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RAZONES DE LO QUE
CREEMOS VOL.1
Escrito por Dr. Lester Hutson
Propiedad literaria - Dr Lester Hutson
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Rechazamos categóricamente la creencia de que el bautismo en agua sea esencial para la salvación del castigo por el pecado. Como se ha expuesto en otro capítulo de este libro, creemos que el método de Dios para la apropiación de la salvación es simplemente la fe. Creemos que los que enseñan que el bautismo es imprescindible para salvarse, en este sentido, pervierten las Escrituras, torciendo su significado.
I. SI LA BIBLIA ENSEÑARA QUE EL BAUTISMO ES NECESARIO PARA SALVARSE DEL CASTIGO DEL PECADO (COSA QUE NO HACE), ENTONCES SERÍA UNA CONTRADICCIÓN.
A. La Biblia enseña en muchos pasajes, mediante tipos y símbolos, por implicación y por afirmaciones claras, que el hombre es justificado ante Dios sólo por la fe.
1. “Mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia” (Ro. 4:5).
2. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Ro. 5:1).
3. “Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios: no por obras, para que nadie se gloríe” (Ef. 2:8-9).
4. “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hch. 16:31).
5. El apóstol Pablo afirmaba que su justificación ante Dios era totalmente aparte de cualquier cosa que él mismo hubiera hecho (Fil. 3:4-9).
6. También se deben considerar: Jn. 3:15-16; Tit. 3:5 y 1 Co. 1:21.
B. La Biblia enseña con mucha claridad que sólo hay una manera para salvarse del castigo del pecado.
1. Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14:6).
2. “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hch. 4:12).
3. “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Ti. 2:5).
4. Ro. 11:6 pone de manifiesto que es imposible que la salvación sea por más de una manera.
C. Si la Biblia enseñara que el bautismo es esencial para la vida eterna, como muchos creen, entonces habría dos planes de salvación. Así la Biblia se contradiría cuando afirma que sólo hay una forma para ser salvo.
1. Habría el método de la fe, como enseñan tantísimos pasajes; pero también habría el del bautismo. Todo el mundo sabe que 1 + 1 = 2.
2. Así, la afirmación de Jesús en Jn. 14:6 sería incorrecta. Si la Palabra de Dios se equivoca, todos estamos engañados.
3. Además, la enseñanza de la regeneración bautismal contradice todas las citas que claramente enseñan que la salvación es por fe.
4. Los que enseñan esta doctrina hacen que la Biblia se contradiga, si llevan la enseñanza a su conclusión lógica.
D. Por lo tanto, creemos que Jesús dijo la verdad y que no hay contradicciones en la Santa Palabra de Dios. Cuando declara que “somos salvos por medio de la fe”, es exactamente lo que quiere decir (Ef. 2:8).
II. LOS QUE ENSEÑAN LA REGENERACIÓN BAUTISMAL TIENEN GRANDES DIFICULTADES PARA EXPLICAR CÓMO SE ENCUENTRAN JUSTIFICADOS ANTES DIOS MUCHOS QUE NUNCA RECIBIERON EL BAUTISMO.
A. Hay muchos casos en la Biblia de personas que eran salvas del castigo del pecado sin bautizarse.
1. Un caso evidente es el de Abraham.
a. La Biblia específicamente dice que Abraham fue justificado ante Dios por la fe (Ro. 4:2-3). Stg. 2 hace referencia a su justificación ante los hombres. Ro. 4:3 dice: “Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia.”
b. Además, Abraham vivió y murió muchos siglos antes de la institución del bautismo.
2. Puesto que Juan el Bautista aparentemente fue el primero que bautizó (Mt. 3), lo cual ocurriría seguramente después del año 25 d.C., entonces todos los que recibieron la salvación antes de esa fecha, lo hicieron sin bautizarse.
a. David estaba entre esas personas (Ro. 4:6).
b. He. 11:1-40 enumera muchos que eran salvos sin bautizarse.
c. Hay constancia de unos siete mil en Israel durante los tiempos de Eliseo que eran salvos sin bautizarse (1 R. 19:18).
d. La resurrección de muchos santos en el día de la crucifixión es un hecho que testifica acerca de la salvación sin bautismo (Mt. 27:50-53).
3. Uno de los ladrones en la cruz llegó a creer en Cristo antes de morir, sin bautizarse. Sin embargo, Jesús le dijo: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lc. 23:43). Este relato constituye una prueba irrefutable de que uno puede ir al cielo sin bautizarse.
B. Los que sostienen la teoría de la regeneración bautismal no tienen ninguna respuesta válida.
1. Algunos afirman que antes de la muerte de Cristo se trataba de una dispensación en que la salvación se concedía de otra manera.
a. Así propagan dos planes de salvación: uno antes de la muerte de Cristo y otro después. Esta afirmación haría una mentira de Jn. 14:6.
b. La existencia anterior de un plan de salvación, aparte de la obra redentora en la cruz, ¿no haría innecesaria la obra de Cristo, incluyendo su muerte?
c. Los que enseñan la salvación bautismal afirman que las personas del Antiguo Testamento se salvaban por la ley. Sin embargo, ni una sola persona llegó a salvarse por ésta. “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado” (Gá. 2:16).
d. Ro. 4 demuestra de forma incuestionable que todos se justifican ante Dios de la misma manera, o sea, por la fe. Es así desde Adán hasta el último que reciba la justificación (Ro. 4:16-17; 23-24).
