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RAZONES DE LO QUE CREEMOS VOL.1
Escrito por Dr. Lester Hutson

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LOS TRES ASPECTOS DE LA SALVACIÓN

2 Co. 1:10

 

            El propósito de este capítulo es presentar una verdad sencilla que cada creyente debe saber muy bien.  A pesar de ser fundamental, muchos nunca la han entendido.  Su comprensión arrojará luz sobre muchas enseñanzas bíblicas, esclareciendo varios pasajes difíciles.  En definitiva, es una de las claves bíblicas más importantes.

            El infinitivo “salvar”, y las palabras derivadas de él (salvo, salvación...), se derivan a su vez de “sozo” o “sos” en griego, que según el diccionario griego de Strong significa “salvar, rescatar o proteger”.  Aunque tienen muchas connotaciones religiosas, en realidad, se trata de unas palabras comunes.  Es igual decir,  “se libró del peligro” que “se salvó del peligro”.  Un niño se puede salvar de ser atropellado por un coche.  Uno se puede salvar de una pandilla de maleantes.  O, uno se puede salvar de la condenación eterna.

            La Biblia habla de la salvación en tres sentidos diferentes.  Muchas personas se equivocan al pensar que siempre se refiere a la salvación del infierno.  También significa la liberación cotidiana de tentaciones y peligros, los cuales podrían arruinar nuestro testimonio.  Además, se emplea en el sentido de la liberación de la presencia del pecado, lo cual es un acontecimiento todavía futuro.  La necesidad de una buena comprensión de esta enseñanza es obvia.  Imaginemos  que alguien explica a un incrédulo cómo salvarse de la condenación mediante un pasaje que se refiere a la salvación de los peligros en la vida del creyente.  Ro. 10:13 es un pasaje que se emplea exactamente de esta manera, incluso por personas con muy buenas intenciones.  Se aplica a los incrédulos, cuando en realidad es para los creyentes.  Así se crea mucha confusión.

            Conviene subrayar lo importante que es determinar el sentido en que un pasaje emplea la palabra “salvar”, o las palabras derivadas de ella, para luego usarla en el mismo sentido.

            En el texto, 2 Co. 1:10, se refiere a la salvación en sus tres aspectos, que consideraremos a continuación punto por punto.

 

I.           LA SALVACIÓN DE LA PENA DEL PECADO.

A.            La pena por el pecado es la muerte eterna, o sea, la eterna separación de Dios (Ro. 5:12).  Los que han experimentado la salvación en este sentido han sido librados de esta pena o castigo.

1.    La Biblia dice que el creyente “ha pasado de muerte a vida” (Jn. 5:24).

2.    Además, 1 Jn. 3:14 afirma que los creyentes “sabemos que hemos pasado de muerte a vida”.

3.    Jesús se refirió a la salvación en este sentido, diciendo:  “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Jn. 11:25).

B.            Es importante notar que esta salvación siempre está en el pasado para los que la han experimentado.

1.    Jn. 5:24 dice que el creyente “ha pasado” de muerte a vida, lo cual indica algo consumado.

2.    Jesús dijo a una mujer creyente:  “Tu fe te ha salvado [pasado], vé en paz” (Lc. 7:50).

3.    Incluso, decir “sois salvos” (Ef. 2:8) indica que la acción ha ocurrido con anterioridad.  Estar a salvo significa que ya se ha salvado.

4.    2 Ti. 1:9 también afirma que la salvación es una realidad consumada en el pasado para el creyente.  Dice:  “quien nos salvó”.

5.    La salvación de la pena por el pecado no es progresiva, sino se efectúa por completo en el momento de creer.  A partir de este momento, “somos salvos”; y, en cualquier momento posterior, podemos afirmar haber sido librados de la pena por el pecado anteriormente.

C.            Como demuestran estos pasajes ya mencionados, experimentamos esta salvación en el momento de creer.

1.    Pablo lo explicó al carcelero de Filipos, diciendo:  “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hch. 16:31).

2.    Jn. 3:36 dice:  “El que cree en el Hijo tiene vida eterna”.

3.    También enseñan lo mismo Jn. 5:24 y 11:25.

D.            La salvación en este sentido se realizó por la muerte de Cristo.

1.    1 Ts. 5:9-10:  “Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.”

2.    Nos rescató de la muerte, muriendo en nuestro lugar (Ro. 5:8), como nuestro sustituto.  Así nos reconcilió para con Dios (Col. 1:21-22).

E.             Cristo efectuó esta salvación, dando “su vida [...] por las ovejas”, como nuestro Buen Pastor (Jn. 10:11).

F.             La salvación en este sentido es la gracia salvadora de Dios (Ef. 2:8).

G.            Veamos el resumen de la enseñanza de esta salvación.

1.    Ocurrió en el pasado.

2.    Es una obra consumada, no progresiva.

3.    Es de la pena por el pecado.

4.    Se experimenta cuando uno cree.

5.    Se efectúa por la muerte de Cristo.

6.    Cristo nos la proporciona como nuestro Buen Pastor.

7.    Es la obra salvadora de Dios.

 

II.            LA SALVACIÓN DEL DOMINIO DEL PECADO.

A.            Satanás desea eliminar nuestra espiritualidad, arruinar nuestro testimonio, destruir nuestro gozo, productividad y felicidad...  Pero Dios quiere salvarnos de estos peligros.

