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RAZONES DE LO QUE CREEMOS VOL.1
Escrito por Dr. Lester Hutson

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BAUTIZADOS EN UN CUERPO

1 Co. 12:13

 

          Creemos que al recibir la salvación el creyente llega a ser miembro de la familia de Dios.  No creemos que automáticamente sea miembro de la iglesia del Señor, que es su cuerpo.  Para ser miembro de ella es necesario recibir el bautismo en agua.  Así el creyente llega a pertenecer a la iglesia.

          Este capítulo tiene por propósito demostrar por qué lo creemos así, y también enseñar la verdad de 1 Co. 12:13, eliminando suposiciones falsas sobre este pasaje.

 

I.           EL CUERPO, BAJO CONSIDERACIÓN EN ESTE VERSÍCULO, ES LA IGLESIA.

A.            El contexto del capítulo doce demuestra que se trata del cuerpo de Cristo, en este caso la iglesia de Corinto.

1.    1 Co. 12:12 dice que al igual que el cuerpo físico, que está compuesto de muchos miembros, es uno; el cuerpo de Cristo, que se compone de muchos miembros, también es uno.

2.    Pablo dirigió este libro a aquellos miembros de la iglesia de Corinto.  Les llama “la iglesia de Dios que está en Corinto” (1 Co. 1:2).  Además, dice al mismo grupo:  “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular” (1 Co. 12:27).

3.    No dice que los corintios constituyeran una parte del Cuerpo, sino que formaban el cuerpo.  De la misma manera que cada ser humano constituye un cuerpo entero, cada iglesia constituye el cuerpo de Cristo.

B.            El cuerpo, que es la iglesia del Señor, siempre ha sido y sigue siendo “un cuerpo, local y visible, de creyentes bautizados,  convocados para reunirse en un lugar y tiempo específicos, con el propósito de realizar una misión concreta”.

1.    Sólo podría congregarse y observar las ordenanzas una iglesia local (1 Co. 11:2, 17-34).

2.    Según las Escrituras, los pastores y diáconos servían en una congregación específica, no en varias a la vez.

3.    Dios instruyó a una sola iglesia sobre la disciplina de miembros y sobre atar y desatar con autoridad divina (Mt. 18:17-18).

C.            La Biblia especifica que el cuerpo es la iglesia.

1.    Col. 1:18 dice con contundencia:  “él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia”.

2.    Otra vez, Ef. 1:22-23, recalca la misma verdad:  “y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo”.

3.    Puesto que hay “un cuerpo” (Ef. 4:4), y que la iglesia local es indudablemente un cuerpo (1 Co. 12:27), la única clase de iglesia que existe es una local y visible.

4.    Ya que en otros capítulos de este libro trato el tema del cuerpo de Cristo, aquí no voy a ofrecer más detalles.

5.    Simplemente quiero que quede claro que el cuerpo, al cual se entra por el bautismo, es la iglesia local.

 

II.            EL BAUTISMO QUE COLOCA EN LA IGLESIA ES EL BAUTISMO EN AGUA.

A.            Enérgicamente negamos la afirmación de que este pasaje se refiera a un bautismo místico en el Espíritu Santo.

1.    Ef. 4:5 dice que hay “un Señor, una fe, un bautismo”.

2.    Si el creyente recibe un bautismo del Espíritu Santo cuando nace de nuevo, entonces el bautismo en agua debe ser un segundo bautismo.  Tal argumento haría errónea la afirmación de Pablo, bajo inspiración divina, de que sólo hay “un bautismo”.

3.    Reconocemos que uno nace del Espíritu cuando cree (Jn. 3:5; 1 P. 1:23), pero nacer y bautizarse no es lo mismo.

4.    Los incrédulos experimentarán un bautismo de fuego (Mt. 3:11 comparado con 2 Ts. 1:8), los apóstoles fueron bautizados en (no por) el Espíritu Santo en pentecostés (Hch. 1:5); sin embargo, aparte de estos casos especiales, el único bautismo que hay es el de agua.

B.             Además, hay otros pasajes que manifiestan que Dios añade a la iglesia mediante el bautismo en agua.

1.    “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hch. 2:41).

2.    Conviene destacar que sólo se añadían los que eran salvos y bautizados” (comparar con los v. 41, 47).

3.    Es fácil ver la diferencia entre ser añadidos al Señor y ser añadidos a ellos (Hch. 2:41), o sea, a la iglesia (Hch. 2:47).  Dado que la iglesia “no es un solo miembro, sino muchos” (1 Co. 12:14) es fácil comprender que la expresión “ellos” corresponde a los “muchos” que constituyen el cuerpo que es la iglesia.

4.    Hch. 18:8 demuestra exactamente cómo los corintios llegaron a formar una iglesia.  Dice:  “y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados.”

5.    Así concluimos que los corintios llegaron a ser miembros de la iglesia de Corinto por el bautismo, al igual que los creyentes de Jerusalén llegaron a ser miembros de la iglesia de Jerusalén por el bautismo.

C.            Creemos que el significado de las enseñanzas de Pablo en 1 Co. 12:13 están en perfecta consonancia con el único método que Dios tiene para añadir a su iglesia.  Cuando un creyente recibe el bautismo, es añadido a la iglesia.

 

III.          UNO TIENE QUE ESTAR EN EL ESPÍRITU ANTES DE PODER SER BAUTIZADO EN EL CUERPO.

A.            Creemos que la mejor traducción de la palabra “por”, en 1 Co. 12:13, es “en”.

1.    Según el diccionario griego de Strong, la preposición “por” se puede traducir por “en” o por otras preposiciones.

2.    Traducirla por “en” está en armonía con otros versículos que enseñan la relación que uno debe tener como requisito del bautismo.

a.          Al nacer de nuevo somos añadidos al Señor, no a la iglesia.

b.          El resultado es vivir en el Espíritu (Gá. 5:25), porque somos completamente “sellados con el Espíritu Santo” (Ef. 1:13).

c.          Ro. 8:9-10 demuestra que el creyente está en el Espíritu, y que Él está en el creyente.  Podemos andar “en el Espíritu” (Gá. 5:16), porque estamos en Él.

3.    Así, en concordancia con la enseñanza de la Palabra de Dios en cuanto a la posición de los creyentes en Cristo, creemos que la traducción más clara en 1 Co. 12:13 es:  “Porque en un mismo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo”.

B.             Creemos que el Espíritu a que se refiere es efectivamente el Espíritu Santo.

1.    En el v. 13, como en la mayor parte del contexto, la palabra “Espíritu” está en mayúscula, dando a entender el Espíritu Santo.  Es indudable que el pasaje se refiere a Él (v. 11).  Negar que el v. 13 se refiera al Espíritu Santo rompería la continuidad del texto y pervertiría su significado.

2.    Así rechazamos la creencia de que este versículo enseñe que debemos estar con una misma actitud o disposición (espíritu).

C.            Sólo son los creyentes los que están en el Espíritu, siendo así personas idóneas para el bautismo, mediante el cual llegan a pertenecer a la iglesia.

1.    Uno solamente puede bautizarse si cree (Hch. 8:37), y así demostrar honestamente su participación personal en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (Ro. 6:4-5).

2.    Es inútil bautizar a cualquier otro, porque no está en el Espíritu (Jn. 14:17), lo cual ocurre exclusivamente cuando uno cree.

3.    Véase también la primera lección sobre el bautismo en agua.

 

Lo que cree hace la diferencia