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RAZONES DE LO QUE CREEMOS VOL.1
Escrito por Dr. Lester Hutson

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COSAS DUDOSAS

1 Co. 10:22-23

 

            El propósito de este estudio es dar una orientación bíblica sobre la conducta cristiana en asuntos que la Biblia no menciona de forma explícita.  A menudo, los creyentes practican cosas dudosas, argumentando que la Biblia no las prohibe.

 

I.               LA FALTA DE UNA EXPLÍCITA PROHIBICIÓN BÍBLICA NO ES UNA APROBACIÓN DE UNA DETERMINADA PRÁCTICA.

A.            La presuposición falsa de que la ausencia de una prohibición es una autorización ha incitado a muchos creyentes a pecar contra Dios con la práctica de cosas dudosas como:

1.    Entrar ocasionalmente en clubs nocturnos.

2.    Ir a discotecas.

3.    Emplear lenguaje ofensivo, indecente o grosero.

4.    No practicar discreción en el baño público.

5.    Llevar ropa ceñida o con mucho escote.

6.    Tener los hombres un aspecto femenino y las mujeres uno masculino.

7.    Relacionarse con personas del sexo opuesto de manera indiscreta.

8.    Y la lista podría contener muchas otras actividades que son lícitas, pero no convienen.

B.            Aunque la Biblia no prohibe ciertas actividades de forma explícita, hay un principio bíblico que sí prohibiría la práctica de cosas dudosas.

1.    El principio es:  si algo no edifica, sino impide la causa de Cristo, o suscita dudas acerca de la misma, entonces no se debería hacer.

2.    La persistencia en su práctica, a pesar de su efecto negativo para la causa de Cristo, convierte la actividad en pecaminosa, aunque la Biblia no la prohiba expresamente.

a.          Si algo causa oprobio para la causa de Cristo, entonces no es bueno.  Stg. 4:17 dice:  “al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.”

b.          1 Co. 8:12 hace referencia a cosas que de por sí son lícitas, pero que no se deberían practicar por no ofender al hermano más débil, siendo así una afrenta para la causa de Cristo.  Dice:  “De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis.”  

c.          Así que, la ausencia de una prohibición explícita, de ninguna manera constituye una autorización bíblica, ni demuestra la inocencia de la persona que practica algo dudoso.

 

II.            LA BIBLIA DESCRIBE EN DETALLE EL PRINCIPIO QUE SE DEBE ADOPTAR EN CUANTO A COSAS DUDOSAS.

A.            La Biblia expone el principio de esta manera:

1.    1 Co. 6:12:  “todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.”

2.    Se repite en 1 Co. 10:23:  “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.”

3.    En otras palabras, sólo por ser lícita una cosa, no debemos pensar que sea bueno hacerla.

B.            Hay dos razones bíblicas para este principio:

1.    Algunas cosas tienden a apoderarse de la persona, y por lo tanto el creyente debe abstenerse de ellas.  Éste es el argumento de 1 Co. 6:12.

a.          Hay que tener cuidado con el poder adictivo de las bebidas alcohólicas, el tabaco y las drogas.

b.          Hay que evitar ciertas situaciones con personas del sexo opuesto, porque es posible que la pasión sexual se apodere de uno o de una.

c.          El principio indica que aunque algunas cosas en sí no constituyen pecado, debemos evitar que se puedan apoderar de nosotros.

2.    Además, algunas cosas lícitas pueden ser un tropiezo para alguien más débil, incluso pueden obstaculizar la conversión de incrédulos.

a.          1 Co. 10:23 manifiesta que algunas cosas permisibles no edifican.

(1)          Lo que hacemos debe edificar, no destruir.  El versículo siguiente dice.  “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1 Co. 10:24).

(2)          Fil. 2:4 dice:  “no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”

(3)          El principio indica que el creyente no debe dañar a su hermano, causándole caer.  También los padres deberían tener en cuenta a sus propios hijos y el efecto de su conducta en ellos.

b.          Además, debemos evitar ser obstáculo para los incrédulos.

(1)          La práctica de algo lícito podría causar la condenación infernal de alguien; entonces ¿de qué sirve afirmar:  “a mí no me parece malo”?

(2)          El argumento de este principio es:  “como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos” (1 Co. 10:33).

c.          El principio global es:  “No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios” (1 Co. 10:32).

C.            Los resultados de violar este principio son:

1.    Buscar los límites de lo permitido es una provocación a Dios.  1 Co. 10:22 advierte en forma de interrogante:  “¿O provocaremos a celos al Señor?  ¿Somos más fuertes que él?”  ¿No es vergonzoso que un hijo de Dios le provoque?

2.    Es pecado violar este principio, causando que otro caiga.  1 Co. 8:9 dice:  “Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles.”  Después, el v. 12 dice:  “De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis.”

 

III.          EL PRINCIPIO QUE SIRVE DE GUIA AL CREYENTE SINCERO ES:  “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Co. 10:31).

A.            La idea es ésta:  “Si una práctica perjudica la causa de Cristo y no glorifica a Dios, me abstengo de ella.”

B.            La actitud del creyente debe ser:

1.    Mi vida pertenece a Dios, porque 1 Co. 6:19-20 dice:  “¿ignoráis [...] que no sois vuestros?  Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”

2.    Por lo tanto, me entrego a Dios para la edificación de su obra, y evitaré que Satanás deshonre la obra de Cristo mediante mi conducta.

C.            Es decir, la actitud idónea para el creyente es:

1.    “No quiero ser un hijo que busque los límites de la tolerancia del Padre celestial.”

2.    “Al contrario, quiero ser el mejor hijo posible, haciendo todo lo posible por glorificar a Dios y nunca serle una deshonra.”

 Lo que cree hace la diferencia