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RAZONES DE LO QUE
CREEMOS VOL.1
Escrito por Dr. Lester Hutson
Propiedad literaria - Dr Lester Hutson
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Una idea muy común es que Dios es el Padre espiritual de todos los hombres y que éstos son hermanos entre sí, formando así una gran familia. Además, por la teoría de la evolución de los humanos a partir de los “animales inferiores”, muchos creen que éstos son nuestros primos. Oponerse a esta creencia popular se considera fanatismo.
Rechazamos las afirmaciones de la doctrina de la paternidad de Dios y la hermandad de los hombres, porque consideramos que no sólo carecen de fundamento bíblico, sino que contradicen lo que enseña la Biblia.
Creemos que Dios es el Padre de todos los que han recibido la salvación de la pena por el pecado. Por consiguiente, sólo los creyentes forman la familia de Dios.
I. EL UNIVERSALISMO ES ATRACTIVO PERO SINIESTRO.
A. Se basa en una suposición falsa.
1. Supone que Dios es el Padre de todos los humanos, porque todos aparentemente provenimos del primer hombre.
2. Es verdad que todos hemos descendido del primer hombre, Adán.
a. Gn. 1:26-28 y 2:15-24 relatan cómo Dios creó primero al hombre y después a la mujer. Todos los demás hemos descendido de ellos.
b. El “primer Adán” es cabeza de la humanidad, habiendo además introducido en ella el pecado (Ro. 5:12).
c. Puesto que hay un vínculo común entre los hombres por ser descendientes de Adán, 1 Co. 15:39 dice: “una carne es la de los hombres”.
3. Aunque Dios hizo que todos descendiéramos de Adán, no quiere decir que todos seamos hermanos espirituales e hijos de Dios.
a. No es lo mismo descender de Adán que pertenecer a la familia de Dios.
b. La suposición del universalismo, aunque carnalmente atractiva, no es verdad. 1 Co. 2:14 dice: “el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios [...] se han de discernir espiritualmente.”
4. El Espíritu Santo ha discernido y manifestado en la Biblia que todos los hombres no forman una misma familia espiritual como hijos de Dios.
a. 1 Jn. 3:10 diferencia entre “los hijos de Dios, y los hijos del diablo”.
b. Ro. 9:6-8 ofrece más información sobre el tema. El v. 8 dice: “No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios”.
B. A pesar de la claridad bíblica, muchos siguen con la idea de que todos los hombres son hijos de Dios, constituyendo así una gran familia.
1. Los judíos seguramente se referían sólo a sí mismos, pero la idea coincide con exactitud con el universalismo. Decían: “un padre tenemos, que es Dios” (Jn. 8:41).
2. A diario se propaga de muchas formas este concepto universalista.
a. Especialmente lo hacen diversas iglesias y su propaganda religiosa.
b. Muchos lo hacen para promulgar la reforma social.
c. Muchísimas personas con buenas intenciones, pero mal informadas, participan en propagar el concepto universalista.
C. El concepto universalista tiene unas consecuencias devastadoras.
1. Resulta atractivo para el sentido humano de armonía y justicia.
2. Parece indicar que sería injusto que Dios tuviera a algunos por hijos y a otros no.
3. Ofrece seguridad, garantizando que a fin de cuentas todo saldrá bien. Aunque algunos se comporten mal, la bondad de Dios prevalecerá, arreglando todo.
4. Sirve para consolar al hombre, asegurándole de que todo está bien, siendo realmente un engaño.
a. El hombre se engaña, perdiendo el conocimiento de la culpabilidad y la condenación (2 Co. 4:4).
b. Así que, va encaminado directo al infierno, sin darse cuenta de ello.
II. LA VERDAD ES QUE TODOS LOS INCRÉDULOS SON HIJOS DE SATANÁS Y SÓLO SON HERMANOS DE LOS DEMÁS INCRÉDULOS.
A. Así lo manifiesta Jesús en Jn. 8:38-44.
1. Distingue entre su propio “Padre” y el de sus interlocutores (v. 38).
2. Jesucristo era el “Hijo unigénito” de Dios (Jn. 3:16; 1:14). No hay duda acerca de quién es el Padre de Jesús. Es Dios.
3. Jesús afirmó que los incrédulos con quienes hablaba tenían otro padre, porque si Dios fuera su Padre, amarían a Jesús (Jn. 8:42). Sin embargo, no le amaban, y no creían en Él. Al contrario, procuraban matarle, porque la palabra de Dios no tenía cabida en ellos (v. 37).
4. A estos incrédulos, descendientes de Adán, Jesús dijo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo” (v. 44).
B. Los incrédulos son hijos de Satanás, porque le obedecen.
1. Dios desea y manda “a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hch. 17:30), “no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 P. 3:9).
2. La voluntad de Satanás se opone de forma radical a la voluntad de Dios (2 Ts. 2:4). Engaña a los hombres, conservando su incredulidad a fin de que se condenen (2 Ts. 2:10).
3. La Palabra de Dios enseña que si uno obedece a Satanás, entonces es su siervo. Por lo tanto, cada incrédulo es siervo de Satanás, porque le obedece. En lugar de pertenecer a Dios, el incrédulo pertenece a Satanás. Ro. 6:16 afirma: “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?”
4. El incrédulo obedece a Satanás y desobedece a Dios. Así que, no está con Dios, sino con Satanás.
5. La única forma para llegar a pertenecer a la familia de Dios es obedecer a Dios. Ro. 6:17 explica: “aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina”. La doctrina o voluntad de Dios para el incrédulo es: “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Jn. 3:15).
C. El argumento de que todos son hijos de Dios, no importa su desobediencia, simplemente no se puede mantener a la luz de las Escrituras. Los incrédulos son hijos de Satanás.
1. Son “hijos de desobediencia” (Ef. 2:2; 5:6; Col. 3:6).
2. Son “hijos de ira” (Ef. 2:3).
3. Son “hijos del diablo” (1 Jn. 3:10).
III. LA ÚNICA FORMA PARA LLEGAR A SER HIJO DE DIOS ES POR LA FE.
A. Así lo declaran las Escrituras.
1. Gá. 3:26: “pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús”.
2. Jn. 1:12: “a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”.
3. Dios ha pagado el precio por todos los creyentes (1 Co. 6:19-20), con la sangre de Cristo (1 P. 1:18-19).
4. Ser hijo de Dios no es cualquier cosa. Es algo milagroso efectuado por medio de la fe. 1 Jn. 3:1: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios”.
B. Uno nace de nuevo cuando cree, y así Dios llega a ser su Padre.
1. 1 Jn. 5:1: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios”.
2. 2 Co. 6:17-18: “Y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”
3. 1 Co. 8:6: “para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre”.
4. Sólo los creyentes pueden llamarle Padre a Dios (Ro. 8:14-17; Gá. 4:5-7; Mt. 6:9).
C. Los verdaderos hermanos de los creyentes son los demás creyentes, porque todos ellos son hijos de Dios.
1. No importa la raza, nacionalidad o posición social, todos los creyentes son “hijos del Dios viviente” y hermanos de los demás creyentes (Ro. 9:23-26).
2. Mediante la fe, hay “un Dios y Padre de todos” (Ef. 4:6) los creyentes que forman su familia (Jn. 11:52). Ningún incrédulo es verdadero hermano del creyente, ni tampoco puede llamarle Padre a Dios.
Lo que cree hace la diferencia