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RAZONES DE LO QUE CREEMOS VOL.1
Escrito por Dr. Lester Hutson

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EL FIN DEL MINISTERIO APOSTÓLICO
(SEGUNDA PARTE)

 

EL PROPÓSITO DEL MINISTERIO APOSTÓLICO

 I.               EL MINISTERIO APOSTÓLICO, CON SUS SEÑALES, MARAVILLAS Y DONES DEL ESPÍRITU, TUVO VIGENCIA DURANTE UNA ÉPOCA EN QUE LA PALABRA DE DIOS, LA BIBLIA, NO SE HABÍA TERMINADO DE REVELAR.

A.            La revelación de la Palabra de Dios ocurría de forma simultánea con la operación del ministerio apostólico.

1.    Cuando He. 2:4 hace referencia a “señales y prodigios y diversos repartimientos del Espíritu Santo”, es importante notar que se está refiriendo a la revelación de la verdad (v. 3).

2.    Los apóstoles, que fueron acompañados por señales, estaban declarando la Palabra de Dios (Mr. 16:20).

3.    Estos apóstoles tenían un ministerio de escribir la Palabra de verdad, tal como el Espíritu se la revelaba (Jn. 16:13).  Así que, Pablo, quien era uno de los ellos, recibió de Dios el ministerio de entregar las revelaciones divinas.  Hch. 26:16 dice:  “Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti”. 

4.    En el mismo libro en que se manifiesta claramente el ministerio apostólico (1 Co. 2:4), y se desarrolla ampliamente el tema de los dones (1 Co. 12-14), es evidente que se trata del tiempo en que Dios estaba revelando su Palabra.  1 Co. 2:10 dice así:  “Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu”.  Los v. 12-13 afirman:  “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos”.

5.    Se podrían citar muchos versículos más para demostrar que se trataba del proceso de la revelación divina, pero éstos son suficientes.

B.            En este período no tenían toda la Biblia para su dirección y edificación.

1.    Si bien tenían a Moisés y los profetas (Jn. 1:45), carecían de los libros sobre la vida de Cristo, la iglesia, el crecimiento cristiano, la segunda venida y muchas otras doctrinas contenidas en los veintisiete libros del Nuevo Testamento.

2.    Por esta razón, el Nuevo Testamento describe esta era como una en que:

a.          “En parte conocemos, y en parte profetizamos” (1 Co. 13:9).

b.          “Ahora vemos por espejo, oscuramente” (1 Co. 13:12).

C.            No tener toda la Palabra escrita de Dios era una desventaja a la hora de realizar la obra del Señor.

1.    No tenían, a diferencia de nosotros, una Biblia completa para probar los espíritus (1 Jn. 4:1), para la edificación de los creyentes (Ro. 14:19), para predicar, citando libro, capítulo y versículo, etc.

2.    Ya que es imposible que el hombre ande correctamente delante de Dios sin su Palabra revelada (Jer. 10:23; Pr. 11:14; Sal. 119:5), era imprescindible que recibieran dirección especial mientras Dios terminaba de revelarla.

 

II.            EL MINISTERIO APOSTÓLICO TUVO EL PROPÓSITO DE EDIFICAR Y UNIR A LOS CREYENTES Y DE CONFIRMAR LA VERACIDAD DE LA PALABRA DE DIOS.

A.            Era un medio para diferenciar lo auténtico de lo falso.

1.    Había muchos profetas y maestros falsos que iban en el nombre del Señor (2 P. 2:1; Jud. 4; 2 Co. 11:13).

2.    Sin la revelación completa, no podían examinar lo que oían a la luz de las Escrituras.  Sin embargo, los que predicaban la verdad de Dios (1 Co. 2:16) eran identificables por las “señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo” (He. 2:4).  Así los creyentes podían saber a ciencia cierta que era  verdad lo que predicaban.

B.            Es obvio que el propósito principal del ministerio apostólico fue el de confirmar la revelación de Dios y de dar la aprobación divina a las palabras y hechos.  Las Escrituras demuestran de forma reiterada que las obras milagrosas del Espíritu corroboraban la verdad predicada.

1.    Recordemos que He. 2:3-4 enseña que la palabra “anunciada primeramente por el Señor [acompañado con obras milagrosas de corroboración, Jn. 5:36], nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios [al igual que hizo con Jesús] juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.”

2.    También debemos tener presente que Pablo dijo, en cuanto a su transmisión de la revelación divina:  “y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder” (1 Co. 2:4).   El poder apostólico demostró que las palabras de Pablo eran verdad.

3.    Cabe recalcar también que Mr. 16:20 dice que los apóstoles “predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían.”

4.    Hch. 4:33 declara:  “Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús”.  Otra vez, la Biblia enseña que las señales confirmaron la verdad.

5.    Pablo afirmó que las obras del ministerio apostólico constituían una prueba suficiente de su transmisión de la verdad.  “Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre” (1 Ts. 1:5).

C.            Las obras apostólicas, realizadas por los apóstoles y los que recibían los dones de ellos, sirvieron para fomentar seguridad, edificación y armonía entre los creyentes.

1.    La seguridad de que lo que habían recibido procedía de Dios, se ve en 1 Ts. 2:13:  “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios”.  La recibieron así, porque les había llegado en poder y en el Espíritu Santo (1 Ts. 1:5).

2.    Pablo sabía que los dones servirían para confirmar, edificar y unir a los creyentes en las iglesias.  Por ello, escribió:  “Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí” (Ro. 1:11-12).

3.    Ef. 4:11-14 establece el triple propósito del ministerio apostólico:

a.          Para la perfección de los santos, o sea, para que crecieran.

b.          Para la obra del ministerio, o sea, para que su servicio fuera inteligente y aceptable.

c.          Para la edificación del cuerpo de Cristo, o sea, para confirmar y edificar la iglesia.

d.          El resultado de estas tres obras es:  “para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina”.

4.    El mismo pasaje que expone los dones espirituales (1 Co. 12-14), también especifica que su propósito es “para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros” (1 Co. 12:25), y “para que la iglesia reciba edificación” (1 Co. 14:5).

 

III.          ASÍ QUE, EL MINISTERIO APOSTÓLICO FUE UN MINISTERIO ESPECIAL PARA CONFIRMAR LA PALABRA Y PARA EDIFICAR A LOS CREYENTES Y A LAS IGLESIAS, MIENTRAS LA PALABRA DE DIOS ESTABA EN UN PROCESO DE REVELACIÓN.

A.            Nuestra pregunta para los que profesan tener los dones actualmente es: ¿para qué sirven?

B.            En este estudio se ha podido ver que, según la Biblia, los dones eran inseparables de la revelación divina.

1.    Sirvieron para confirmar directamente las verdades reveladas.

2.    O sirvieron, de forma temporal, para edificar y unir; lo mismo que haría la revelación completa, la Biblia, una vez escrita.

C.            Si el propósito de los supuestos dones modernos no es éste, entonces carecen de propósito o tienen uno equivocado.

D.            Si alguien se atreve a afirmar que sirven para confirmar revelación divina, ¡qué escuche lo que Dios dice sobre revelaciones modernas, que añaden a la Biblia!  “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro:  Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro” (Ap. 22:18).

E.             El ministerio apostólico no es para nuestros tiempos.  Su propósito, confirmar la palabra y edificar a las iglesias, ya se cumplió.  Esto lo veremos en el siguiente estudio.

 

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