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VERDADES BASICAS DE LA BIBLIA
Escrito por Dr. Lester Hutson

Propiedad literaria - Dr Lester Hutson 1986

Este material es propiedad literaria y se prohibe copiar o reproducir sin permiso expresado en escrito por el Dr. Lester Hutson

 

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INFORMACIÓN GENERAL Y AYUDAS PARA ENSEñAR

 

  

El propósito de este capítulo es explicar con más detalle el concepto del curso de las Verdade Básicas del la Biblia, darle a ud. algunas ayudas sobre cómo enseñar estas lecciones con mâs eficacia.

EL CONCEPTO DE VERDADES BÁSICA DE LA BIBLIA.

Aunque el concepto de estos estudios es inherente en este Manual del Maestro, permita que enuncie lo que es el ministerio de las Verdades Básicas de la Biblia. El propósito fundamental es presentar seis lecciones de una hora a lo largo de seis semanas (la hora debe ser mutuamente convenida). La enseñanza es normalmente más efectiva cuando se imparte a no más de una familia a la vez. La inhibición es mayor cuando aumente el número de personas, lo cual no permite que se hagan preguntas y se expresen sentimientos por miedo a lo que piensen los demás. La manera ideal para dar las lecciones es ponerse alrederor de una mesa donde se pueda sacar el esquema y las Biblias. En algunos casos, es mejor dar los estudios en un sitio donde haya alguien que cuide de los niños.

El material, aunque es sencillo, es profundo y de bastante peso. Por eso, es mejor no intentar darle todo en una o dos sesiónes. Una semana de intervalo permite que el estudiante pueda asimilar el material dado. Si no se hace así es facil que se confunda al no comprender bien las lecciones.

El hecho de llegar a un acuerdo con el estudiante para recibir las clases, establece una cita concreta en que el estudiante sabe que ud. irá así com el propósito de su visita. Al ser una visita acordada de antemano, no se pierde tiempo llamando a puertas sin encontrar a nadie. Por otra parte,este método es eficaz porque crea un ambiente que falicita la enseñanza y también el aprendizaje.

En la información impartida en los primeros seis capítulos de este manual, seexplica lo básico del cristianismo conformwe a su progresión coherente, sistemática y bíblica. Una idea conduce a otra, de modo que se da progresivamente una visión completa del cristianismo.

El estudiante escuchará la causa del cristianismo al recibir las Verdades Básicas de la Biblia. Él acepta escuchar con concentración, y ud. se compr-omete a presentar de modo sistemático y erudito el cristianismo tal como la Biblia lo expone. Es una lástima que la mayoria de las persona nunca se hayan parado a pensar en la defensa del cristianismo. Han oído pequeñas partes, pero sin ver el conjunto de ideas. Aún más triste es que la mayor parte de los creyentes no saben presentar de manera lógica y estructurada las razones bíblicas de nuestra fe cristiana. No saben por dónde empezar o terminar, o en qué orden dar las ideas. Nuestra causa es la más importante de la eternidad; y una vez vista, es profundamente revolucionaria. Las Verdades Básicas de la Biblia son simplemente un método que cualquier creyente serio puede emplear para presentar la causa del cristianismo de un modo metódico y claro. No es un truco sofisticado para hacer que el estudiante tome la decisión de ser cristiano. Es sencillamente la presentación de la fe cristiana a alguien que acepta escucharla.

UNA HERRAMIENTA DE EVANGELISMO Y DISCIPULADO

Las Verdades Básicas de la Biblia son al mismo tiempo una herramienta de evanagelismo y discipulado. Las primeras cuatro lecciones son principalmente evangelísticas y las dos últimas están orientadas al discipulado, si bien las primeras constituyen la base del discipulado. Una herramienta diseñada para contrarrestar dos problemas importantes de cristianismo. Primero, el de las profesions de fe vacías. Se habla de muchos que dan testimonio y no persev- eran. Aun con este método pueden darse casos de profesiones falsas, pero su naturaleza sistemática y completa reduce esta posibilidad, aumentando el número de conversiones verdareras.