1.    Pablo habló de estos peligros en Ro. 7:15-23.  Se daba cuenta de que Satanás podía obstaculizar su comunión con Dios, robándole todos los  beneficios que resultan de ella.  Pero al final del pasaje (v. 24-25), anuncia que hay salvación en Cristo.

2.    Pablo se refirió a la salvación en este sentido, diciendo:  “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Ro. 8:2).

3.    También dijo:  “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros” (Ro. 6:14).

B.            La salvación en este sentido es presente y progresiva.

1.    Esta clase de salvación nos hace falta en cada momento de cada día.

2.    Pablo reconocía su necesidad de esta salvación continua, solicitando las oraciones de los filipenses a este fin:  “Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación, conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte” (Fil. 1:19-20).

3.    David se refirió a este aspecto de salvación, diciendo:  “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Sal. 46:1).

C.            La salvación en este sentido es la gracia sustentadora de Dios.

1.    Dios se refiere a esta salvación con estas palabras:  “Bástate mi gracia” (2 Co. 12:9).

2.    1 Co. 10:13 nos promete la salvación de los peligros de cada día.  Dice:  “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”

D.            Sólo el creyente cuya vida está sometida a la voluntad de Dios puede experimentar esta salvación.

1.    Si el creyente se somete a Dios, andando conforme a la verdad, Dios le salva en este sentido.

a.          Stg. 1:25 dice:  “Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.”

b.          Pablo se refiere a esta salvación en Fil. 2:12-13:  “Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”  Debe notarse que la salvación de la pena del pecado no depende de las obras humanas; sin embargo, la salvación del dominio del pecado requiere muchos esfuerzos humanos.

c.          Esta verdad se desarrolla todavía más en 2 Ti. 2:21:  “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.”

d.          En este sentido, 1 P. 3:21 afirma:  “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva”.

2.    En cambio, el creyente cuyo comportamiento no se conforma a la voluntad de Dios no experimenta la salvación de las cosas que le pueden destruir.

a.          “Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras” (Sal. 145:18).

b.          “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír” (Is. 59:1-2).

E.             El creyente que ha vivido de tal forma que ha perdido la salvación en este sentido (Gá. 5:4), sólo puede recuperarla mediante la oración.

1.    Tenemos esta promesa en 1 Jn. 1:9:  “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

2.    Ro. 10:13 se refiere a esta clase de salvación, cuando afirma:  “todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

3.    Ananías instruyó así a Pablo:  “lava tus pecados, invocando su nombre” (Hch. 22:16).

4.    Pedro mandó a Simón:  “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios” (Hch. 8:22).

F.             La salvación en este sentido se efectúa por la vida de Cristo.

1.    He. 7:25 dice:  “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”

2.    Nuestro Pontífice, quien vive, habiendo traspasado los cielos, nos invita a recibir toda la salvación diaria que nos hace falta (He. 4:14-16).

G.            Cristo efectúa esta salvación como nuestro Gran Pastor, porque es éste quien se dedica a cuidar sus ovejas.  He. 13:20-21 dice:  “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos.  Amén.”

H.            Veamos el resumen de la enseñanza de esta salvación.

1.    Ocurre en el presente.

2.    Es progresiva.

3.    Es del dominio del pecado.

4.    Se puede perder.

5.    Se recupera mediante la oración con corazón arrepentido.

6.    Se efectúa mediante la vida de Cristo.

7.    Cristo la efectúa como nuestro Gran Pastor.

8.    Es la obra sustentadora de Dios.

 

III.          LA SALVACIÓN DE LA PRESENCIA DEL PECADO.

A.            Un día el Señor llevará al creyente consigo, fuera del alcance del pecado.  Además, estará a salvo de toda la ira que Dios derramará sobre el pecado y los pecadores.

1.    Ro. 5:9 se refiere a esta salvación, afirmando:  “por él seremos salvos de la ira.”

2.    Ro. 13:11 dice:  “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.”

3.    Pedro declara que los creyentes son “guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero” (1 P. 1:5).

B.            Esta salvación está en el futuro.

1.    Ro. 5:9 dice:  “seremos salvos”, refiriéndose a un suceso todavía futuro.

2.    Aún no se ha realizado, pero ocurrirá, tal como demuestran los versículos anteriores.

C.            La salvación en este sentido será efectuada por la venida de Cristo.

1.    Será entonces cuando los cuerpos corruptibles serán hechos incorruptibles (1 Co. 15:51-55).

2.    Seremos transformados y estaremos con el Señor para siempre, donde estaremos a salvo del pecado y de toda ira (1 Ts. 4:13.17).

D.            Todavía esperamos la consumación de esta salvación.  Tit. 2:13 dice:  “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.”

E.             Esta salvación es la gracia glorificadora de Dios.

1.    Pablo habló de ella en 2 Ti. 4:7-8:  “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.  Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”

2.    Pedro dice que hay una herencia gloriosa “reservada en los cielos” (1 P. 1:4-5).

3.    Dios glorificará a sus hijos (Ro. 8:17, 30), lo cual será la consumación de la gracia (1 P. 1:13).

F.             Cristo efectuará esta salvación como el Príncipe de los pastores.  Pedro dice:  “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 P. 5:4).

G.            Veamos el resumen de la enseñanza de esta salvación.

1.    Tendrá lugar en el futuro.

2.    Es de la presencia del pecado.

3.    Se experimentará cuando vuelva el Señor.

4.    Será efectuada mediante su venida.

5.    Cristo la efectuará como el Príncipe de los pastores.

6.    Es la gracia glorificadora de Dios.

 

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