la cena es un solemne acto de adoración.  El tiempo establecido para la adoración formal en la iglesia es el primer día de cada semana.

1.    El Señor resucitó en domingo (Jn. 20:19; Lc. 24:1-6).

2.    Los primeros creyentes se reunían para adorar en domingo (1 Co. 16:2; Hch. 20:7).

B.            De la misma manera que interpretamos que 1 Co. 16:2 significa cada primer día de la semana, debemos interpretar que Hch. 20:7 también significa cada primer día de la semana.

1.    Hay que tener en cuenta que el único acto de adoración en que se parte el pan es la cena del Señor (1 Co. 11:34).

2.    Además, es obvio que no se trata de partir el pan en sentido espiritual, en referencia a la predicación de la Palabra, ya que ésta se menciona aparte (Hch. 20:7).

C.            El argumento de que la observancia semanal disminuye la solemnidad de la ocasión ni es bíblico, ni lógico.   

1.    Carece por completo de apoyo bíblico.

2.    Además, si este razonamiento se emplea en el caso de la cena, habría que aplicarlo igualmente a la predicación, la oración, las ofrendas y la música.

3.    Si se debe celebrar la cena cada mes, o cada tres meses, o cada año, entonces habría que hacer lo mismo con los demás actos de adoración.

D.            La celebración semanal de la cena debe producir todavía más aprecio por las verdades de Jesús.  (Hay evidencia bíblica para la celebración semanal, pero ninguna para cualquier otra frecuencia.)

 

VI.         ANTES DE TOMAR LA CENA DEBEMOS CONFESAR NUESTROS PECADOS.

A.            Así lo establece 1 Co. 11:27-28.

B.            La confesión purifica el corazón (1 Jn. 1:9), que es lo que Dios desea realizar en cada uno de nosotros (2 Ti. 2:19-22).  Así podemos tener comunión con Él (1 Jn. 1:7).

C.            Es importante comprender que Dios ha establecido la celebración semanal de la comunión (cena del Señor) para que no nos descuidemos de la confesión.  No podemos pasar más de una semana sin que Él nos obligue a pensar en la necesidad de la confesión.

D.            No confesar los pecados es algo grave, y más si uno toma la cena en esa condición (1 Co. 11:27-30).

 

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