El segundo problema es el de la falta de crecimiento del nuevo converso. Dem-asiados creyentes llegan a envolverse en el mundo, o caen en el error doctri- nal. Les falta instrucción en los rudimentos del cristianismo. Las Verdades Básicas de la Biblia no resuelven este problema, pero son un buen comienzo. Unido a un buen programa para el crecimiento de nuevos miembros, estos estudios ayudan a su estabilildad y madurez espirituales.

EL ESQUEMA Y BOSQUEJO

A medida que da las lecciones, debe desarrollar un esquema ilustrado. Ëste se completa durante las seis semanas de modo que en cada una de las lecciones se añade al mismo, dejándolo al cuidado del estudiante para que pueda utilizarlo como referencia y repaso. En cada lección se saca de nuevo para rellenarlo. No empiece uno nuevo cada vez, a menos de que el estudiante lo pierda.

Al final de cada una de las lecciones que están detalladas en este libro, puede ver cómo deve quedar el esquema después de cada estudio. En la primera clase lleve consigo una hoja grande en blanco para empezar el esquema.

Al fimal de cada capítulo se encuentra un bosquejo que corresponde a cada lección escrita en los primeros capítulos. Ud., como maestro, debe previamente aprender muy bien el material que se halla en las lecciones, aunque el bosquejo abreviado le puede sevir de guía cuando enseñe. Despues de hacerlo varias veces, lo más seguro es que ni le haga falta el bosquejo ya que lo sabrá de memoria.

Fíjese en que hay algunas palabras escritas en negrita. Todas ellas, excepto los puntos de los números romanos, han de ponerse en el esquema en el momento apropiado. Están escritas así para que cuando dé el estudio, se acuerde de poner las palabras o las citas en el esquema.

Al final de cada lección puede encontrar el bosquejo, y además, al fimal del libro están los seis para que los pueda sacar y llevar sonsigo. Son de un tamaño que permite llevarlos en una Biblia normal.

CÓMO CONSEGUIR LAS CLASES

Para casi todos, la parte más difícil es conseguir las clases. La información se puede aprender a dar con naturalidad; pero cómo establecer las clases parece algo ilusorio.

Una de las razones por la cual es tan difícil establecer las clases es porque se hace con inseguridad. Si uno se pone nervioso y se muestra inseguro al presentar el curso, el posible estudiante también se pone nervioso. Por lo tanto, el que intenta buscar estudiantes debe hacerlo de manera confiada y relajada; no arrogante ni agresiva, sino segura. Su propia seguridad y conf-ianza, se reflejará en el modo de captar nuevos estudiantes. Debe aprender muy bien el que aquí se presenta para lograr estudiantes, ya que si no los sonsigue no podrá impartir la información.

Hay posibles estudiantes en todas partes. Los hay adultos y jóvenes, ricos y pobres, con estudios y sin ellos. Algunos son evangélicos, otros católicos, y los hay de otras creencias. Hay compañeros, vecinos y familiares. Siempre debe estar a la expectativa de posibles estudiantes, sea en el trabajo, en una reunión, o en cualquier otro sitio. Verá que algunos le rechazarán rotu-ndamente, pero otros serán más receptivos. Hay los que saben que les falta algo, sin saber qué es. Puede ser que pasen por momentos difíciles, y sienten que necesitan un cambio, pero no saben de que clase. Hay personas que por razones sociales saben de su necesidad. También se preocupan por sus hijos. Quizá sean "catôlicos" no practicantes. No importa su condición,todos nece- sitan estos estudios. (No tenga miedo de dar las lecciones a uno que profese ser creyente. Puede serlo o no. De cualquier manera, este estudio le irá bien y el tiempo de ud. estará bien empleado.)

