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RAZONES DE LO QUE CREEMOS VOL.1
Escrito por Dr. Lester Hutson

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EL FIN DEL MINISTERIO APOSTÓLICO
(TERCERA PARTE)

 

EL MINISTERIO APOSTÓLICO SE LIMITÓ A LOS APÓSTOLES Y A LOS QUE RECIBIERON LOS DONES DE ELLOS

 I.               AUNQUE MUCHOS PRACTICARON LOS DONES DEL ESPÍRITU, NADIE LO HIZO APARTE DEL MINISTERIO DE UN APÓSTOL, PORQUE SÓLO LOS APÓSTOLES PODÍAN COMUNICARLOS.

A.            Ya hemos señalado que muchos, sin ser apóstoles, realizaron obras poderosas, maravillas y milagros, ejerciendo así los dones del Espíritu.

1.    Hch. 6:8:  “Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo.”

2.    Hch. 8:5-7:  “Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.  Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.  Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados”.

3.    Cuando llegaron los apóstoles Pedro y Juan  (Hch. 8:14), “les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo” (Hch. 8:17).  La recepción del Espíritu Santo en este pasaje no se refiere a su persona, sino a su poder.  Si no hubieran recibido su persona anteriormente, tendrían que haber sido considerados como “no de él”, es decir, no de Dios (Ro. 8:9).

4.    En la casa de Cornelio, “el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.  Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo” (Hch. 10:44-46).  Más adelante, Pedro relató este suceso a los demás apóstoles, diciendo:  “Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros” (Hch. 11:17).  Y lo reiteró en Hch. 15:8.

5.    Los hombres que habían recibido el bautismo de Juan sin haberse convertido, después se convirtieron y se bautizaron de nuevo.  Entonces recibieron el Espíritu Santo “y hablaban en lenguas, y profetizaban” (Hch. 19:6).

6.    El estudio de 1 Co. 12-14 demuestra que muchos de los corintios, si no todos, tenían por lo menos uno de los dones del Espíritu.

7.    Los gálatas ejercían los dones (Gá. 3:5).

8.    Sería incorrecto afirmar que sólo los apóstoles practicaron los dones espirituales, porque ya hemos visto suficientes ejemplos que demuestran que muchos, sin ser apóstoles, ejercieron los dones espirituales.

B.            Lo que conviene notar es que todos los que practicaron dones espirituales, sin ser apóstoles, habían recibido el poder para hacerlo de uno o más de ellos.

1.    A Esteban y Felipe, “los apóstoles [...] les impusieron las manos” (Hch. 6:6).

2.    Los samaritanos recibieron el poder cuando Pedro y Juan, quienes eran apóstoles, “les imponían las manos” (Hch. 8:17).

3.    Los de la casa de Cornelio recibieron los dones espirituales de manos de Pedro (Hch. 15:7).

4.    Los creyentes de Hch. 19:5 no recibieron el poder hasta que el apóstol Pablo les impusiera sus manos (Hch. 19:6).

5.    Pablo estuvo personalmente entre los corintios y los gálatas, suministrando el Espíritu (Hch. 18:1; Gá. 3:5).

6.    No hay ningún ejemplo de que nadie, ni individual ni colectivamente, ejerciera los dones espirituales o hiciera prodigios, maravillas o milagros, aparte del ministerio de uno o más de los apóstoles.

 

II.            EL MINISTERIO DE IMPARTIR LOS DONES DEL ESPÍRITU ERA EXCLUSIVAMENTE DE LOS APÓSTOLES.

A.            Aunque muchos ejercían dones y poderes del Espíritu, no hay ningún ejemplo de que nadie los transmitiera, excepto los apóstoles.

B.            Las Escrituras demuestran que el ministerio de impartir los dones era exclusivamente de los apóstoles; ni los que recibían los dones de ellos podían transmitirlos a otros.

1.    Pablo se refirió a sí mismo a los gálatas como “Aquel, pues, que os suministra el Espíritu” (Gá. 3:5).

2.    Por su poder para impartir los dones espirituales, Pablo escribió a los romanos:  “Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual” (Ro. 1:7).  Cabe preguntar ¿por qué no habían conseguido los dones anteriormente? y ¿por qué hacía falta que Pablo les viese para que consiguieran los dones?

3.    Los apóstoles transmitían los dones del Espíritu a los creyentes mediante la imposición de manos (Hch. 6:6; 8:17; 19:6).  Pero, nadie aparte de ellos podía transmitirlos.

4.    El mago Simón reconoció lo que muchas personas en la actualidad no reconocen, es a saber, “que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo” (Hch. 8:18).

C.            Cuando alguien, sin ser apóstol, deseaba el poder apostólico de impartir dones, la respuesta inmediata era que no tenía parte en ese ministerio (Hch. 8:13-21).

1.    Simón quería ese poder.  Hch. 8:18-19 dice de él:  “Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo:  Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo.”  Simón obviamente quería el poder para impartir los dones, como los apóstoles.

2.    Merece destacar que Simón vio que sólo los apóstoles tenían el poder para impartir los dones.

a.          Hacía tiempo que Felipe había estado ejerciendo dones espirituales en Samaria, haciendo milagros públicamente (Hch. 8:6-7).  Sin embargo, no había impartido su poder a nadie.

b.          Sólo llegaron a impartirse dones cuando llegaron los apóstoles (Hch. 8:14-18).

3.    Los apóstoles respondieron a la solicitud de Simón así:  “No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios” (Hch. 8:21).

a.          “Este asunto” se refiere a lo que solamente podían hacer los apóstoles, porque era su “suerte”.

b.          Hch. 1:25-26 establece este hecho en la ordenación de Matías.  Dice:  “para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión [...] Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.”  Matías recibió, mediante su ordenación, precisamente lo que deseaba Simón, pero éste no pudo tenerlo porque no tenía parte en el asunto (apostolado).

4.    Nadie, incluyendo a Simón, Felipe y Esteban, tiene “suerte” (parte) en “el asunto” de impartir dones espirituales, excepto los apóstoles.

5.    Además, los que en la actualidad pretenden tener parte en el asunto caen bajo la misma condenación que Simón.  Habría que decir de ellos:  su “corazón no es recto delante de Dios” (Hch. 8:21).

 

III.          LA CONCLUSIÓN, BASADA EN LO ANTERIOR, ES OBVIA.

A.            Los apóstoles tenían la habilidad de suministrar los dones espirituales, y nadie, aparte del ministerio apostólico, podía practicarlos.  Cuando murieron los apóstoles, ya no se impartían dones.  Después de morir los que habían recibido poder de los apóstoles, ya no ha habido nadie con el poder apostólico.

B.            Por lo tanto, no hay nadie en la actualidad con los dones del Espíritu o el poder apostólico.

C.            Así se pone de manifiesto que son fraudulentos e impostores los que actualmente pretenden tener poderes carismáticos o apostólicos.  

 

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