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RAZONES DE LO QUE
CREEMOS VOL.1
Escrito por Dr. Lester Hutson
Propiedad literaria - Dr Lester Hutson
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El texto de este estudio dice: “Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga.” Muchas personas se preguntan si Dios de veras disciplina cuando su hijo desobedece. La respuesta es un “sí” enfático.
I. DIOS DISCIPLINA A SUS HIJOS.
A. Las Escrituras contienen muchas manifestaciones de la disciplina del Padre celestial.
1. El texto declara que Dios nos castiga como un padre amante castiga a su hijo.
a. Se debe recalcar que son sus hijos a los que Dios castiga. Puede permitir que otros continúen en el pecado, al menos por el presente, pero corrige el pecado en sus propios hijos.
b. Si uno no ha nacido de nuevo, puede pecar, pareciendo escapar de cualquier castigo; sin embargo, su castigo está reservado en el infierno.
c. Pero, Dios disciplina a su hijo cuando éste peca.
d. Si uno persiste en el pecado, sin experimentar ningún castigo, es que no es hijo de Dios. La Biblia dice: “Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos” (He. 12:8).
2. Dios afirma: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo” (Ap. 3:19).
3. He. 12:6-7 declara: “Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?”
B. La palabra traducida por “disciplina” (He. 12:5), según el diccionario griego de Strong, significa aprendizaje, educación, corrección y castigo.
1. Es obvio que la disciplina no es una acción vengativa provocada por el enfado de Dios. Siempre es una medida correctiva para nuestra instrucción.
2. La disciplina es para disuadir del mal e incitar al bien.
3. Pablo escribe: “mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo” (1 Co. 11:32).
4. Por la finalidad positiva del castigo divino, no debemos sentir resentimiento hacia Dios cuando se produce. La Palabra dice: “Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyes” (Sal. 94:12).
5. No debemos menospreciar el castigo divino (Job 5:17; He. 5:12; Pr. 3:11-12). Pr. 3:11-12 amonesta: “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.”
II. ¿CUÁL ES EL PROPÓSITO DE LA DISCIPLINA DE DIOS?
A. Como acabo de exponer, la disciplina procura corregir las faltas en el hijo de Dios. Así que, lo que provoca la disciplina es el mal existente en la vida del creyente.
1. Dios odia el mal (Sal. 119:104). Cuando el hijo de Dios tolera el mal en su vida, Dios no puede permanecer inactivo, sin disciplinar.
2. Tolerar y abrazar el pecado es rebelarse contra Dios, porque es hacer la voluntad del Diablo y no la de Dios.
a. Si un hijo hace lo opuesto a lo que su padre le manda, se puede decir que es rebelión.
b. Sobre la opinión divina acerca de la rebelión, 1 S. 15:23 dice: “Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová”.
3. Is. 59:2 dice: “pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.”
4. Acerca de las consecuencias de su pecado, David dice: “Me castigó gravemente JAH” (Sal. 118:18).
B. No sólo los pecados flagrantes provocan el castigo de Dios.
1. Casi todo el mundo reconoce que Dios castiga a sus hijos por cometer pecados manifiestos como:
a. Mentir, asesinar, embriagarse, cometer adulterio o fornicación, robar...
b. La Biblia demuestra el castigo que algunos sufrieron por cometer pecados de esta índole: Noé (Gn. 9:20-25), Abraham (Gn. 12:10-20) y David (2 S. 11).
2. Sin embargo, algunos pecados más sutiles y de aspecto más inofensivo también impiden la comunión con Dios e incitan su disciplina.
a. Odiar, provocar contiendas, envidiar, ser orgulloso o chismoso, también son una abominación ante Dios (Pr. 6:16-19).
b. La Biblia indica que Dios disciplina cuando el creyente se descuida de la iglesia, la oración y el estudio bíblico, cuando llega a ser farisaico y legalista, cuando el aprecio por lo mundano crece y disminuye el aprecio por lo espiritual...