Yo ofresco este método que puede utilizar ante cualquier posible estudiante. (Incluso puede usarse con los que no parecen muy favorables. Lo peor que puede pasar es que lo rechacen, y aun así sabrán de la posibilidad si cambian de parecer.)

Éste no es el único método que se puede emplear; se trata sólo de uno espec- ífico que me ha resultado eficaz. Si ud. lo sabe hacer mejor, ¡adelante! Si por el contrario, no tiene éxito ahora, ¡intentelo!

El primer paso es establecer un ambiente amigable con el estudiante esperado. Hable de temas de interés mutuo durante algunos minutos. El objetivo principal es demostrar que tiene un verdadero interés en la vida del otro. Usted desea ser su amigo, y el posible estudiante ve que ud. es verdaderamente sincero. No es ud. un juez hipócrita que le desestima o que intenta obligarle.

El segundo paso es llevar la conversación a temas espirituales. excepto en ocaciones excepcionales, recomiendo que no sea muy teórico. Pregunte algo como, "¿Es ud.creyente?", o "¿Asiste a la iglesia?" (Naturalmente, esto se adapta a cada circunstancia.) Obviamente no se harían preguntas así si se tra- taran de familiares u otras personas conocidas desde hace bastante tiempo. A una persona así se le diría: "Nos hemos conocido durante mucho tiempo y nunca te he expuesto ampliamente lo que me es más precioso y estimado de todo. Lo siento. ¿Me harías el ‘gran favor de permitir que te diera una lección semanal de una hora durante seis semanas? Así podria presentar mi causa. Prometo que no te ‘predicare’ ni te presionaré. No discutiré ni te condenaré si no estás de acuerdo conmigo." "Sólo pido que aceptes oírme, y así podría yo tener la conciencia tranquila. Me harías así un gran favor que jamás podría agradecerte."

Una vez que haya empezado a hablar de asuntos espirituales, el tercer paso es preguntar si ha hecho en alguna ocasión un cursillo sobre las creencias de los bautistas. Pocas veces dirán que sí. Pregunto algo así: "¿Alguien le ha dado de modo sistemático y erudito un curso que presente la visión de conjunto de lo que enseña la Biblia?".

Una vez que haya recibido contestación a esta última pregunta (que casi siempre será ‘No"), puede proseguir al cuarto paso. Ahora es cuando ofrece darle el cursillo. Diga que tiene uno de seis lecciones de una hora que presenta una visión completa del cristianismo explicando por qué creemos lo que creemos. Es sistemático de modo que cada nuevo punto se añade a los previos. Son informales, y no se emplea ninguna forma de presión de nuestra defensa y cualquier decisión es totalmente asunto del estudiante. Durante el curso habrá oportunidades para preguntar. Estas lecciones se darían en el hogar alrededor de la mesa. Se utilizaría la Biblia como libro de texto, y se desarollaría un esquema. Entonces, pregunte algo como,"¿Que le parece que le de estas lecciones?"

Si la respuesta es afirmativa, continúe al quinto paso. Ahora es el momento de fijar el día y la hora. Cuando la persona dice "si" en el paso anterior, ud. debe responder de esta manera: "¿Qué le parece el martes por la tarde? ¿A las siete y media va bien?" Si esa hora no vva bien, sugiera otra, o pregúntele qué hora le iría bien. Una vez que se hayan fijado el día y la hora, diga algo así: "Empezamos este martes por la tarde." Al ponerse de acuerdo, deve marcharse asegurándole que es un privilegio para ud. poderle enseñar y que le verá a la hora y el día acordados.

Despues de establecer las clases, acuda tal como se ha comprometido a hacer. No llamo antes de ir; me presento. Es más fácil que se eche atrás por teléfono que delante de ud. Después de terminar la primera lección, muchos de sus temores se habrán disipado y esperará con anticipación el resto de los estudios.