2. La debilidad de este argumento indica lo insostenible que es toda la postura de la regeneración bautismal.
a. Alguien ha dicho que si el agua salva, al sacar el tapón del bautisterio el salvador baja por el desagüe.
b. También se ha dicho que si el agua quita la suciedad de los pecados, entonces cuando el agua bautismal llega a ser ingerida por una vaca, los pecados se reciclan en forma de leche. Así que, al consumir la leche el ser humano vuelve a contagiarse con los pecados, tanto los suyos como los de otros.
III. LOS QUE CREEN EN LA SALVACIÓN POR EL BAUTISMO PERVIERTEN ALGUNOS PASAJES, CONSTRUYENDO ASÍ SU DOCTRINA FALSA.
A. Pervierten Hch. 2:38.
1. Es probablemente el texto de prueba más común.
2. Muchos suponen que “arrepentíos” y “bautícese cada uno” son igualmente imprescindibles para el “perdón de los pecados”.
a. Otros pasajes sobre el mismo tema hacen evidente que tal suposición es falsa.
(1) En Hch. 11:18 encontramos la expresión “arrepentimiento para vida”, que contrasta con el bautismo “para muerte” en Ro. 6:4. En otras palabras, el arrepentimiento produce vida mientras el bautismo testifica acerca de la participación personal por fe en la muerte de Cristo.
(2) En Mt. 3:7-11, Juan el Bautista se negó a bautizar a cualquier persona que no evidenciara, de forma clara, el arrepentimiento personal. Dice el v. 11 que el bautismo es “para [por causa del] arrepentimiento”.
b. La realidad gramatical de Hch. 2:38 es que “arrepentíos” es la acción principal, mientras “bautícese cada uno” es la secundaria.
(1) Cada persona debe arrepentirse, lo cual resulta en la remisión de pecados. Después, debe bautizarse, sin demora, como resultado del perdón de sus pecados.
(2) Esto concuerda plenamente con lo que la Biblia enseña en otros pasajes.
(a) Como expone un capítulo anterior de este libro, la primera cosa que un creyente debe hacer es bautizarse.
(b) Sin embargo, como enseñó Juan, el bautismo es la acción secundaria, mientras que el arrepentimiento es la primaria (Mt. 3).
c. “Arrepentíos” y “bautícese cada uno” no son acciones iguales, ni en Hch. 2:38 ni en ningún otro pasaje. El arrepentimiento debe incitar el bautismo.
3. Además, muchos suponen que la preposición “para” (Hch. 2:38) significa “a fin de conseguir”.
a. Según el diccionario de griego por Stong, la palabra “para” en Hch. 2:38 se traduce de la palabra griega “eis”, que se puede traducir de diversas maneras, incluyendo “para”, “hacia”, “a”, etc.
b. Los eruditos no indican de ninguna manera que se pueda traducir “a fin de conseguir”.
c. La preposición “eis” se traduce por lo menos mil setecientas veces en la Biblia, muchas veces en el sentido de “a causa de”, pero nunca como “a fin de conseguir”.
d. Los que usan Hch. 2:38 para enseñar que el bautismo es esencial para la salvación interpretan el versículo así: “arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo, a fin de conseguir el perdón de los pecados”. Sin embargo, si se hace lo mismo en otros pasajes, se ve lo ridículo que es traducir la preposición “para” por “a fin de conseguir”.
(1) “Así que, no os afanéis [por] a fin de conseguir el día de mañana” (Mt. 6:34).
(2) “Alma, muchos bienes tienes guardados [para] a fin de conseguir muchos años” (Lc. 12:19).
e. El apóstol Pedro usa la preposición “para” en Hch. 2:38 en el sentido más usual para indicar “a causa de”.
(1) Manda que todos se arrepientan, lo cual remite los pecados. Entonces, manda que se bauticen por causa de lo que ya ha sucedido. (La coma después de “arrepentíos”, correctamente indica que la segunda acción debe ser el resultado de la primera.)
(2) Muchas personas entienden que hay que bautizarse a fin de conseguir el perdón de los pecados. Sin embargo, según muchos pasajes de la Biblia, está claro que no es así. No hay que darle el sentido que queramos a una palabra bíblica, ni tampoco el más usual de nuestro idioma.
B. Pervierten también Mr. 16:16.
1. Muchos lo interpretan incorrectamente así: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo de sus pecados pasados mediante la muerte de Cristo”.
a. Pero si fuera así, entonces Ro. 5:9 tendría que decir: “justificados en su sangre, por él seremos salvos de los pecados pasados por la muerte de Cristo”. De otro modo, encontramos una contradicción.
b. Ro. 5:9, sin decir nada sobre los pecados pasados o muerte, dice: “justificados en su sangre [no dice bautismo], por él seremos salvos de la ira [no dice pecados pasados]”. Además, esta salvación en el tiempo futuro es “por su vida” [no por su muerte] (v. 10).
c. Tampoco hace referencia Mr. 16:16 a los pecados pasados o a la muerte de Cristo.
