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RAZONES DE LO QUE
CREEMOS VOL.1
Escrito por Dr. Lester Hutson
Propiedad literaria - Dr Lester Hutson
Este material es propiedad literaria y se prohibe copiar o reproducir sin permiso expresado en escrito por el Dr. Lester Hutson
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2
Es evidente que una gran parte de las personas que estudian la Palabra de
Dios no saben hacerlo. Es común
pensar que el estudio bíblico consiste en leer algunos pasajes y consultar
comentarios bíblicos. Aunque estas
cosas pueden ser útiles, el buen estudio bíblico requiere algo más. Lo que ofrezco a continuación, de ninguna manera, agota el
tema, pero pienso que puede ser de utilidad para el estudiante de la Biblia.
I.
ES NECESARIO QUE LOS MOTIVOS DEL ESTUDIO BÍBLICO SEAN CORRECTOS.
A.
Primero, se debe estudiar para “presentarte a Dios aprobado”.
1.
No debemos estudiar sólo para refutar a un católico, un testigo de
Jehová, u otro sobre algún punto doctrinal.
(El estudio puede preparar para ello, pero no debe ser el motivo
principal.)
2.
Tampoco es válido el deseo de saber más que otros.
En 1 Co. 4:6, 18-19, Pablo condena el envanecimiento.
Vanagloriarse de conocimientos bíblicos es de lo más repulsivo.
3.
Debemos estudiar la Biblia por amor a Dios, deseando que el nos apruebe.
a.
Pablo dijo: “Porque el
amor de Cristo nos constriñe” (2 Co. 5:14).
b.
También dijo que la acción motivada por amor (incluyendo, por supuesto,
el estudio bíblico) no produce vanagloria, porque “el amor no es jactancioso,
no se envanece” (1 Co. 13:4).
B.
Segundo, se debe estudiar la Biblia para ser “obrero que no tiene de
qué avergonzarse”.
1.
Somos exhortados a contender “ardientemente por la fe que ha sido una
vez dada a los santos” (Jud. 3). Sin
embargo, no se puede contender por lo que ni siquiera se conoce.
Es una lástima que muchas personas, que durante años han tenido la
oportunidad de estudiar la Biblia, todavía no estén capacitadas para contender
por la fe.
2.
No saber explicar la salvación de la pena del pecado, los requisitos
para el bautismo o la diferencia entre la justificación y la santificación
debe ser motivo de vergüenza para el creyente que ha tenido suficiente tiempo
para prepararse.
3.
Mediante el estudio el creyente puede evitar la situación que incitó
la reprensión de He. 5:11-13, que dice: “Acerca
de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis
hecho tardos para oír. Porque
debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se
os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios;
y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.
Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de
justicia, porque es niño”.
C.
Tercero, se debe estudiar a fin de poder “usar bien la palabra de
verdad”.
1.
Hay denominaciones enteras levantadas sobre pasajes malinterpretados.
2.
Sacar pasajes del contexto, emplearlos en un sentido ajeno y aplicar
pasajes a incrédulos cuando están dirigidos a creyentes son algunas de las prácticas
que fomentan el error doctrinal.
3.
Existe una perfecta armonía en las Escrituras. El
estudio diligente, teniendo en cuenta la totalidad de la Biblia, capacitará al
estudiante para “usar bien la palabra de verdad”.
a.
La Palabra de Dios acomoda “lo espiritual a lo espiritual” (1 Co.
2:13). Por lo tanto, debemos
practicar la comparación de textos para averiguar la enseñanza bíblica sobre
cualquier tema. Pablo dijo a
Timoteo: “Considera lo que digo,
y el Señor te dé entendimiento en todo” (2 Ti. 2:7).
No podemos esperar obtener un entendimiento correcto si no tenemos en
cuenta todo lo que la Biblia dice sobre un tema.
Hay que evitar el aislamiento de pasajes.
b.
Is. 28:9-10 dice: “¿A
quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina?
¿A los destetados? ¿a los arrancados de los pechos?
Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras
renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá”.
c.
Dado que la Palabra de Dios no tiene un arreglo temático, permitiendo
averiguar todo lo que enseña sobre un tema determinado en el mismo pasaje, es
imprescindible recurrir a diversos pasajes para entender su enseñanza sobre
cualquier materia.
d.
Así 2 Ti. 2:15 establece los tres motivos para el estudio de la Palabra
de Dios.