A veces, la persona dirá "No" en el cuarto paso. No deje que le ofenda. Dígale que la oferta se mantiene si cambia de parecer. Deje su nombre y télefono, y pida que le llame si cambia de idea. Si vacila, explíquele más acerca del cursillo: son lecciones sencillas y sin obligación. Pida si permite que se lo dé. Si se lo quiere pensar, dígale que lo comprende y que dentro de unos días voverá a verle y desde luego, vuelva a comprobar si ha cambiado de parecer. Normalmente, si lo aplaza, no dejará que le enseñe; pero puede que sí. De todos modos, el hecho de volver le causará buena impresión.

AYUDAS ESPECIALES PARA ENSEÑAR

tenga siempre en cuenta que ud. tiene una cita. El estudiante sabe que usted ha prometido ir, y le esperará. No acudir, sin comunicarle, hará que pierda la confianza en ud. Si surge un imprevisto que le impide ir, avísele con la máxima antelación posible. Normalmente nos damos los números de teléfo no, por si surgiera una circunstancia imprevista.

Además, ud. se ha comprometido a dar un material específico en un tiempo limitado: una hora semanal durante seis semanas. Guarde su promesa. Cuando llegue para darel estudio, sea amble, pero no tarde en sentarse a la mesa para iniciar la clase. El estudiante lo espera.

Tenga la lección fresca en su memoria. Debe volveer a leer el capítulo del Manual del maestro. Busque las citas para que las sepa bien. Si es preciso, lleve el bosquejo como referencia. Siempre conviene que el estudio lo dé con mucha naturalidad, porque su mensaje es demasiado immportante como para darlo descuidadamente.

El material es flexible.Lo básico debe darse siempre, pero las aplicaciones y el énfasis específico varían según el estudiante. No sea un robot que dé simplemente información teórica. Lo más probable es que nunca dé dos leccio-nes de la misma manera; y así es como debe ser. Algunos estudiantes nece- sitarán más citas o más ilustracones en un área determinada. Sea flexible. Estudie a su estudiante. Satsfaga sus necesidades.

Procure no salir del tenma de la lección. No puede enseñar toda la Biblia en seis semanas. Si se desvía demasiado, no terminará el material, y el estu- diante no tendrá la visión de conjunto de la Biblia. No intente ser ni muy intelectual ni muy profundo. No ha de demostrar su inteligencia y habilidad. Se trata de que ud. conunique las grandes verdades de Cristo a alguien que lo necesita desesperadamente.

TRAMPAS A EVITAR

Al enseñar, pueden producirse algunos hábitos que destruyan su eficacia. Muchas veces se cae en estos errores sin saber sus consecuentas. Evítelos cuando enseñe:

No hacer lo a acordado.
Esto podría convertirle en mentiroso, destruyendo su integridad y la confianza en ud. Por eso, llegue con puntualidad y termine a la hora determinada (sólo debe quedarse si así lo solicita el estudiante). Cubra todo el material que tenía que dar.

Hablar de otras religiones.
Al hablar mal de una religión, la coloca en una posición desventejosa. La tendencia natural es ponerse a favor del que lleva la desventaja. Si ud. permite que esto suceda, pondrá al estuduiante a la defensiva y en oposición a ud. Destruirá la eficacia. Con esto no quiero decir que evite el tema de las religiones. Al contrario, debe estar dispuesto a discutir abiertamente el tema, pero siempre de modo que demuestre por qué están en un error. Una vez que haya presentado los hechos de forma correcta, generalmente el estudiante verá por sí mismo el error de la religión falsa. Este nunca será el caso si ataca con agresidad y sin reparos a otras religiones. Aunque tenga razón, lo más seguro es que el estudiante rechase lo que ud. dice.

Desviarse para contestar a preguntas impertinentes
Se pueden hacer más preguntas en cinco minutos de lo que se puede contestar en una hora. Sólo deven contestarse las preguntas que vengan al caso, no las impe rtinentes. Si el estudiante empieza a preguntar cosas fuera de lugar, pídale con cortesía que se limite a hacer preguntas relacionadas con el tema. Recuerde que no intenta enseñar toda la Biblia, sino dar una idea general. Dígale que esto no se logrará a menos de que se limite estrictamente al tema. Ofrézcase a volver en una séptima lección para contestar sus preguntas.