2. De hecho, Marcos usa el tiempo futuro del verbo para referirse a la salvación, lo cual refuta la idea de que se trate de una salvación de los pecados pasados.
3. Mr. 16:16 enseña los tres aspectos de la salvación.
a. “El que creyere” habla de la salvación de la pena del pecado.
b. “Fuere bautizado” se refiere al bautismo que coloca al creyente en la casa de Dios, donde el acceso al Sumo Sacerdote le capacita para ser salvo del poder del pecado en la vida diaria.
c. “Será salvo” se refiere al futuro cuando Cristo vuelva para recibir a sus hijos.
C. Además, pervierten el sentido de Gá. 3:27.
1. Los que creen en la regeneración bautismal afirman que este pasaje enseña que el modo por el que uno entra en Cristo es el bautismo, y que sin el bautismo no se puede estar en Cristo.
2. Sostener esta postura presenta una serie de dificultades que no pueden resolver ni están dispuestos a reconocer.
a. Jn. 15:4 enseña que somos salvos “en” Él y que Él está “en” nosotros (Col. 3:3; 1 Co. 6:19).
b. Si el bautismo en agua en efecto coloca a la persona en Cristo, entonces tomar la cena del Señor debe colocar a Cristo en la persona. Mt. 26:26-28 dice: “esto es mi cuerpo [...] esto es mi sangre”.
c. Sería incongruente sostener una postura sin la otra, pero la mayoría de los que creen en la regeneración bautismal enseñan que la cena del Señor es simbólica y que no implica tomar literalmente el cuerpo y la sangre de Cristo.
3. Creemos que mediante la cena del Señor representamos nuestra participación en el cuerpo y la sangre de Cristo. Asimismo, Gá. 3:27, de modo figurado, demuestra que por fe, demostrada mediante el bautismo, el creyente se sumerge en Cristo.
4. Creemos, en conformidad con las Escrituras, que al creer la persona entra en Cristo (Ro. 5:1-2) quien habita en el creyente en la persona del Espíritu Santo (Ro. 8:9; 1 Co. 3:16).
D. Pervierten Hch. 22:16.
1. Como es de imaginar, muchas personas suponen que este versículo enseña que los pecados son lavados literalmente mediante el bautismo en agua.
2. Tal perspectiva ni es lógica, ni bíblica.
a. Ananías dijo a Pablo (Saulo): “lava tus pecados”.
b. Si el bautismo es capaz de quitar los pecados, ¿por qué añade la expresión “lava tus pecados”?
3. En realidad, Hch. 22:16 se refiere a la salvación del poder diario del pecado (no el castigo por éste), lo cual necesitaba Pablo, al igual que nosotros.
a. Ya era salvo de la pena por el pecado, lo cual ocurrió en el camino de Damasco, antes de llegar a Jerusalén, donde habló con Ananías (Hch. 22:6-10).
b. Así que, al llegar Pablo a Jerusalén, Ananías, el hombre de Dios, le instruyó a hacer lo que cualquier recién convertido debe hacer (Mt. 28:19). Le dijo: “bautízate”, que es el primer acto de obediencia para tener “una buena conciencia hacia Dios” (1 P. 3:21).
c. Entonces, como hijo obediente, podría orar (Sal. 66:18) y así “invocar el nombre del Señor”. De este modo, recibiría la limpieza de los pecados diarios (1 Jn. 1:8) que Dios había prometido (Ro. 10:13), lo cual hacía falta para permanecer en comunión con Dios (1 Jn. 1:9).
d. La limpieza de los pecados ocurre al invocar el nombre del Señor, no al bautizarse. Sin esta salvación continuada, los pecados debilitarían al creyente y provocarían el castigo de Dios.
E. También pervierten 1 P. 3:21.
1. Los que creen en la regeneración bautismal se precipitan en deducir que la salvación a que se refiere es de la pena por el pecado.
2. Muchos aparentemente ignoran que la Biblia habla de tres aspectos diferentes de la salvación. (Véase el capítulo sobre los tres aspectos de la salvación.)
3. 1 P. 3:21 claramente hace referencia al segundo aspecto de la salvación.
a. No nos salva de la pena por el pecado, “quitando las inmundicias de la carne”, como algunos suponen.
b. La obediencia al mandato de bautizarse nos hace hijos obedientes (Hch. 2:41; Mt. 28:19), y así nos concede “una buena conciencia hacia Dios”.
El bautismo nos salva de castigo (He. 12:5-8). Conviene tener en cuenta que Dios ve la rebelión “como pecado de adivinación”, y no obedecer el mandato de bautizarse es rebelarse contra Dios. Otros capítulos de este libro demostrarán cómo la obediencia al Señor nos salva de muchas derrotas a manos de nuestro adversario, Satanás.Lo que cree hace la diferencia