II.
ES NECESARIO DESARROLLAR BUENOS HÁBITOS DE ESTUDIO.
A.
Si es posible, debe haber un tiempo determinado para estudiar.
1.
Los de Berea escudriñaban las Escrituras cada día (Hch. 17:11).
Al igual que necesitamos comer cada día, debemos alimentarnos
espiritualmente con la misma regularidad.
2.
Es muy beneficioso establecer un tiempo específico para el estudio
diario, en vez de hacerlo de forma esporádica.
3.
Siempre es mejor estudiar cuando uno está descansado.
4.
No se puede aprender todo de golpe.
Salomón advirtió: “el
mucho estudio es fatiga de la carne” (Ec. 12:12).
Es mucho mejor estudiar un poco cada día que hacer un estudio intensivo
sin continuidad.
B.
Además, es conveniente tener un lugar de estudio.
1.
Es mejor si es un lugar aislado, con buena luz, en un entorno propicio
para estudiar.
2.
También conviene tener un lugar donde guardar papel, bolígrafos,
materiales de referencia...
C.
El estudio debe ser sistemático y exhaustivo.
1.
Hay que determinar el tema a investigar.
a.
Debe haber un propósito en concreto.
Es mejor elegir un tema concreto para analizarlo en profundidad.
b.
No conviene que el tema sea demasiado amplio. No se puede abarcar todo a la vez. El aprendizaje de un tema abrirá la puerta a otro, hasta que
uno tenga la capacidad de abarcar materias de más envergadura.
c.
Hay que aprender a centrarse en el tema.
(1)
Hay que abarcar uno a la vez.
(2)
No conviene cambiar de temas, sin profundizar en ninguno.
(3)
Cualquier conocimiento bíblico es bueno, pero es mejor tener
conocimiento sistemático.
2.
Es conveniente utilizar papel y lápiz para tomar apuntes.
a.
Los apuntes son como gráficos, y “una
imagen vale más que mil palabras”.
b.
Está demostrado que solemos aprender mucho más si tomamos apuntes.
c.
Además de facilitar la retención, tomar apuntes ayuda a la hora de
repasar.
3.
El buen estudiante se formula preguntas.
a.
¿Quién habla? ¿A quién
se dirige? ¿Sobre qué habla?
¿Cuándo pasó? ¿Dónde ocurrió? ¿Por
qué sucedió? ¿Cómo pasó?...
b.
Contestar esta clase de preguntas amplia el conocimiento bíblico.
4.
El estudio bíblico debe ser un análisis de las Escrituras.
a.
Es comparar pasaje (capítulo y versículo) con pasaje.
La misma Biblia es su mejor comentario (Is. 28:9-10).
b.
Uno de los mejores libros de referencia es una buena concordancia.
c.
También es conveniente emplear diccionarios, comentarios y otros libros
de referencia.
5.
Después de sacar información bíblica, conviene organizarla por temas.
6.
Entonces, está disponible para repasarlo.
III.
EL BUEN ESTUDIO BÍBLICO REQUIERE MEDITACIÓN.
A.
La meditación consiste en reflexionar sobre lo que se ha estudiado,
averiguando su aplicación práctica para la vida.
1.
Como indica su definición, la meditación requiere el estudio previo,
porque no se puede meditar sobre lo desconocido. Así que, la meditación comienza con la consideración de un
tema determinado.
2.
Según Jos. 1:8, la verdad de la Palabra de Dios debe estar impresa en
nuestras mentes, permitiendo que recurramos a ella para la reflexión y la
meditación.
B.
La meditación consiste en mirar las Escrituras desde tantas
perspectivas como sea posible.
1.
Hay que buscar las respuestas de: quién,
qué, cuándo, por qué, dónde y cómo.
2.
¿Se trata de un mandato a obedecer, un motivo de alabanza, un ejemplo a
seguir, una promesa a recibir?
3.
¿Existen condiciones especiales que limiten su aplicación?
4.
Un buen procedimiento es el énfasis de diferentes palabras en el mismo
pasaje, como el Sal. 23.
a.
Jehová.
b.
Jehová es.
c.
Jehová es mi.
d.
Jehová es mi pastor.
C.
Entonces, hay que hacer una aplicación a la vida personal.
1.
¿Cómo me afecta? ¿Por qué?
¿Qué cambios implicará?
Lo que cree hace la diferencia