A veces, se formularán preguntas que más adelante sean contestadas. En tales casos, explique que así será, y que respondera en su momento será mucho nejor. Normalmente, doy una respuesta corta en el momento de hacese la pregunta, pero digo que la respuesta será más clara en otra lección. Por cierto, no intente contestar cuando no sepa. Admita que no tiene la respuesta a todo, y que también está ud.aprendiendo todavía, pero que ya ha aprendido algunas cosas de las cuales está muy seguro y las desea compartir. Las preguntas pueden entorp-ecer en lugar de ayudar. tenga cuidado con ellas.

Olvidar de que ud. es el invitado.
no sea demaciado familiar en el hogar del estudiante. Ud. es el invitado. Lleve el control del estudio,pero un el de la casa. debe pedir permiso para cualquier necesidad, no tome confianzas.

Quemar las naves.
Indiferentemente de lo que puede suceder, inténte mantener las puertas abiertas a la comunicación para que más adelante haya oportunidad de hablarle. Sólo por el hecho de no haber podido en una ocación, no significa que nunca más tendrá oportunidad. Si ud. mantiene la puerta del corazón abierta, quizá en otro momento algún hermano pueda alcanzarle.

LAS SEÑALES DE PARAR Y PROSEGUIR

Cuando enseña, aprenda a reconocer las señales en que se debe parar, y no prosiga hasta recibir una indicación. La señal de parar se refiere a que ha perdido la atención del estudiante por una razón u otra, o que no conviene co- ntinuar. En estos casos, es importante esperar a que cambie la situación. Las cuatro señales para parar más comunes son:

Pérdida de atención
Llora un niño, suena el teléfono, un insecto, y muchísimas otras cosas pueden desviar la atención del estudiante. Pierde la concentración. En vista de esto, es inútil proseguir, especialmente cuando se tiene en consideración que el material es progresivo y se edifica sobre la compresión de lo ya dado. Estudie al estudiante. Normalmente puede saber cuando le presta atención. Cuando no le escuche atentamente, pare; intente volver a conseguir que le escuche bien. Algunas veces va bien decir su nombre, relatar una historia, pedir un vaso de agua, u otra cosa parecida.

Ausencia del estudiante.
Esto puede suceder fácilmente cuando hay más de un estudiante. Si uno se va para ir al baño, atender a un niño , contestar el teléfono, o cualquier otra cosa, espere hasta que vuelva. Diga al otro estudiante que le esperarán. Es un buen momento para beber agua, añadir al esquema o repasar con el estudiante que queda. A veces, incluso puede hablar de otro tema de interés.

Falta de compresión.
Esta información es progresiva, mucha de la cual depende de los conceptos entendidis anteriormente. Si hay algo que no entiende, es seguro que más adelante notará el fallo. Fíjese en las expresiones faciales del estudiante, a ver si hay una mirada de extrañeza. De vez en cuando, dígale si tiene alguna pregunta. Si percibe que no compren de, pare y ayúdele a entender. explíquese de modo diferente. Añade una cita adicional. No ignore ningún hueco en su compresión. Esclarézcalo antes de continuar.

Una confrontación.
Lo único que puede hacer un enfrentamiento es alejarle del estudiante, y así posiblemente cerrar su corázon para siempre. Si ve esta posibilidad, cambie su procedimento y pruebe de modo diferente. Incluso a veces, puede que tenga que dejar el asunto para otro momento. Pero nunca permita que se llegue al extremo de "pelearse". No hará ningún bien; sólo daño.

UNA ÚLTIMA PALABRA

Mi esperanza y oración es que utilice esta herramienta con sabidría y valentía para llevar muchas almas a Cristo, y también para fortalecer a los que son débiles.

 

Lo que cree hace la diferencia