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RAZONES DE LO QUE
CREEMOS VOL.1
Escrito por Dr. Lester Hutson
Propiedad literaria - Dr Lester Hutson
Este material es propiedad literaria y se prohibe copiar o reproducir sin permiso expresado en escrito por el Dr. Lester Hutson
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1
La Biblia es la Palabra de Dios (2 Ti. 3:16) y es veraz (Jn. 17:17).
Es nuestra firme convicción que cada persona tiene el derecho y el deber
de estudiarla. No se puede aprender
la verdad sin estudiarla. Dios no nos ha dotado con el conocimiento del mismo modo que
nos ha dado un corazón, un cerebro, la sangre...
Tampoco existe un método artificial para adquirirlo.
Para aprender es necesario observar, leer, investigar, experimentar... Es
decir, hay que estudiar, porque todas estas cosas constituyen el estudio.
No hay otra manera para adquirir el conocimiento.
El propósito de este estudio es demostrar por qué cada persona debe
estudiar la Biblia.
I.
LA PALABRA DE DIOS NOS ENSEÑA A ESTUDIARLA.
A.
Algunos afirman que el estudio bíblico no es para la persona media.
1.
Opinan que la Biblia es demasiado complicada para ella.
2.
Afirman que cualquier estudioso formal de la Biblia tendría más
conocimiento que cualquier laico.
3.
Así llegan a la conclusión que no es conveniente que el laico medio se
moleste en estudiar la Biblia. Es
mejor que acepte la opinión de los estudiosos.
B.
Hay dos cosas a tener en cuenta en este punto.
1.
Tener muchos estudios bíblicos no asegura la comprensión de la Biblia.
(Éste fue el caso de Saulo de Tarso, Fil. 3:4-6; Hch. 22:3.)
2.
Incluso la persona corriente, con pocos estudios, puede encontrar
preciosas enseñanzas en la Biblia. (Así
ocurrió con Pedro, Hch. 4:13.)
C.
La Biblia enseña que cada persona la estudie con diligencia.
1.
El Antiguo Testamento asienta firmemente el principio del estudio
diligente (Dt. 6:7-9).
2.
Los profetas practicaban el estudio diligente de las Escrituras (1 P.
1:10-11).
3.
Salomón dijo: “El corazón
del justo piensa [estudia] para responder” (Pr. 15:28).
4.
Moisés dijo: “¡Ojalá
fueran sabios, que comprendieran esto, y se dieran cuenta del fin que les espera!”
(Dt. 32:29).
5.
Por esta razón 2 Ti. 2:15 dice: “Procura
con diligencia [...] usa bien la palabra de verdad.”
No ocurre de forma espontánea; hay que estudiar.
D.
El desconocimiento de la verdad es una ofensa grave ante Dios.
1.
Primero, es rebelarse contra Dios, desobedeciendo abiertamente sus
mandatos.
a.
¿Cómo se puede usar bien la Palabra (2 Ti. 2:15), si no la estudiamos?
b.
Rebelarse contra Dios es como el pecado de adivinación (1 S. 15:22-23).
2.
Segundo, ¿cómo podemos hacer las cosas que Dios aprueba (2 Ti. 2:15),
si no sabemos cuáles son?
a.
Su Palabra revela su voluntad (1 Co. 2:10).
b.
Si uno no estudia, permanece ignorante de la verdad.
Así viola la verdad por su ignorancia voluntaria.
c.
Dios aborrece la ignorancia voluntaria (2 P. 3:5-7).
3.
Tercero, la Palabra de Dios es alimento espiritual para el alma que
debemos recibir para crecer en gracia (Mt. 4:4).
a.
Sin el estudio bíblico, uno es un enano espiritual.
b.
Debemos hacer caso a He. 5:12-14.
4.
Cuarto, las personas con más celo que conocimiento han perjudicado
mucho al cristianismo.
a.
Jesús dijo: “si el ciego
guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mt. 15:14). Todos hemos visto cómo personas sinceras conducen a otras al
hoyo.
b.
1 P. 3:15: “estad siempre
preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que
os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”.
II.
ESTUDIAR LA PALABRA DE DIOS ES UNA DE LAS COSAS MÁS BENEFICIOSAS QUE SE
PUEDEN REALIZAR.
A.
El que permanece en la Palabra es como el “que saca de su tesoro cosas
nuevas y cosas viejas” (Mt. 13:52).
1.
La Biblia es un tesoro repleto de joyas preciosas.
2.
Ro. 11:33: “¡Oh
profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus
caminos!”
B.
La Palabra de Dios es nuestra luz y nuestra lámpara (Sal. 119:105).
Es una fuente de sabiduría.
1.
Nos señala los peligros de la vida e indica cómo evitarlos.
2.
Ahora, más que nunca, necesitamos la luz de la sabiduría en tiempos de
tinieblas espirituales.
a.
Hay drogas, inmoralidad, falta de valores, matrimonios en crisis,
ideologías impías y una incertidumbre general.
b.
“Pero el fundamento de Dios está firme” (2 Ti. 2:19).
c.
Hermano, es bueno estudiar algo que es seguro y firme.
d.
David dijo: “En mi corazón
he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Sal. 119:11).
C.
El estudio de la Palabra de Dios es una experiencia enriquecedora.
1.
El estudio bíblico ensanchará la capacidad para adquirir más
conocimientos (Is. 28:9).
2.
La Palabra de Dios proporciona bendiciones para la vida (Stg. 1:25).
3.
Pablo dijo: “Considera lo
que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo” (2 Ti. 2:7).
D.
David dijo: “Por heredad
he tomado tus testimonios para siempre, porque son el gozo de mi corazón”
(Sal. 119:111).
III.
HAY UN MODO CORRECTO PARA ESTUDIAR LA PALABRA DE DIOS.
A.
Pablo dice: “usa bien la palabra de verdad” (2 Ti. 2:15).
1.
Debemos evitar el mal empleo de la Palabra, usándola para apoyar
nuestras propias opiniones.
a.
Debemos sacar nuestras ideas de ella, en lugar de hacer
que ella se ajuste a nuestras opiniones.
b.
No hay libertad para sacar sus palabras de contexto, torciéndolas para
decir lo que queramos.
2.
La Palabra de Dios no tiene que ajustarse a nosotros, sino nosotros a
ella.
a.
2 P. 1:20 dice: “entendiendo
primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación
privada”.
b.
La Biblia condena con severidad la manipulación de su contenido (Ez.
6:11; Ap. 22:18-20).
B.
El estudio bíblico requiere que el estudiante acepte la Biblia, tal
como es.
1.
El verdadero significado se averigua comparando escritura con escritura
(Is. 28:10).
2.
Hay que levantar nuestras creencias sobre libro, capítulo y versículo.
3.
De esta manera, evitamos ser “niños fluctuantes, llevados por
doquiera de todo viento de doctrina” (Ef. 4:14).
C.
La persona que estudia la Palabra de Dios de forma correcta y diligente
será como el árbol que David describe en Sal. 1:1-3.
Lo que cree hace la diferencia