III. MIENTRAS PREVALECE EL PECADO SIN CONFESAR, EL HIJO DESOBEDIENTE ESTÁ BAJO LA DISCIPLINA DEL SEÑOR.
A. Los pecados (incluso los del creyente) se han de pagar. Los creyentes pagamos por ellos mayormente en esta vida.
1. La Biblia dice: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna” (Gá. 6:7-8).
2. Es verdad que la liquidación definitiva de cuentas no ocurrirá hasta el tribunal de Cristo (2 Co. 5:10), cuando algunos sufrirán pérdida (1 Co. 3:15). Sin embargo, en esta vida pagamos por muchos de los pecados.
a. Se pueden cometer pecados en la juventud que causan deshonra para toda la vida (Job 20:11).
b. El hijo de Dios puede percibir la gravedad del pecado cuando empieza a sentir los latigazos de Dios sobre su espalda.
B. No se trata de un castigo de corta duración. La disciplina de Dios continua mientras perdura la rebeldía.
1. La Biblia dice: “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad” (1 Jn. 1:6).
2. La comunión queda impedida mientras no cesa la iniquidad causante (Sal. 66:18).
C. La única forma para hacer cesar la disciplina es arrepentirse de los pecados, confesándolos a Dios.
1. 1 Jn. 1:9: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” Pero, Juan el Bautista advierte sobre el arrepentimiento falso (Mt. 3:8).
2. Pr. 28:13: “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.”
IV. AHORA, VEAMOS LO QUE OCURRE CON LA PERSONA QUE ESTÁ BAJO DISCIPLINA.
A. Lo primero que ocurre es que se deteriora su espiritualidad.
1. Se desvanecen el gozo y la felicidad.
a. El verdadero gozo y felicidad se producen al saber y hacer lo que Dios aprueba (Jn. 13:17).
b. Sin embargo, como David (Sal. 51:3), la persona que sabe lo que debe hacer, pero no lo hace, es condenada por su propia conciencia (Stg. 4:17).
2. La iglesia y los creyentes que sirven a Dios suelen incomodar a la persona que experimenta el castigo de Dios.
3. La persona disciplinada suele asociarse con otras personas de su misma condición, criticando a los que procuran servir a Dios con fidelidad. Parece aliviar su conciencia rebajar a otros a su nivel. El mal en su vida produce aprecio por las tinieblas y resentimiento por la luz (Jn. 3:19).
4. Entonces, el descontento, el disgusto, la frustración, la intranquilidad y la amargura se apoderan de ella.
5. Puede que el lector de este estudio también tenga que admitir que su problema es que está experimentando la disciplina del Señor.
B. La disciplina no sólo causa tormento espiritual; a veces, Dios aplica su castigo a lo material.
1. La advertencia para todo creyente es: “¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” (He. 10:31).
2. Recordemos las palabras pronunciadas por David, cuando éste sufría bajo las manos de Dios: “Me castigó gravemente JAH” (Sal. 118:18). Vivir de forma que incite el castigo de Dios es buscarse un sinfín de problemas.
3. Cuando Dios se pone en acción, la Biblia pregunta: “¿y quién podrá sostenerse en pie?” (Ap. 6:17). Además, Dios no emplea métodos convencionales y, por consiguiente, no hay defensa que valga.
4. Dios puede usar muchas cosas para castigar: la enfermedad y la muerte (1 Co. 11:24-30), el dinero, la calamidad, el trabajo...
5. En el caso de Jonás, Dios empleó una tormenta y un gran pez (Jon. 1-2).
6. David experimentó diversas calamidades: un hijo suyo violó a su propia hermana (hija de David, 2 S. 13:14), otro hijo violó a la esposa de David (la madrastra del violador, 2 S. 16:22) y uno de sus hijos murió (2 S. 18:33).
7. Cuando regresé de un viaje a Méjico, mis hijos salieron corriendo para saludarme. Espero que no les tenga que pasar nada para que Dios pueda alcanzarme a mí.
8. Sin embargo, Dios puede hacerlo. Puede alcanzarnos por nuestros hijos, por enfermedad, por ruina económica... Dios sabe cuál es el punto débil de cada uno.
Antes de continuar en el plan de realizar algún mal, provocando el castigo de Dios, sería conveniente tener en cuenta lo que implica estar bajo la disciplina del Señor.Lo que cree hace la diferencia